Capítulo 241

(Punto de vista de Stephanie)

Con el corazón acelerado, empecé a buscar a mi madre. No la encontraba por ninguna parte.

“¡Mamá!“, grité en el vínculo mental. “¡¿Dónde estás?!”

“Estoy en el Jardín Steffie con Jane y Sheila. ¿Estás bien?“.

“¡Voy para allá!“, respondí.

Bajé las escaleras a toda prisa y atravesé la cocina de la manada, empujando a cualquier omega que se atreviera a interponerse en mi camino. Un par de ellos se cayeron y empezaron a llorar, pero ese era su problema. Necesitaba llegar hasta mi madre lo antes posible.

Finalmente llegué y la encontré tomando el té con Jane y Sheila. El Jardín Steffie había sido construido y bautizado con mi nombre después de mi “muerte“. Anteriormente se había utilizado como salón para los omegas durante sus descansos, pero mi madre quería un jardín interior dedicado a mi memoria, y ésta era la única habitación que no solo era lo suficientemente grande, sino que además podía tener grandes porciones del techo sustituidas por cristal para permitir una cantidad suficiente de luz solar.

Lo mejor del Jardín Steffie era que, al estar situado dentro de las cuatro paredes de la casa de la manada, Sheila y yo podíamos estar allí a pesar de nuestro arresto domiciliario.

Mi madre se levantó y se acercó a mí. “Stephanie, cariño, ¿estás bien?“.

“¡Es James!“.

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Jane se levantó. “¿Qué pasa con James? ¿Está bien?“.

Sonreí mientras empezaba a dar saltitos. “¡Sí! ¡Está de camino a casa! Me acaba de mandar un mensaje. ¡ Estará aquí el viernes!“.

“¡Oh, es una noticia increíble! ¡Estoy tan contenta! ¡Por fin!“, exclamó mi madre. Luego, se volvió hacia

Jane.

“¡Ves, Jane! Te dije que eran pareja. ¿Por qué otra razón se pondría en contacto con Stephanie antes que con nosotras?“.

“Quizás porque eres tú la que le manda mensajes de texto 50 veces al día“, dijo mi lobo con fastidio.

Ignorando a mi lobo, le expliqué a mi madre la situación de crisis. “Pero hay un problema, mamá… No he podido salir de la casa de la manada, así que no he podido arreglarme el cabello, ni las uñas, ni siquiera depilarme como es debido. ¿Y qué se supone que me voy a poner si no puedo ir de compras?“.

Mi madre se lo pensó un momento. “Oh, vaya. Bueno… ¿Tal vez podamos pedir permiso al consejo de hombres lobo para que salgas de la casa solo durante el resto del día? Después de todo, ¡no todos los días te encuentras con tu pareja! ¿Qué te parece, Jane?“.

Jane se burló. “Creo que Stephanie está bien como está“.

Me sentí herida por las palabras de Jane y miré a mi madre.

“Lo que Jane quiere decir, querida, és que tú ya eres tan guapa que ya avergüenzas a todas las demás lobas de la manada, ¿No es cierto, Jane?“.

Jane nos miró a las dos con el ceño fruncido.

Mi madre hizo un gesto despectivo con la mano. “No importa. Puedes ignorar a Jane, solo está triste

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porque James no le envió un mensaje. Ahora, hablemos de cómo conseguir ese pase para ti…“.

“Y para mí también“, intervino Sheila.

“¿Para ti? ¿Por qué para ti?“, pregunté, molesta.

“Soy la futura madre del heredero de James. Yo también debería parecerlo, Stephanie“.

La fulminé con la mirada, lista para atacar. “Sheila, si dices una vez más que —-“.

“¡CHICAS! Basta“, nos regañó mi madre. “Ya hemos hablado de esto. Stephanie, aunque el cachorro esté en el vientre de Sheila, fue concebido como resultado del amor que James siente por ti. Cuando nazca, James y tú lo criarán. Y hasta entonces, trataremos a Sheila con respeto y la incluiremos como parte de nuestra familia“.

Gruñí, pero acepté a regañadientes. Aún no me sentía cómoda con el hecho de que James se hubiera acostado con Sheila. No importaba cuántas veces me dijera mi madre que James solo me engañaba porque creía que Sheila era yo, no me parecía bien. Él era mío y nuestra primera vez juntos debería haber

sido conmigo.

Tampoco podía superar la traición de Sheila. Aunque James pensaba que se acostaba conmigo, Sheila sabía claramente con quién se acostaba. Urgh. Puede que ahora pretenda hacerme la simpática, pero una vez que me convierta en Luna, tendré que idear alguna forma de castigarla.

“¿Así que, conseguirás el pase para Stephanie y para mí?“, preguntó Sheila emocionada a mi madre.

“Por supuesto“.

“Otra cuestión, mamá…. Sé que hemos estado trabajando en los planes para mi fiesta de bienvenida a casa y de compromiso, pero para eso aún falta mucho… Sé que James y yo también vamos a querer celebrarlo el viernes por la noche. Todos lo haremos. ¡El futuro alfa y luna se reunirán por fin! ¿Crees que podríamos hacer una pequeña reunión el viernes por la noche también? ¿Sólo familiares cercanos y amigos?“.

“No veo por qué no. No necesitaríamos alojar a más de 50 lobos, ¿verdad?“.

“¿Tal vez 100?“, sugerí. “No quiero que nadie se sienta excluido“.

Mi madre sonrió. “Por supuesto, querida. 100 no debería ser un problema“.

“¿Y tu hijo, Stephanie?“, preguntó Jane.

“¿Qué hijo?“.

“Jackson. Ya sabes, ¿el que tuviste con ese humano? ¿Va a ser invitado?“.