Capítulo 921:
Esa mujer estaba jugando muy bien la carta de la víctima.
Cualquiera que no conociera toda la historia pensaría que Belinda era una persona violenta.
En ese momento, Bethany dijo por teléfono: «Esto es malo, Belinda. La opinión pública se está descontrolando y la gente se está volviendo completamente en tu contra».
Sin inmutarse, Belinda se aplicó con calma su producto para el cuidado de la piel.
«Está bien. Iré al hospital más tarde y sacaré las imágenes de seguridad. Ella dio el primer puñetazo. Yo solo me defendí».
Bethany dejó escapar un suspiro de alivio.
«Eso está bien. Mientras haya pruebas de ello, estarás bien».
Tras un breve intercambio, Belinda colgó.
Justo cuando terminaba de prepararse, Lucas la llamó. Ya estaba esperando frente a su puerta en su coche. Belinda agarró su bolso y salió.
En el momento en que se metió en el coche, Lucas le entregó un pequeño paquete cuidadosamente envuelto.
«Come mientras aún está caliente», dijo.
Belinda no lo dudó. Sacó la comida y empezó a comer. Mientras conducía, Lucas le lanzó una mirada de reojo.
«Vi la publicación de tendencias. ¿Tienes algún plan para lidiar con ello?».
Ya había visto el vídeo. Una cosa estaba clara: Belinda no era alguien que se dejara pisotear. Puede que la hubieran lanzado huevos, pero la mujer estaba en mucho peor estado.
Belinda tomó un sorbo de leche antes de responder: «Sí, es solo un pequeño problema».
La expresión de Lucas se tranquilizó. Su voz era firme cuando dijo: «Si algo se sale de control, ven a mí. Te ayudaré».
«Está bien», respondió Belinda.
Después de dejar a Belinda en el hospital, Lucas se dirigió a su oficina. Belinda no perdió tiempo. Fue directamente a la sala de vigilancia para conseguir las imágenes.
«¿Las imágenes se han borrado?». Belinda frunció el ceño inmediatamente cuando el miembro del personal le dio la noticia.
El miembro del personal se movió incómodo bajo su mirada penetrante.
—Sí, Dra. Wright. Le pedimos sinceras disculpas. Esto no tenía que haber pasado. Nunca previmos que se produjera un problema así.
El miembro del personal tragó saliva antes de continuar vacilante.
—Yo mismo revisé el sistema: después de las seis de la tarde de ayer, todos los datos de vigilancia del aparcamiento se borraron por completo.
Eso significaba que ni siquiera un técnico experto podría recuperarlos.
La mirada de Belinda se agudizó mientras su mente se aceleraba. En ese momento, la realidad de la situación se le estaba haciendo dolorosamente clara. Esa mujer debió sobornar al personal de seguridad del hospital para eliminar la única prueba que podía demostrar que ella había golpeado primero. Ahora, no había pruebas que confirmaran que la mujer había iniciado la confrontación.
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