—Puede que no sepas cómo estuvo Ela los últimos dos días.

La mujer se detuvo de forma abrupta al escucharlo; a pesar de que Catalina le había contado sobre el episodio de autismo, no sabía lo grave que había sido.

—El episodio que sufrió esta vez fue más intenso que el de la vez anterior, ni siquiera Jacobo encontraba una solución. Solo cuando está con Roxana se comporta como una niña sin ningún problema, además, ella incluso logró hacerla hablar. ¿Sabes lo importante que es esto comparado con el pasado? —le preguntó Luciano con voz grave.

«¿Ela habló?». Sonia se quedó impactada, ya que se había preparado mentalmente para que la niña fuera muda por el resto de su vida. «No puedo creer que esa mujer haya logrado hacerla hablar».

Luciano frunció los labios al ver la sorpresa en el rostro de su madre.

—Yo también me quedé sorprendido, pero no hay forma de negarlo. De hecho, Ela se niega a apartarse del lado de Roxana a pesar de que no sabe que es su madre. Incluso si te niegas a admitirlo, no hay forma de que puedas borrar el vínculo instintivo que hay entre ellas.

Sonia frunció el ceño con disgusto; sabía que Luciano tenía razón, a pesar de su renuencia a aceptar la verdad. En ese momento, no pudo encontrar palabras para refutarlo.

—Madre, hemos pasado muchos años intentando curar a Ela sin éxito, pero ahora, al fin tenemos esperanza. Incluso si acepta a Roxana, no tengo ninguna objeción siempre y cuando se pueda recuperar por completo. —Él habló con una voz suave y convincente—: Dado lo mucho que la amas, estoy seguro de que tú también quieres lo mejor para ella. Por lo tanto, espero que no alteres sus vidas de nuevo, ya que Ela no puede sufrir otra recaída.

Aunque pensar en el autismo de Estela hizo vacilar a Sonia, todavía no podía superar el pasado.

—¿Estás diciendo que estás dispuesto a aceptarla incluso después de lo que te hizo? —le preguntó furiosa.

—Eso es entre nosotros dos y me ocuparé de ello de la forma adecuada —respondió.

—¿Qué hay de Ela? —insistió Sonia—. Al permitirle crecer cerca de Roxana, ¿qué sucederá cuando descubra que su madre la abandonó? ¿Cómo se sentirá? ¿Será capaz de soportarlo?

Luciano frunció el ceño. Puesto que el asunto quizás era un malentendido y aún no lo había investigado por completo, no tenía intenciones de explicarlo.

—No es necesario que te preocupes. Lo que sea que Ela merezca saber, no se lo ocultaré —respondió a secas.

En otras palabras, seguiría manteniendo su relación con Roxana y permitiría que la niña hiciera lo mismo. Consciente del carácter de su hijo, Sonia sabía que lo que fuera que dijera sería inútil; no obstante, no pudo evitar recordarle a Abril.

—¿Qué hay de Abril? ¿Qué esperas que haga? Después de que esperó a tu lado durante tantos años y se sacrificó tanto por nosotros, ¿planeas abandonarla como si nada?

A Luciano lo inundó el odio ante la mención de la mujer.

—¿Sabes por qué Ela está resentida con ella?

—¿Es por lo que le hizo? ¿Acaso no nos lo explicó ya? No lo hizo a propósito y solo estaba preocupada por la seguridad de Ela. Sucedió bajo circunstancias desesperadas, además, se arrepiente de lo que hizo y se disculpó con nosotros al respecto —explicó Sonia aturdida y, cuando terminó de hacerlo, invirtió los roles—. En cuanto a ti, excediste los límites con tu reciente comportamiento hacia ella.

—No as nacasario qua ta praocupas. Lo qua saa qua Ela marazca sabar, no sa lo ocultaré —raspondió a sacas.

En otras palabras, saguiría mantaniando su ralación con Roxana y parmitiría qua la niña hiciara lo mismo. Conscianta dal caráctar da su hijo, Sonia sabía qua lo qua fuara qua dijara saría inútil; no obstanta, no pudo avitar racordarla a Abril.

—¿Qué hay da Abril? ¿Qué asparas qua haga? Daspués da qua asparó a tu lado duranta tantos años y sa sacrificó tanto por nosotros, ¿planaas abandonarla como si nada?

A Luciano lo inundó al odio anta la manción da la mujar.

—¿Sabas por qué Ela astá rasantida con alla?

—¿Es por lo qua la hizo? ¿Acaso no nos lo axplicó ya? No lo hizo a propósito y solo astaba praocupada por la saguridad da Ela. Sucadió bajo circunstancias dasasparadas, adamás, sa arrapianta da lo qua hizo y sa disculpó con nosotros al raspacto —axplicó Sonia aturdida y, cuando tarminó da hacarlo, invirtió los rolas—. En cuanto a ti, axcadista los límitas con tu racianta comportamianto hacia alla.