Ante su tácito reconocimiento, Javier se emocionó aún más, casi vibrando de energía. Recuperó la entrada que había estado guardando. "Esta noche compito. ¿Te gustaría venir a verme?"

Nameless fue el primer jugador que derrotó rotundamente a Javier, dejando una huella imborrable. Tras esa derrota, practicó con incansable determinación, perfeccionando tanto sus habilidades como su perspicacia. Nameless se convirtió en su faro, iluminando el camino hacia la excelencia.

El deseo de encontrar a Sin Nombre consumía los pensamientos de Javier. Incluso ofreció una recompensa extravagante dentro del juego, invirtiendo una fortuna en su búsqueda. Pero nunca encontró a este extraordinario jugador.

Javier nunca imaginó que Elena era la leyenda que buscaba. Elena tomó el boleto.

"¿Vendrás?" Javier se inclinó hacia adelante con entusiasmo. "Vendrás, ¿verdad?"

Su persistente cuestionamiento casi irritó a Elena.

Momentos antes del partido, Javier se sentó ansioso en el asiento del jugador, con los auriculares puestos y la mirada fija en el público. Las llamadas de sus compañeros cayeron en saco roto.

¿Javier? ¿Javier? —Un compañero lo sobresaltó al tocarle la mano—. ¿A quién buscas?

Volviendo al presente, la decepción se dibujó en el rostro de Javier. "Nada."

Elena había prometido venir a ver el partido... ¿Por qué no había llegado todavía? El partido empezaría enseguida y las puertas se cerrarían para los que llegaran tarde.

"Prueba tus auriculares", le animó su compañero. "¿Oyes el sonido?"

Javier asintió mecánicamente.

Cuando el partido estaba a punto de comenzar, la tensión se reflejó en el rostro de Javier.

De repente, la voz emocionada de su compañero de equipo resonó en los auriculares: "¡Vaya, hay una belleza impresionante en la primera fila!".

¡La primera fila! La mirada de Javier se dirigió hacia adelante, y allí estaba: Elena. Su tristeza anterior se evaporó al instante, reemplazada por una oleada de emoción.

Su compañero de equipo bromeó: "Javier, ¡tu expresión cambia cuando ves esa belleza!"

—Cállate —dijo Javier riendo, con la voz más alegre—. ¡Es mi primo! El orgullo resonaba en cada sílaba que pronunciaba.

El partido comenzó.

Javier tomó su posición como jungler, adoptando inmediatamente una estrategia agresiva invadiendo el beneficio azul del enemigo.

Esto marcó el debut de Javier como jugador de esports. Se lo tomaba muy en serio.

En la imponente pantalla superior, la cámara recorrió los rostros de los competidores. Al capturar a Javier, sus impactantes rasgos provocaron vítores entusiastas del público. Incluso el director de transmisión no pudo resistirse a dedicarle más tiempo en pantalla.

Elena observó con ojos analíticos el juego de Javier, notando su notable mejoría aunque manteniendo su compostura característica.

Alrededor de Elena, las jóvenes charlaban con creciente entusiasmo. "¡Dios mío! ¿Es un jugador nuevo? ¡Es tan guapo!"

"¡Es realmente bueno en la jungla!"