―Mamá, papá, ¿qué hacen aquí?

Desde que había probado que era capaz de hacerse cargo del negocio familiar, Tadeo y Priscila comenzaron a viajar a otros lugares para hacer sus consultas médicas. Por alguna razón, habían llegado a casa sin avisarle. Priscila frunció el ceño y miró a su hijo con rencor antes de preguntar:

―Escuché que estás involucrado con la exesposa de Luciano.

Lo más seguro era que sus padres habían visto el sinfín de discusiones en el internet de hace un tiempo. Por ello, investigaron a Roxana y descubrieron que tenía dos hijos. Lo más sorprendente para ellos era que Roxana era la exesposa de Luciano. A Priscila le molestaba pensar que su hijo estaba socializando con una mujer divorciada y con hijos. Jael miró a su madre con confusión y preguntó:

―¿Cómo te enteraste?

Jael no lo había negado y pensó que probablemente era cierto.

―Los comentarios en internet fueron una locura hace tiempo. ¡Todos nuestros familiares nos están preguntando al respecto! ―dijo Priscila con desagrado.

Jael se confundió aún más al escuchar eso.

―¿Saben que Roxana es la exesposa de…

Antes de que pudiera terminar de hablar, su madre lo interrumpió:

―¡Hicimos nuestra propia investigación! ¡¿Quieres que los demás se enteren de que estás saliendo con una mujer divorciada?!

Al ver la reacción de su hijo, Priscila no podía contener su ira.

―Yo te crie y nunca me he metido en tu vida privada. Puedes salir con la mujer que quieras―. Priscila miró furiosa a Jael antes de continuar―. Pero ¿por qué no puedes encontrar a alguien más? ¿Debes salir con una mujer divorciada y dos hijos? Además, ¡es la exesposa de ese hombre de la familia Fariña! ¡Serás el hazmerreír cuando la gente se entere!

Jael no mostró remordimiento después de escuchar los regaños de su madre, sino que una sonrisa apareció en su rostro. Su respuesta hizo molestar aún más a Priscila, quien le lanzó una mirada a Tadeo Dorante. Él se sintió indefenso al sentir la mirada de su esposa. Sin embargo, no tuvo opción más que decir algo por la presión de su esposa:

―Tu madre tiene razón. Hay muchas mujeres. ¿Acaso tiene que ser alguien de nuestro mismo círculo social?

Los Fariña y los Dorante eran familias prominentes en Horneros.

«¿Cómo vamos a socializar con ellos si nuestro hijo se queda con la exesposa de Luciano?»

A Tadeo le pareció que su regaño fue severo. Por desgracia, no alcanzó las expectativas de su esposa. Cuando se giró, se dio cuenta que la sonrisa en el rostro de Jael era más aparente que antes. Tadeo frunció el ceño y preguntó:

―¿Por qué sonríes? ¡Esto es serio!

Hasta ese momento, Jael caminó hacia sus padres y se sentó en el sofá individual. Era obvio que tenía algo que decir. Priscila intercambió miradas con Tadeo antes de que ambos giraran su atención hacia su hijo. Luego, Jael comenzó a explicar lentamente:

―Lo han malinterpretado.

Sus padres lucían confundidos al escuchar eso.

«Los comentarios en internet son una locura. ¿Cómo puede ser un error? ¿Los internautas también lo malinterpretaron?»

―Entonces, ¿las fotos son falsas?

Priscila no pudo evitar cuestionarlo. Jael sacudió su cabeza antes de decir:

―Por supuesto que no. Pero no es lo que creen.

Tadeo y Priscila miraron a su hijo con sospecha. Ellos lo habían visto crecer. Durante todos esos años, nunca lo vieron comportándose de forma tan íntima con una mujer.