"¡Ahora es mi ídolo!"

¡Qué jugador tan habilidoso y guapo! ¡Ahora es mi favorito!

Elena notó que Javier había progresado rápidamente en sus habilidades. Sus habilidades ahora rivalizaban con las de jugadores profesionales de esports experimentados, aunque aún carecía de su experiencia en combate.

Durante los primeros diez minutos, ambos equipos mantuvieron el equilibrio económico.

Javier desafió al jugador contrario.

Pero después de esa crucial marca de diez minutos, el ritmo cuidadosamente construido comenzó a desmoronarse.

El mediocampo y la jungla rivales se coordinaron con precisión letal, atacando sin descanso al tirador del equipo de Javier. Tras varios golpes calculados, su tirador quedó ineficaz.

La brecha económica se amplió: mil, dos mil...

En el minuto veinte, el equipo contrario tenía una devastadora ventaja de quince mil puntos.

Con una disparidad tan insalvable, el equipo de Javier perdió inevitablemente el primer partido.

El rostro de Javier se ensombreció de decepción. Parecía incapaz de asimilar la derrota; su expresión delataba incredulidad.

Durante el descanso entre partidos, Elena se dirigió al salón de jugadores.

Javier se preparó para la burla, asumiendo que ella venía a ridiculizar su fracaso en el primer partido.

Pero las burlas esperadas nunca se materializaron. En cambio, Elena ofreció un análisis sereno. "Jugaste bien, invadiendo la mejora azul al principio y obteniendo ventaja como jungla. Una vez que tengas la ventaja, necesitas ampliarla aún más, emboscar líneas y ayudar a tus compañeros a construir su ventaja. Es un juego de estrategia centrado en obtener recursos y derrotar a los oponentes".

Javier permaneció en silencio, absorbiendo sus palabras. No esperaba que ella lo observara con tanta atención, y mucho menos que le hiciera un análisis tan preciso de su actuación.

La confianza de Javier flaqueó; su tono delataba incertidumbre. "¿Crees que puedo revertir esto?"

Fue un partido al mejor de tres. Tras perder una ronda, otra derrota lo eliminaría de la competición de hoy.

Elena respondió sin dudarlo: "Si quieres jugar profesionalmente, no puedes tener miedo de perder. Mientras el juego no termine, aún tienes una oportunidad".

El corazón ansioso de Javier se tranquilizó ante sus palabras, encontrando una tranquilidad inesperada. "¡De acuerdo! ¡Ya veo!"

Comenzó la segunda ronda.

Esta vez, Javier abordó la partida con cautela y una estrategia proactiva. Primero aseguró su ventaja metódicamente y luego recorrió el mapa con precisión, ayudando a sus compañeros a conseguir bajas cruciales.

La brecha económica se agrandó cada vez más. Javier ganó la segunda ronda.

La tercera ronda resultó ser una dura prueba de habilidad y coraje. Durante la intensa batalla, la sabiduría de Elena resonó en su mente. "¡Mientras el juego no termine, aún tienes una oportunidad!"

Impulsado por estas palabras, orquestó una magnífica remontada, ganó las dos rondas restantes y aseguró el partido.