Un escalofrío recorrió la mirada de Jolie. "¿Y qué planeas hacer exactamente?" La amenaza de Aria le pareció casi divertida. A pesar de toda su fanfarronería, ¿quién ejercía realmente la presión?
Aria solo podía enfurecerse en silencio, tan enojada que apenas podía formar una oración.
Antes de que la situación se descontrolara, Jerry se inclinó y ayudó a Aria a volver a su asiento. Volviendo su atención a Jolie, intentó un enfoque más amable. "Jolie, espero que no te tomes las palabras de mi esposa demasiado a pecho. El Grupo Morgan se enfrenta a serios desafíos. Te pido, por los viejos tiempos, que nos ayudes".
La voz de Jerry era tranquila, sus palabras elegidas con cuidado, un marcado contraste con la impulsividad de Aria. Sabía cómo combinar una súplica con una advertencia. «Tú y yo sabemos que los Arpistas valoran su reputación. ¿Por qué dejar que las cosas se compliquen? Si nos ayudas ahora, no lo olvidaremos».
Todos podían notar que esperaba que Jolie se rindiera ante el peso de su razonamiento. Para familias como la Harper, la imagen pública era moneda corriente.
A pesar del tono amable de Jerry, Jolie captó el mensaje oculto. Jerry escondía una amenaza tras cada palabra. No había duda. Si la familia Harper se negaba a entregar los cinco mil millones, los Morgan despertarían todos los rumores posibles sobre la supuesta infidelidad de Jeffry.
Jolie nunca imaginó que los Morgan caerían tan bajo. Apretó los labios hasta que se adelgazaron, con un tono frío en su voz. «Todo entre Jeffry y Evelyn no fue más que un trato de negocios. Nunca se pidió compromiso ni lealtad. No les debemos nada».
La noticia dejó pálidos a Jerry y Aria. "¡Eso es imposible!"
"¡Lo habría sabido si eso fuera cierto!"
Las palabras salieron de sus labios al instante y la sorpresa resonó entre ellos.
Con un pequeño encogimiento de hombros, Jolie comentó: "Puedes consultar con Evelyn si crees que estoy mintiendo".
Aria se quedó clavada en el lugar, incapaz de procesar lo que acababa de escuchar.
Jerry, con manos temblorosas, tomó su teléfono y marcó el número de Evelyn. La llamada que no había recibido respuesta por fin fue contestada.
Jerry no perdió tiempo. "Evelyn, respóndeme: ¿tú y Jeffry tuvieron un matrimonio de verdad o fue solo un negocio?"
Evelyn, que estaba buscando una excusa plausible para la negativa de Jeffry, se vio sorprendida por la pregunta de su padre. Titubeó, tropezando con sus propias palabras.
Su silencio le dio a Jerry toda la confirmación que necesitaba. Su matrimonio con Jeffry no era más que una formalidad.
La voz de Jerry, llena de ira, cortó el aire. "¡Vayan directo a la finca Harper! ¡Inmediatamente!"
Atónita y en silencio, Evelyn apenas podía asimilar cómo su padre había descubierto su trato con Jeffry bajo el pretexto de la formalidad. Había tenido cuidado de mantener en secreto cada detalle de su acuerdo con Jeffry, segura de que sus padres se pondrían furiosos si alguna vez lo descubrían.
Tras colgar la llamada, nerviosa, Evelyn se dirigió a regañadientes a la casa de la familia Harper. Ya cerca de las puertas de Hillside Manor, solo tardó unos minutos en encontrarse ante la puerta principal de la mansión.
Al entrar, Evelyn vio a Jolie sentada tranquilamente a un lado, con el rostro serio y nublado.
En un sofá cercano, Jerry y Aria estaban sentados uno al lado del otro, la ira irradiaba de ambos y sus complexiones estaban pálidas por la indignación.
Entrando con cuidado al pasillo, el saludo de Evelyn fue apenas un susurro. «Papá, mamá...»
Jerry soltó un resoplido frío y agudo. "¡Qué descaro! ¿Un negocio bajo el pretexto de un matrimonio? ¡Tú y Jeffry nos han engañado a todos! Me ocultaste algo tan importante. ¿Ese es todo el respeto que le tienes a tu padre?"
La inquietud tiró del corazón de Evelyn, y mantuvo la cabeza baja, tragándose cualquier palabra que subiera a sus labios.