Había pasado mucho tiempo desde la última vez que jugó, e incluso después de una partida así, parecía sentirse completamente a gusto.

Arqueó una ceja. "Wesley, gané."

Wesley apoyó el taco sobre la mesa y respondió con un simple "Sí".

Ella había reclamado la victoria.

"¡Eso fue increíble!"

La multitud estalló en vítores.

Elyse apretó la mandíbula, con la mirada fija en Elena. No podía creerlo: Elena había ganado.

Maldita sea, Elena definitivamente convencería a Wesley para que le entregara el proyecto.

Los labios de Elena se curvaron en una leve sonrisa. "Wesley, trato es trato".

Wesley asintió. "Lleva la propuesta al Grupo Spencer mañana".

Elena asintió. "Te lo agradezco."

En ese momento, sonó el teléfono de Wesley. Miró la pantalla. Era Jeffry.

Wesley respondió.

Jeffry acababa de terminar una reunión, y en el momento en que Elena cruzó su mente, inmediatamente llamó a Wesley.

"Elena fue al Club Imperial a buscarte", afirmó Jeffry.

La expresión de Wesley permaneció neutral. "Lo sé."

Jeffry hizo una pausa. "¿La conociste? Puedes negarte a trabajar con Leopardex, pero no te metas con mi hermana".

Wesley miró a Elena.

¿Meterla? Nadie podía presionarla. "¿Eso es todo?" Su voz era tranquila, pero distante.

Jeffry reconoció la señal de advertencia: Wesley estaba perdiendo la paciencia.

La llamada terminó de golpe. Elena arqueó una ceja. "¿Era Jeffry?". Wesley no respondió.

Elena señaló su teléfono. "Vi la pantalla por casualidad. Como el partido terminó, me voy. Nos vemos mañana".

Elena salió del Club Imperial y se dirigió directamente al Imperio.

Wesley no le dirigió ni una mirada a Elyse, como si ella hubiera dejado de existir, antes de marcharse también.