Alexander se adelantó de inmediato. "Mamá, estás despierta".

Bertha parecía frágil mientras observaba los rostros en la habitación. "¿Por qué están todos aquí?"

Jolie tomó suavemente el hisopo de algodón de Elena, dándole la oportunidad de descansar.

Humedeció con cuidado los labios de Bertha mientras hablaba en voz baja: «Bertha, estabas en estado crítico. Incluso los médicos perdieron la esperanza, pero por suerte, la experiencia médica de Elena te salvó.»

Bertha podía sentir la diferencia: su pecho se sentía más liviano, como si le hubieran quitado un peso de encima.

Su mirada se dirigió a Elena. "Elena, ¿fuiste tú quien me salvó?"

Elena asintió levemente, sin buscar reconocimiento.

El cariño de Bertha por Elena se profundizó. Esta chica era serena y reflexiva.

No podía creer que Elena hubiera maltratado a Elyse, como Samira había afirmado.

Tomando la mano de Elena, Bertha dijo con cariño: «Elena, se nota que tienes un buen corazón. Prométeme que te llevarás bien con Elyse de ahora en adelante. Ha tenido una vida difícil, perdiendo a sus padres tan joven. Deberían cuidarse mutuamente».

Elena permaneció en silencio, sin estar de acuerdo ni objetar.

Elyse no valía la pena perder el tiempo: había asuntos mucho más importantes que atender.

Bertha también tomó la mano de Elyse. "Elyse, Elena no tiene malas intenciones. Cualquier problema que haya entre ustedes dos, estoy segura de que solo son malentendidos".

Al notar el tono más suave de Bertha, Samira preguntó rápidamente: "¿Y las acciones?"

Bertha dejó escapar un largo suspiro. «Las acciones son de Alexander. Es él quien decide qué hacer con ellas. Elyse, ya eres adulta. Necesitas aprender a ser más abierta de mente. Solo así encontrarás la verdadera felicidad».

La frustración de Elyse latía bajo la superficie, aunque mantuvo una sonrisa. "Abuela, lo entiendo. Mientras estés sana, eso es todo lo que me importa".

Ella había contado con el apoyo de Bertha para conseguir esas acciones del 5%, ¡pero ahora se dio cuenta de que Elena la había conquistado por completo!

¡Maldita sea!

Al poco tiempo, Berta empezó a cansarse. Alexander y su familia decidieron irse.

Justo cuando llegaron a la casa, Jeffry bloqueó el camino de Elyse.

El sol brillaba en lo alto y Elyse se apartó de sus duros rayos.

Jeffry se paró frente a ella, con un tono frío e inquebrantable. «Sé que sueles causar problemas. Antes no lo hacía, pero hoy te pasaste de la raya. Elena es mi hermana y no permitiré que nadie le complique las cosas».

Dicho esto, se dio la vuelta y caminó hacia la villa. Elyse lo vio irse, con la envidia oscureciéndole los ojos.

¡Todo esto fue culpa de Elena!