—La noticia del matrimonio por conveniencia entre Grupo Fariña y Grupo Pedrosa ha persistido durante seis años. Recientemente, por fin decidieron fijar una fecha para la boda —informó el locutor.

La mujer mantuvo una mano en el aire y se quedó en silencio durante unos instantes antes de continuar lo que estaba haciendo con una actitud indiferente.

Andrés y Bautista perdieron enseguida el apetito mientras se les desvanecía la sonrisa. Cuando estaban en el extranjero, sentían curiosidad y emoción por saber quién era su padre; al volver a Chepa, se disgustaron al enterarse de que tenía una hija y lo despreciaban por haber abandonado a su madre. Sin embargo, tras pasar un tiempo con él, se dieron cuenta de que no era tan malo como suponían; por el contrario, era un hombre cariñoso. A pesar de que él no sabía que ellos eran sus hijos, era muy paciente y les daba obsequios. Estaban a punto de aceptarlo cuando se anunció la noticia de su matrimonio y por eso la impresión que tenían de él volvió a arruinarse.

«¡Papá es un hombre malo! Nos trata bien, pero va a casarse con otra mujer. ¡No debería haberse acercado a nosotros!». La mirada de Estela se tornó sombría al escuchar la noticia. «La señorita Pedrosa no me agrada porque es una mujer malvada. Quiero que la señorita Jerez sea mi mamá. Papá prometió que no permitiría que esa mujer se convirtiera en mi madre. ¿Por qué rompió su promesa? ¿Será que ya no me quiere?». La niña estaba desanimada; al notar su expresión, Roxana frunció el ceño.

—¿Qué ocurre, Ela?

—Triste —respondió con una mueca de angustia.

Durante los últimos días, tras los esfuerzos de Roxana y los niños, Estela aprendió a pronunciar palabras sencillas para expresar sus sentimientos.

—¿Por qué estás triste? —preguntó confundida—. ¿Quieres contármelo?

Estela bajó la cabeza y jugó con los dedos angustiada. «Quiero que ella sea mi mamá, pero no creo que a ella le agrade papá; él es un hombre malo. ¿Cómo puede aceptar casarse con la señorita malvada?».

Los tres niños se angustiaron durante el desayuno y Roxana se exasperó al verlos. Cuando terminaron, en lugar de jugar con los Legos en la alfombra, subieron juntos las escaleras. La mujer sabía que estaban enfadados por lo que acababan de enterarse, pero no lograba comprender el por qué. Además, ella también estaba desconcertada y no estaba de humor para adivinar lo que ellos pensaban.

«Seis años después, Luciano se casará con Abril. Su deseo por fin se hace realidad». Mientras pensaba en ello, de repente sonó el timbre. Roxana recobró los sentidos y abrió la puerta. Al ver quién era, se quedó perpleja y no logró volver en sí hasta después de unos segundos.

—¿Por qué ha venido?

La persona de la que hablaban en las noticias estaba de pie en la puerta de su casa; tenía una camisa liviana y el cabello un poco desordenado.

Luego de la última discusión, ella sabía que Luciano iba a menudo a visitarla; sin embargo, fue considerado e intentó que ella no lo viera. Esa era la primera vez que se encontraban en persona después de la pelea.

Después de escuchar las noticias, Roxana no sabía cómo enfrentarlo.