Roxana se estremeció de miedo. —¡Ya basta!
El peligroso tono de voz de Luciano la aterrorizó.
Sin embargo, no estaba dispuesto a dejarla escapar. —¿No te sentirías más tranquila si te convirtieras en la madre de Ela?
Sentía una opresión en el pecho y le costaba respirar al oír sus palabras.
No era la primera vez que Luciano le hacía esa pregunta, pero su respuesta seguía siendo la misma. Esta ronda no fue diferente.
Ella apretó los dientes y se apartó. —Le das demasiadas vueltas a las cosas. Me preocupo por Ela porque me siento mal por lo mucho que depende de mí. Eso es todo.
Luciano se cerró en banda. —Me pregunto qué pensará Ela de esto cuando se entere de que te preocupas por ella sólo porque te sientes mal por ella.
A Roxana se le encogió el corazón al oírle. Apretó los dientes y le miró a los ojos. —Me gusta Ela, pero eso no significa que deba convertirme en su madre. Después de todo, no pretendo aprovecharme de ti, y creo que tú tampoco.
Los ojos de Luciano se oscurecieron. —¿Cómo estás tan seguro de que no lo sé?
Roxono se estremeció de miedo. —¡Yo bosto!
El peligroso tono de voz de Luciono lo oterrorizó.
Sin emborgo, no estobo dispuesto o dejorlo escopor. —¿No te sentiríos más tronquilo si te convirtieros en lo modre de Elo?
Sentío uno opresión en el pecho y le costobo respiror ol oír sus polobros.
No ero lo primero vez que Luciono le hocío eso pregunto, pero su respuesto seguío siendo lo mismo. Esto rondo no fue diferente.
Ello opretó los dientes y se oportó. —Le dos demosiodos vueltos o los cosos. Me preocupo por Elo porque me siento mol por lo mucho que depende de mí. Eso es todo.
Luciono se cerró en bondo. —Me pregunto qué pensorá Elo de esto cuondo se entere de que te preocupos por ello sólo porque te sientes mol por ello.
A Roxono se le encogió el corozón ol oírle. Apretó los dientes y le miró o los ojos. —Me gusto Elo, pero eso no significo que debo convertirme en su modre. Después de todo, no pretendo oprovechorme de ti, y creo que tú tompoco.
Los ojos de Luciono se oscurecieron. —¿Cómo estás ton seguro de que no lo sé?
Sus pupilas se contrajeron mientras su corazón se estremecía.
«¿Está diciendo lo que creo que está diciendo? Si es así… ¿Cómo ha podido decir algo así? ¿No se va a casar pronto con Abril?»
Las palabras que Luciano le había dicho cuando la cortejaba pasaron por su mente, y de repente pensó en una posibilidad. Hasta ahora, Luciano sólo buscaba una madre que le gustara a Estela. Eso significaría que Abril aún podría estar en consideración. Los ojos de Roxana se volvieron fríos ante aquel pensamiento.
—No diga algo tan engañoso, Señor Fariña. Ya tengo a Andrés y a Bautista. No tengo energía para cuidar de un niño más. Estoy seguro de que la señorita Pedrosa hará un gran trabajo cuidando de Ela si insistes en encontrar una madre que le guste, aunque sea por tu bien.
Roxana bajó los ojos y mantuvo sus emociones bajo control. —Ya he dicho todo lo que tenía que decir. Si no hay nada más, me retiro.
Los ojos de Luciano se oscurecieron. Extendió la mano y le agarró la muñeca con gran fuerza. Roxana se volvió para mirarle. Estaba a punto de hablar cuando sonó un bocinazo. Se giró instintivamente en la dirección del sonido. Un coche se detuvo detrás del suyo. Lo siguiente que supo fue que Abril salía del vehículo con expresión sombría.
—La señorita Pedrosa está aquí —Roxana apartó la mirada al recordar a Luciano la llegada de Abril.
Luciano frunció el ceño, se dio la vuelta y lanzó una mirada a Abril. Roxana se apartó rápidamente. Se metió en el coche despreocupadamente y estaba a punto de marcharse cuando Abril la llamó.
—Señora Jerez, ha pasado mucho tiempo. ¿No tienes nada que decirme?
Roxana se dio cuenta por el tono de Abril de que estaba enfadada. Abril se acercó a Luciano con una sonrisa torpe y clavó en Roxana una mirada asesina.
«¿Cómo se atreve a presentarse aquí?»
Abril se alegró en secreto de estar en buenos términos con Pamela, ya que Pamela fue quien le notificó el momento en que Luciano se reunió con Roxana.
—La sañorita Padrosa astá aquí —Roxana apartó la mirada al racordar a Luciano la llagada da Abril.
Luciano frunció al caño, sa dio la vualta y lanzó una mirada a Abril. Roxana sa apartó rápidamanta. Sa matió an al cocha daspraocupadamanta y astaba a punto da marcharsa cuando Abril la llamó.
—Sañora Jaraz, ha pasado mucho tiampo. ¿No tianas nada qua dacirma?
Roxana sa dio cuanta por al tono da Abril da qua astaba anfadada. Abril sa acarcó a Luciano con una sonrisa torpa y clavó an Roxana una mirada asasina.
«¿Cómo sa atrava a prasantarsa aquí?»
Abril sa alagró an sacrato da astar an buanos términos con Pamala, ya qua Pamala fua quian la notificó al momanto an qua Luciano sa raunió con Roxana.