Ante la orden de Tinsley, Dewayne no se atrevió a defender a Katy. «Sí, Su Alteza. Su empleo en el Hospital Gleyross termina hoy».
Un sutil asentimiento de Tinsley señaló su aceptación.
Dejada sola, Katy sintió la irrevocabilidad de su despido. Ser despedida del Hospital Gleyross significaba que todas las puertas del mundo médico se cerrarían de golpe. El arrepentimiento la invadió, haciéndole desear poder enmendar cada error.
Dentro del quirófano esperaban dos camas, preparadas una al lado de la otra bajo las duras luces blancas.
Los ordenanzas colocaron con cuidado al Rey en una cama, mientras Tinsley, firme y serena, se acomodó en la otra sin dudarlo.
Observando desde un rincón, Alistair se mordió el labio con preocupación. Extendió la mano y tiró de la manga de Elena. "Sanadora, ¿mi hermana estará bien?"
Una cálida sonrisa se dibujó en el rostro de Elena. "¿No crees que puedo cuidarla?"
Alistair respondió: «Confío en ti». Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Elena. «Entonces, quédate tranquilo».
El trabajo comenzó en cuanto todos estuvieron en sus puestos. Dentro del quirófano, Elena inició la transfusión. Cada gota contaba. El más mínimo error de cálculo —demasiado o muy poco— podía suponer un peligro tanto para el paciente como para el donante.
Vigilante, Elena mantuvo la vista fija en el flujo. Cuando llegó el momento crucial, retiró la aguja del brazo de Tinsley con manos expertas.
Las horas transcurrieron mientras el equipo trabajaba en silencio.
Al final, Tinsley quedó pálido, pero por lo demás ileso. El Rey, sin embargo, seguía sin dar señales de despertar.
Al notar la quietud del Rey, Dewayne intervino: «Sanador, dijiste que la transfusión lo despertaría. ¿Por qué no ha habido ningún cambio?»
Una mirada tranquila e inquebrantable respondió a su desafío. "¿Por qué no mencionaste que le habían hecho un trasplante de corazón?", preguntó Elena.
La compostura de Dewayne flaqueó por un instante. "Supuse que ya lo sabías", respondió rápidamente.
Elena soltó una mueca burlona, con la paciencia agotándose. Dewayne apartó la mirada, incómodo ante la penetrante claridad de su mirada.
Antes, a medida que avanzaba la transfusión, un rechazo inesperado había sacudido el cuerpo del Rey. Solo la rápida acción de Elena había evitado la tragedia.
La ansiedad de Tinsley se desbordó. "Sanador, ¿le pasa algo? El corazón de mi padre fue trasplantado por los mejores especialistas del Hospital Gleyross".
Elena respondió: "La transfusión en sí salió bien, pero no puedo garantizar cuánto durará su nuevo corazón".
La preocupación se acentuó en el rostro de Tinsley. "¿Estás diciendo que el corazón de mi padre podría no ser tan fuerte como esperábamos?"
A Dewayne se le hizo un nudo en la garganta al observar a Elena, con la preocupación reflejada en su rostro. ¿Había descubierto algo?
Elena entrecerró la mirada y preguntó: "Dime, ¿de dónde exactamente salió el nuevo corazón de Su Majestad?"
Los trasplantes de corazón requerían una compatibilidad excepcional, mucho más difícil que otros órganos. Aunque el nuevo corazón del Rey parecía fuerte por fuera, Elena ya presentía que algo andaba peligrosamente mal bajo la superficie.
La mirada de Dewayne se precipitó, y su respuesta llegó con una evasiva ensayada. "Proviene del registro de donantes de órganos, por supuesto. Un donante perfectamente compatible apareció en el momento justo, así que usamos ese corazón".