Al ver esto, Jolie sintió que una ola de decepción la invadía.
Durante años, había tratado a Elyse como a su propia hija, asegurándose de que tuviera todo lo que necesitaba, igual que lo que le proporcionaba a Jeffry.
Pero ahora, Elyse parecía creer que habían sido injustos con ella...
Jolie negó con la cabeza, con la voz cargada de consternación. «Elyse, crees que te hemos tratado injustamente, pero ¿has pensado alguna vez en todo lo que Elena ha soportado en las últimas dos décadas? Creí que lo entenderías, pero ahora... estoy profundamente decepcionada».
—Jolie, yo… —Elyse dudó, sabiendo que decir algo incorrecto delante de Samira podría causar más problemas.
Ella no tuvo más opción que actuar con impotencia, sus ojos se nublaron mientras susurraba: "Sé que tú y Alexander siempre han sido amables conmigo. Los veo a ambos como mis padres".
En el pasado, Jolie sentía compasión por Elyse. Pero ahora se daba cuenta de que Elyse no era tan gentil ni obediente como creía.
Dejando escapar un suspiro silencioso, decidió no decir nada más.
En ese momento, se oyó un movimiento en la cama. Alexander dio un paso al frente. "¡Mamá, estás despierta!"
Un débil gemido escapó de los labios de Bertha y, momentos después, su respiración se volvió entrecortada, como si algo estuviera obstruyendo su garganta.
Al instante siguiente, Bertha tosió un chorro de sangre oscura. "¡Mamá!"
"¡Abuela!"
"¡Berta!"
La familia Harper quedó sumida en el caos y Bertha se sintió alarmada.
La sangre había salpicado por todas partes y Jolie rápidamente agarró un paño para limpiar los labios de Bertha.
Alexander se inclinó y habló suavemente: "Mamá, ¿cómo te sientes?"
Elena mantuvo la compostura mientras explicaba: "Esa sangre había estado atrapada en su pecho durante años. Ahora que ha salido, se recuperará".
Javier cargó hacia Elena, intentando agarrarla por el cuello, pero ella esquivó su agarre sin esfuerzo.
Él se tambaleó hacia atrás, apenas logrando mantenerse en pie, luego se volvió hacia ella con furia en sus ojos.
¿Qué le hiciste a mi abuela, Elena? ¡Si le pasa algo, te juro que lo pagarás!
La voz de Elena era firme, casi indiferente. «No eres capaz de eso».
No había burla en su tono: solo una declaración de hechos.
"No puedes compararte conmigo en términos de fuerza."
Elena confiaba en sus habilidades en las artes marciales y también había entrenado boxeo.