Linda se levantó de inmediato y tomó el teléfono. Antes de que pudiera hablar, la persona al otro lado ya le había informado todo, ante lo cual, esbozó una sonrisa aún más amplia y dijo:
—Entendido. —Cortó la llamada y miró a sus padres sonriendo.
—¿Está hecho? —le preguntó Rosa sorprendida.
La joven asintió con la cabeza.
—Sí, ya están divorciados.
Norberto se quedó estupefacto al escucharla.
—¿Qué tan adinerados son para rechazar un contrato de miles de millones por antojo?
Linda no podía dejar de sonreír.
—No importa. Lo más importante es que pronto podré casarme con él. Gabriel me ha estado tratando bastante bien y les agrado tanto a su abuelo como a su madre.
Rosa asintió mientras sonreía.
—Por supuesto que sí. Crie a Linda para que fuera una joven encantadora. Es elegante, generosa y amable, además, también es inteligente. ¿A quién no podría agradarle?
Norberto se rio a carcajadas.
—¡Así es! Fui yo el que no trabajó lo bastante duro e hizo que esperaran tanto tiempo. De lo contrario, la persona que contrajo matrimonio con un Weller no sería Elisa.
Linda negó con la cabeza.
—No te preocupes, padre. Si no fuera por esto, los sentimientos de Gabriel hacia mí no se habrían intensificado y la familia Weller no estaría agradecida conmigo.
Rosa también asintió de acuerdo.
—Así es. Esto solo prueba que todo lo que hicimos antes valió la pena. Además, dependimos del padre de Elisa durante bastante tiempo, así que nos tomará mucho tiempo apoderarnos de sus bienes.
La joven que estaba sentada entre sus padres apoyó las manos en las rodillas, luego, los tomó de las manos y sonrió con dulzura.
—Sin importar lo que suceda, somos una familia fuerte de la que nadie se aprovechará. Además, la familia Weller necesita trabajar con nosotros, por lo tanto, mi matrimonio con Gabriel no fracasará.
—Sí, tienes razón. No dejaré que sufras, hija. Ahora que acaba de divorciarse, no es un buen momento para mencionar el asunto. Pero no te preocupes, después de un tiempo, hablaré con el gran señor Weller y conseguiré que Gabriel se case contigo.
—Gracias, padre. —La muchacha asintió agradecida.
—Niña tonta, no tienes que ser tan educada conmigo; somos una familia.
Los medios de comunicación tenían un festín con la noticia del divorcio. En ese momento, había estallado en Internet la noticia de que Gabriel y Elisa; la pareja de enamorados, se habían divorciado. Mientras tanto, Elisa miraba los comentarios con un dejo de burla autodespectiva en los ojos.
Un comentario de Tortolita decía: «Ay… pero eran tan encantadores. En el pasado, solía pensar que el amor era inestable, pero, cuando los vi a ellos, volví a creer en el amor. ¿Por qué se divorciaron? No volveré a creer en el amor».
Tragacielo también comentó: «¿Creer en el amor? Creo que existe el amor verdadero, pero también depende de la suerte. Sin embargo, el amor verdadero no existe en las familias adineradas, ya que, para ellos, es una excusa para obtener más dinero juntos. Una vez que ya no se ven beneficiados, se separan. ¿Cómo puedes creer en eso?».
Bellosojos: «¡Yo también lo creo! Soy una admiradora incondicional de Elisa. Pero… ahora estoy triste de que esté divorciada. Es una mujer hermosa, ¿por qué el señor Weller se divorció de ella? No creo que pueda encontrar a otra mujer más hermosa. Además, es tan relajada; apuesto a que se arrepentirá».
Exterminador: «Por favor, despierten. Dado que el padre de Elisa falleció, su tío tomó el control del negocio familiar. Linda salvó al señor Weller y ahora se convirtió en su nuevo juguete. ¿Qué le queda a Elisa? ¡Nada! Solo es una perdedora. ¿Y qué si es hermosa? Dentro de diez años, cuando haya mujeres más hermosas y más jóvenes, ella no será nadie».
Uno tras otro, los comentarios inundaron Internet, pero, cuando Elisa estaba a punto de seguir leyendo, de repente, alguien le quitó el teléfono.