—Deja de decir tonterías —respondió Elena con tono cortante—. Solo me estoy acercando a Wesley porque necesito encontrar pistas sobre el anillo que mi mentor dejó en casa de la familia Spencer.

Lydia recordó este detalle y su entusiasmo se desinfló como un globo pinchado. "¿Eso es todo?"

El rostro de Elena (uno que podía lanzar mil naves) era realmente un desperdicio si no lo usaba para encantar a unos cuantos hombres.

La carrera se acercaba en el horizonte, por lo que Elena partió a prepararse para la inminente competición.

La mayoría de los corredores llegaron con sus propios vehículos, a pesar de la generosa oferta de coches de alto rendimiento del Grupo Spencer.

Para los verdaderos corredores, la conexión íntima con sus coches lo era todo, por lo que la mayoría prefería competir con sus propios coches.

Elena ya se había transformado en su personaje de carrera (un elegante traje abrazando su figura, casco y máscara ocultando su identidad) mientras se derretía en el asiento de cuero de Brunhilde.

La multitud cayó en un silencio expectante mientras la carrera estaba a punto de comenzar.

La atmósfera crepitaba con electricidad pura y olas de vítores inundaban el lugar como una marea.

Los cánticos más fuertes se alzaron para Xavier y Olivia.

La mirada de Elena se redujo al filo de una navaja mientras se entregaba a la pista, su mente vaciándose de todo excepto del momento.

El árbitro se encontraba al costado del camino, con el arma en alto y mano firme.

"¡La carrera comienza!"

El disparo resonó en el aire, seguido por el estruendoso despertar de los motores mientras todos los coches cobraban vida al unísono.

En un abrir y cerrar de ojos, un reluciente coche plateado tomó la delantera, con la sombra de un oscuro rival acechando a media longitud detrás.

Con cada latido que pasaba, la brecha se ampliaba. Los dueños de coches plateados y oscuros dejaban a sus rivales atrás en su ambición.

La multitud se llenó de pasión desenfrenada. "¡Olivia! ¡Olivia! ¡Olivia!"

¡Guau! ¡Es absolutamente increíble! ¡Olivia está a la altura de su leyenda invicta! ¡Apuesto por Olivia!

¡Atención! La magia de Xavier se manifiesta en las curvas. ¡La verdadera batalla empieza en la siguiente!

Tres años en la sombra, ¡y Xavier sigue dominando la pista! ¡Apuesto a que Xavier ganará!

"¡Dejen de discutir! ¡Ya viene la esquina!"

El circuito presentaba tres curvas peligrosas, y Elena se estaba acercando a la primera.

A pesar de la ventaja que le llevaba la longitud del coche, la cautela moderó su confianza.

Ella había visto las carreras de Xavier; las curvas eran su dominio.