¿El instituto de investigación militar? Eso pilló a Elena desprevenida. Sabía lo herméticos que eran esos lugares. Su hermano Ellis trabajaba en uno, e incluso durante los descansos, la seguridad nacional lo vigilaba de cerca. ¿Qué podía querer un lugar tan oculto y selectivo como ella? La pregunta estaba escrita en su rostro.

La expresión de Kason cambió. Dejó de ser despreocupada. «Eres brillante, Elena. Y necesitamos gente como tú».

Antes de que pudiera responder, una voz rompió el silencio de la entrada: «No le interesa».

La mirada de Elena cambió cuando Wesley entró en la habitación. Kason la siguió con la mirada, notando también a Wesley.

Acercándose con semblante severo, Wesley acercó una silla y se sentó junto a Elena. Su mirada penetrante se posó en Kason, llenando el espacio entre ellos de una tensión tangible.

Mientras Wesley giraba distraídamente su anillo, su expresión permaneció estoica, pero sus ojos tenían un peso silencioso e innegable de intimidación.

Elena, familiarizada con los cambios de humor de Wesley, percibió su irritación al instante. ¿Qué podría estar preocupándolo?

Kason mantuvo la compostura, sin dejarse afectar por el aura intimidante de Wesley.

Kason dijo con firmeza: «Estaba hablando con Elena». Su mensaje era implícito: se había acercado a Elena y Wesley no tenía motivos para intervenir.

Wesley comprendió el desafío y respondió con una sonrisa fría: "Ella está conmigo".

Volviéndose hacia Elena, Kason esperó su respuesta, con expresión llena de expectativa.

Unirse al instituto de investigación militar no le atraía mucho a Elena. Sin embargo, de repente recordó las importantes conexiones militares de su mentor. Esta podría ser su oportunidad de reconectar con él. Esta revelación la hizo reconsiderar la propuesta de Kason.

Antes de que Elena pudiera articular sus pensamientos, Wesley pareció anticiparlos. Le apretó la mano con fuerza, con una mirada penetrante y una advertencia.

Wesley estaba convencido de las intenciones de Kason de atraer a Elena. No lo permitiría, no mientras él estuviera presente.

La expresión de Wesley se endureció mientras observaba a Elena, listo para intervenir ante el más mínimo acuerdo de ella.

Elena frunció el ceño, desconcertada por la resistencia de Wesley a su posible participación en el instituto. Su objeción tenía poco sentido; su decisión no debería afectarlo.

Ella intentó retirar su mano, pero el agarre de Wesley sólo se fortaleció con su movimiento.

Elena se esforzó por mantener la compostura, casi poniendo los ojos en blanco, exasperada. ¿Por qué armaba tanto alboroto?

Su ceño se profundizó mientras miraba fijamente a Wesley, ordenándole en silencio que soltara su mano.

Sin embargo, Wesley no cedió. En cambio, se acercó y le susurró una advertencia al oído: «Recuerda, tienes un contrato con Edgewing».

Frustrada, Elena chasqueó la lengua, sintiéndose atrapada pero decidida a localizar a su mentor.

Parecía que Wesley tenía un don para leerle la mente. La interrumpió antes de que pudiera responder y le hizo una oferta tentadora: «Sé dónde está tu mentor. Rechaza la propuesta de Kason y te daré la información que buscas».

La expresión de Elena se volvió más concentrada mientras escudriñaba el rostro de Wesley, buscando cualquier indicio de engaño.

Wesley la miró directamente a los ojos; su actitud era tranquila e imperturbable.