Elisa frunció los labios y se quedó en silencio.

—No tengas miedo. Te acompañaré más tarde —dijo el hombre mientras sonreía.

Elisa respiró profundo. «Tal y como dijo Guillermo, ya no hay vuelta atrás. A fin de cuentas, Gabriel era despiadado, así que ¿por qué debería ser amable con él?».

Ricardo seguía de pie en el escenario mientras sonreía de forma burlona.

—Todos solían hablar de trabajar entre sí en este tipo de eventos, así que hoy crearé una vista rápida para todos, por lo que preparé una pizarra.

«¿Una pizarra?». Los invitados se quedaron perplejos y, después de que Ricardo agitara la mano, dos mujeres altas quitaron la pizarra, la cual tenía muchas calcomanías blancas perfectamente pegadas para cubrir las palabras escritas.

—Esto es lo que les preparé. Sus nombres están escritos en la pizarra —explicó.

Las personas estaban confundidas. «¿Qué intenta hacer Ricardo?».

Elisa frunció los labios porque ya sabía que su nombre estaba escrito.

—Para ser justos, tenemos tanto el nombre de los hombres como el de las mujeres. Como no estamos seguros de los nombres de todas las acompañantes, escribimos los nombres de sus parejas. Por ejemplo, «Acompañante del señor Gabriel». Más tarde, sacaré una calcomanía al azar y la persona tendrá que subir al escenario. Cuando haya terminado, esa persona quitará otra calcomanía y llamará alguien más para que suba. Por supuesto que no tienen que subir al escenario si no quieren.

—¿Qué haremos en el escenario? —preguntaron porque estaban confundidos y no entendían a lo que se refería.

—Escuchen con atención. Como es una forma rápida para nosotros, quizá sea algo que esperábamos. —Todos se sentían impacientes por el juego, por lo que Ricardo sonrió y continuó—: Después de subir al escenario, pueden hablar del desarrollo de su compañía, de sus futuros planes, de cualquier trato que quieran negociar o de lo que deseen. Es una comunicación abierta, así que deben divertirse. Seleccionaré al azar a cinco afortunados entre los que suban al escenario y los ayudaré.

Todos se quedaron completamente atónitos. «¿Por qué la familia Moreno está invirtiendo tanto este año? ¡Cinco invitados afortunados!».

Esos opresores locales no se sentirían entusiasmados si ese juego se organizaba en otros eventos; sin embargo, no es el mismo caso cuando lo organiza la familia Moreno. Una pequeña ayuda de esa familia podría ser un acuerdo de cien millones. Además, esa forma rápida era en verdad conveniente. Uno de sus propósitos de ir al banquete de cumpleaños era obtener el visto bueno de la gente con la que quería formar una asociación. Había muchas personas en el lugar y aquellos de quienes querían obtener el visto bueno podían estar ocupados con otra persona. Por ese motivo, tener una chance en el escenario era una gran oportunidad para ellos. Todos esperaban con ansias el juego y no veían la hora de ser los primeros en ser elegidos por Ricardo.

—¿Qué tal? ¿Es una gran sorpresa? —preguntó Ricardo riendo al ver la reacción de todos.

Alguien del público levantó su copa de champán e intentó proponer un brindis por él. Al mismo tiempo, el señor Moreno, que estaba sentado cerca del escenario, tomó el micrófono y dijo con alegría:

—No importa lo lejos o lo ocupados que estén, siempre vienen a celebrar mi cumpleaños conmigo. Siempre recordaré nuestra amistad en mi corazón. Hoy, tengo el placer de poder recompensar a uno o dos de ustedes. Espero que nadie se aburra.

Aunque el señor Moreno era un hombre de negocios de alto rango, siempre había sido fácil tratar con él. Los invitados estaban muy agradecidos de poder trabajar con él. Ricardo ya estaba de pie frente a la pizarra.

—Ya que todos están listos, quitaré la primera calcomanía —dijo levantando la mano.