—Estás aquí, abuelo —lo saludó con remordimiento.

Alfredo le lanzó una mirada disgustada y resopló. Frida se frotó la nariz de manera distraída y se sentó en el sofá.

—¡Alto ahí! —exclamó Jonatan. Frida se detuvo en seco sin querer. Como Alfredo estaba allí, regresó a su sitio y se quedó allí en silencio. Él le preguntó—: ¿Sabes por qué te pedí que vinieras?

—No lo sé. —Frida apretó los labios y fingió ignorancia—. Estaba de compras cuando me pediste que volvieras. ¿Por qué estás tan molesto?

—¿Le pediste a René que no le proveyera las plantas medicinales al instituto de investigación de la doctora Jerez?

Frida asintió con indiferencia. Al ver su respuesta, Alfredo y Jonatan tenían la misma mirada confundida. Desde que Frida conoció a Roxana, siempre tuvo conflictos con esta; su rencor casi le costó la reputación al Grupo Quevedo, pero ella no pensaba estar equivocada.

—¿Por qué lo hiciste? —Jonatan frunció el ceño.

—Jonatan, ¿no sabes que el Grupo Fariña les advirtió a todos los proveedores de plantas medicinales que no les suministraran nada a Roxana? —dijo Frida, quien fingió estar sorprendida—. ¡Si se las seguimos suministrando, estaríamos anunciando que estamos en contra del Grupo Fariña!

Un resplandor de sorpresa apareció en el semblante de Jonatan: «Con razón Roxana, cuando vino esta mañana, dijo que los demás proveedores de plantas medicinales no se las entregaron al instituto de investigación. Aun así, no dijo por qué; parece que el Grupo Fariña estuvo estrás de esto».

Jonatan recordó que Luciano y Roxana parecían estar en buenos términos antes; de hecho, Luciano la defendió en más de una ocasión; por ello, no podía entender por qué Roxana era el objetivo. Mientras él tenía el ceño fruncido por la confusión, Frida añadió:

—La señora Fariña no nos dijo nada, ya que somos cercanos a ellos. Aun así, puesto que trabajamos de cerca con ellos, ¿no deberíamos ponernos de su parte? Estaríamos en contra de la señora Fariña si insistimos en proveerle plantas medicinales a Roxana, tal y como prometimos. ¡Si se enfada la señora Fariña, podríamos meternos en problemas!

—¿Estás diciendo que la señora Fariña dio la orden? —Jonatan arrugó más el entrecejo—. ¿Por qué haría eso?

—Conque no estás enterado. —Frida lo miró con una sonrisa engreída—. El exesposo de Roxana es Luciano; a la señora Fariña no le agrada ella. Además, resulta que…

«Resulta que yo también la detesto y, por lo tanto, tomé la oportunidad para enseñarle una lección», supuso Jonatán su intención antes de que pudiera terminar de hablar. De pronto, se levantó del sofá. La voz de Frida se entrecortó al sorprenderse.

—¡Cállate! Eres parte de la familia Quevedo. ¿Cómo puedes decir eso? Si corre la voz, seremos el hazmerreír de todos. El Grupo Quevedo se esmeró años para tener su reputación; ¡no es necesario tomar partido para mostrar nuestra postura!