Capítulo 17
“Deberias buscar una nova ya, para que algunos vean lo feliz que es la vida en parejal, insinuó el viejo.
Ramón abrió el desayuno que habia traido y lo puso delante de él, “Si Carlos tuviera una novia, ¿harias su trabajo?”
“Lo haria!”
Sorprendentemente, el viejo aceptó de inmediato, Carlos estaba a punto de emocionarse.
“Lo haria, ¿cómo podría negame?! Pero, Carlos, si tuvieses una novia, definitivamente te daria vacaciones o al menos no tendrías que trabajar los fines de semana! (También te prepararia muchos regalos de boda! Incluso contrataria a más personas para compartir tu trabajo
Carlos se conmovió al instante al escuchar esta.
**Y especialmente tu salario, definitivamente tiene que aumentar!”
“Exacto, exacto, exactol Mira lo consciente de Carlos! (Solo tú eres desobediente!” El viejo elogiaba a los demás, pero no dejaba quejarse de su propio nieto.
Carlos estaba contentisimo recibiendo elogios
“Carlos, hay un proyecto en Africa y necesitan personal.”
Al escuchar a Ramón decir eso, se puso nervioso de inmediato “Sr. Suárez, lo que quise decir es…
“Empaca tus cosas, te vas mañana.”
“¿Sr. Suárez?” Carlos se apresuro a buscar ayuda del viejo
El anciano, astuto como siempre, resolvió la situación con suavidad, “Carlos, necesito que vengas a charlar conmigo después del trabajo, jestoy demasiado aburridor”
“Sr. Suárez, usted ve Su abuelo ha solicitado
Justo en ese momento, alguien giró el pomo de la puerta y entró siglosamente.
“Sr. Fernando, soy yo.” Susana entró a la habitación en un estado deplorable, pero al ver a las demás personas, se apresuro a arreglarse. “Sr. Suarez, Carlos, también están aqui tan temprano?”
No eran ni las ocho de la mañana, teóricamente a esa hora estaba prohibido visitar a los pacientes…
Probablemente Susana habia usado su antiqua tarjeta de trabajo para entrar, habla tomado la salida de emergencia y habia evitado las cámaras para colarse…
“¿Quién te dejó entrar?” Ramón, siendo el director del hospital, decidió no causar más problemas por el momento.
No podía creer que tuviera el descaro de entrar sin permiso.
“Sr. Fernando, Sr. Sudrez, ¿podrian darme otra oportunidad?” Susana de repente se arrodillo, “Realmente no quiero dejar esta profesión, por favor, déjenme volver a trabajar en este hospital. Sr. Fernando, considérelo en función de los consejos que le di para su enfermedad, en función de que alguna vez fui su médico…
¡Qué sinceridad la suya!
“¿Ha sido expulsada del campo de la medicina?“, preguntó Sr. Fernando a Carlos.
“Si, ayer su condición empeoró y ella no tomó medidas oportunas, en cambio, con malas intenciones, intento terminar con su vida prematuramente. La señorita Yolanda fue quien lo atendió ayer y dijo que ella no merecia ser doctora. El director Funez, al enterarse de lo que habia hecho, la expulsó del hospital y la vetó de la profesión.”
Carlos vio a esa mujer de corazón venenoso, con mala cara.
“Esa chica me tiene rabia, me difamó delante del director a propósitol Sr. Femando, soy inocente, siempre he trabajado con dedicación para curar su enfermedad, deberia recordarlo…”
Antes de que Susana terminara de hablar, la cara de Ramón se oscureció y su cuerpo emanaba un aura de descontento.
Carlos no podia creer que después de todo eso, esa mujer todavia intentase distorsionar la verdad. ¿Acaso esperaba seguir engañándolos?
Hemández je sugiero que piense cuidadosamente antes de hablar y actuart Carlos funció el coro y la advirtió endigicamente.
Fue ella quien insistió en administrar los sedantes y tranquilizantes el dia anterior
Ahora era ella quien estaba difamando a pos!
La señora Yolanda era la salvadora del viejo y esta mujer enla idacia de acusarla…
“A partir de ahora, los de la familia Hernández no pueden pisar Ciudad Valleol. De repente, el anciano habló desde la cama, “áchala“.
Susana fue a pedir clemencia, pero nunca linaginó que lo llevaría la desgracia a toda su familia, “Sr. Femando, ¿que hice para enfadario? ¿Fue por el malentendido de ayer?
Ella se afero a la pata de la cama, negándose a irse, ‘Sr. Fernando, déjeme explicar…”
13:00
Capitulo 1/
Hmph!” El Sr. Fernando estaba tan enfadado que se le subió la sangre a la cam, “No tienes derecho a hablar conmigo!”
“Sr. Femanda sino me perdona, me voy a suicidar!”
“Pues hazio“. Al anciano no le importaba si ella vivía o moria, “Carlos, dale el cuchillo,”
Carlos recogió el cuchillo para frutas de la mesa y la arrojó frente a ch
El cuchillo cayó al suelo con un sonido claro, asustando a Susana, que solo queria amenazar al viejo, no planeaba acabar con su propia vida.
“Señor…” Al ver que ese hombre no estaba dispuesto a perdonarla, ni las suplicas ni las amenazas de suicidio funcionaban. Susana solo pudo Horar y mientras sollazaba dijo, “Vengo de una familia pobre, soy la única ha, desde que era pequeña, he sido la esperanza de mi familia, mi sueño siempre ha sido ser médico…
“¿Médico? ¿Qué derecho tienes para serlo? El Sr. Ferrando estaba muy enfadado, “¡No pienses que porque estaba en la cama ayer no podia cir lo que estabas diciendol Fuiste tú quien insistió en administrar las sedantes y tranquil zantes, la chica dijo que si me los administrabas, seguro moriria y tú seguiste insistiendo Esta mujer no merece ser médico y no deja de hablar!”
“Es que…” Susana no esperaba que el viejo hubiese podido escuchar su conversación, se quedó atónita durante unos segundos, sin saber cómo explicarse.
“La chica dijo que si me administrabas los sedantes y los tranquilizantes, seria como un deste lo antes de la muerte, solo tendría media hora de lucidez, después no habria forma de salvame!”
“Si no fuese por mi suerte, que esa chica pasaba par ahi y me salvó, ya estaria muerta! Not
No tienes ninguna posibilidad de pedirme perdon!”
“Expulsarte de esta profesión, expulsar a tu familia entera de Ciudad Vallesol eso lo hago por respeto al director, no seas ingrata ¡De lo contrario, habrá castigos mucho más severos!”
“La chica tenía razón, lamarte médica incompetente es un halago! No puedes competir can una niña de quince años!”
Susana estaba pálida y su rostro se torció de manera fea, ‘Sr. Fernando…
“Carlos, ayer además de ella, habia otro médico que insistia en administrar los sedantes y tranquilizantes, recuerdo que habia un médico que intentó culpar a la chica cuando las cosas salieron mal, despidanlos a todos! No merecen ser médicos!”
El anciano dijo eso y vio a la mujer al lado de la cama. ¿Aún no te vas? ¿Quieres que te haga sacar?”
“Señor, todavia está recuperandose, no se enfade… Sp Hemandez, ¿no entiendes lo que se te dice?” Carlos preguntó con frialdad. Susana supo que ya no había esperanzas, murmuró una disculpa y se fue de manera humillante
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