Jacobo no permaneció en la residencia por mucho tiempo después de haber confirmado que Estela estaba bien y se fue antes de la cena. Luciano se quedó en su estudio por un rato, luego sacó su celular para llamar a Pilar. Él había llevado a Estela al jardín de infantes en persona esa misma mañana e incluso si ella se había ido por su cuenta, sabía que debió haber partido desde la escuela y Pilar debía saber qué fue lo que sucedió. Por el otro lado, Pilar estaba nerviosa de haber recibido una llamada de Luciano y le contó todo sin omitir un detalle.

—Me fui una vez que dejé a Estela allí. La señorita Jerez me dijo que ella la llevaría de vuelta, ¿acaso no lo hizo? —dijo la maestra con temor a las consecuencias y se estaba arrepintiendo en ese instante por haber dejado a Estela con Roxana porque, después de todo, no buscó el permiso de Luciano y la llevó al hogar de Andrés y Bautista de todos modos; si eso hubiera sido poco, también dejó a la pequeñita en ese lugar. No había alguna otra forma en la que se podía explicar, ella había sido irresponsable y Luciano no estaba contento con las acciones peligrosas de Pilar, en especial porque Estela había regresado a casa por su cuenta…

—Sí llegó. —La mirada de Luciano se volvió turbia—. ¿Cómo está Bautista?

A pesar de lo ocurrido, Luciano prefirió decirle a Pilar que Roxana había enviado a Estela a casa, lo que permitió que la maestra pudiera respirar más tranquila y respondió de inmediato:

—Él se encuentra bien en este momento y debería regresar a la escuela dentro de dos días.

—Ya veo. Se lo agradezco —contestó Luciano de un modo cortante. Pilar se disculpó con total sinceridad antes de por fin terminar la llamada por teléfono, aunque Luciano permaneció muy pensativo tras haberla escuchado. Él no había visto a Roxana en ninguna ocasión desde aquella vez que se la topó en el café y desconocía qué le había dicho su madre a ella ese mismo día; sin embargo, él podía percibir que ella no deseaba verlo por un tiempo después de eso. Por ende, todo lo que sabía de Bautista era que no se sentía bien, pero no tenía conocimiento sobre su recuperación y todo lo demás; sabía que Roxana no le diría nada, incluso si le fuera a hablar para preguntarle.

Luciano apretó sus labios hasta formar una línea delgada y estrecha ante un pensamiento; si se basaba en lo que dijo Pilar, Roxana debió ser quien envió a Estela a casa y no la iba a dejar a mitad de camino para que recorriera el resto por su cuenta, la debió haber dejado a la entrada de la mansión y sin haber entrado. Es por eso que Catalina no supo que había sido ella quien la llevó a casa; dicho en otras palabras, Roxana lo seguía evitando. Luciano se sentía exasperado cuando pensó en eso y se pellizcó su entrecejo, pero fue en ese mismo instante que alguien tocó a la puerta de su cuarto de estudio. Era Catalina.

—Señor Fariña, ya es hora de la cena. —Luciano salió de su tren del pensamiento y murmuró una respuesta para luego salir de la habitación e ir por Estela, quien no se quedó en su cuarto y salió justo después de que su padre le llamara; ella se veía normal, pese a que no estaba de tan buen humor. Luciano desaceleró el paso y siguió a la pequeña desde sus espaldas con seriedad, pues se suponía que Estela debía estar contenta por haber ido al hogar de Roxana; no obstante, no lucia feliz en lo más mínimo y él se preguntaba a sí mismo qué le había dicho Roxana.

«¿Acaso no había prometido que nuestras pequeñas disputas no afectarían a los niños?». Una vez que bajaron, Luciano se sentó a un lado de su hija y le preguntó con calma:

—¿A dónde fuiste hoy? —Estela quedó perpleja por unos instantes, pero luego sacudió su cabeza entre su silencio y dejando en claro que no deseaba hablar al respecto. Luciano frunció el ceño y ahora estaba aún más seguro de que Roxana le debió haber dicho algo y estaba perdido en sus pensamientos tratando de averiguar qué pudo haber dicho cuando Estela tiró de su camisa, entonces agachó la cabeza para saber qué sucedía.

—Quiero verduritas. —La pequeña miró a su padre con ojos de perrito y apuntó a los vegetales que estaban del otro lado del comedor; Luciano fue tomado por sorpresa porque esa había sido la primera vez que Estela le hablaba desde el incidente del secuestro y Roxana no tuvo nada que ver en eso.