Entre más se adentraba en el foro, más aumentaba la presión para Roxana, quien sentía que debía trabajar duro y dar la talla. De no hacerlo así, estaría defraudando a todo aquel que no obtuvo el pase para esta consulta, o al menos eso creía, y esto ponía un gran peso sobre sus hombros.

Después de un buen rato de navegar por el foro, al fin pudo encontrar información respecto a las consultas previas realizadas por la familia Dorante. Esta publicación en particular fue compartida por un usuario anónimo que decía haber participado en una de estas consultas con anterioridad. Roxana, entonces, leyó la publicación con detenimiento dos veces. Para el tiempo en que finalizó su lectura, podría decirse que ya la había memorizado casi por completo.

Según el doctor anónimo, las consultas médicas de los Dorante se enfocaban en las enfermedades congénitas y los lugares en los que por lo general las llevaban a cabo eran orfanatos abandonados u hogares para niños. Las consultas eran gratuitas para los niños y tenían una duración de tres días. Además, los participantes en cada una de estas consultas eran médicos de renombre especializados en la medicina tradicional del país. La familia Dorante también enviaba a los miembros más jóvenes de la familia para dar apoyo durante la consulta. A pesar de su corta edad, sus habilidades médicas sorprendían incluso al más experimentado, lo cual era digno de admirar.

A través de los años y gracias a estas consultas, muchos niños que habían sido abandonados por sus familias debido a sus enfermedades congénitas habían podido recibir el tratamiento que tanto necesitaban. Algunos de ellos incluso llegaron a aparecer en portadas de revistas, pero sin dar crédito a la familia Dorante. Esto último era prueba de lo reservados que los Dorante podían llegar a ser a pesar de sus grandes logros.

Roxana era madre y ya había perdido a un hijo, de ahí que los niños tuviesen un espacio muy especial en su corazón y, al aprender que este tipo de consultas estaban destinadas para este público, no pudo más que sentir admiración hacia la familia Dorante. Por si fuera poco, gracias a estas consultas, los Dorante habían podido realizar investigaciones y elaborar planes de tratamiento para ciertas enfermedades congénitas. Tales planes de tratamiento tuvieron resultados tan positivos que se convirtieron en un modelo de referencia en la industria de la medicina tradicional.

Decenas de miles de niños con enfermedades congénitas habían sido tratados cada año con los métodos desarrollados por la familia Dorante, sobre todo aquellos con enfermedades congénitas complicadas que otros médicos alrededor del mundo no habían logrado resolver. Hasta entonces, el que una cifra tan alta de niños recibiera tratamiento parecía una mera fantasía. Poco a poco, y mientras continuaba con su investigación, Roxana se sentía cada vez más emocionada por conocer en persona a la familia Dorante.

Dentro de la lista de enfermedades para las que la familia Dorante había logrado encontrar tratamiento, se encontraban muchas que Roxana había investigado por su cuenta. Sin embargo, cuando sus investigaciones estaban a punto de dar resultados, de repente se encontraba con el tratamiento para tales enfermedades. Acto seguido, Roxana investigaba la fiabilidad y la validez del tratamiento y, tras descubrir que era un tratamiento seguro, abandonaba su propia investigación al tiempo que mostraba respeto hacia la parte responsable por tal tratamiento. Pero la realidad era que nunca se había imaginado que la familia Dorante estuviera detrás de todo. No cabía duda de que así era como la familia Dorante había logrado mantener su legado durante generaciones.

Roxana admiraba profundamente todas las contribuciones que la familia Dorante había tenido hacia todos estos niños y ahora anhelaba tener una buena relación con ellos. Después de todo, y tras la pérdida de un hijo, no había persona en el mundo que valorara esas pequeñas vidas tanto como Roxana.

Después de pasar un momento en silencio procesando sus emociones, recuperó la compostura y continuó revisando el resto de las publicaciones. Una vez que hubo leído la mayoría de estas, Roxana por fin logró comprender el esquema básico de la consulta médica, lo que le fue de gran ayuda para prepararse para la consulta que estaba por venir.

Roxana había estado tan entretenida con su lectura sobre los Dorante que no se dio cuenta que ya pasaba de la media noche. De hecho, era casi la una de la mañana para cuando dio por finalizada su lectura. Al recordar que tenía trabajo al día siguiente, apagó la computadora de mala gana y salió de su estudio. Después de darse un baño, se echó en la cama mientras su mente seguía pensando en la consulta médica.