Una vez que Roxana se había retirado, Andrés y Bautista se rehusaban a entrar a las instalaciones del jardín de infantes. Ante esto, Pilar ya sentía venir un dolor de cabeza. «Vaya. Es la primera vez que se ponen tan renuentes». Luego, se inclinó y se dirigió hacia ellos para intentar persuadirlos:

—Andrés. Bautista. ¿Por qué no se adelantan adentro?

En respuesta, Andrés apretó los labios sin decir una palabra mientras que Bautista le hizo ojitos a Pilar y dijo:

—Estamos esperando a que llegue Ela, señorita García.

Al oír esto, Pilar recordó la relación que guardan con Estela y, tras darles unas palmaditas en la cabeza, accedió a su solicitud.

No mucho después, llegó el auto de Luciano y se detuvo a la entrada de la escuela. Momentos después, Luciano salió del auto con Estela en los brazos y esta alzó la cabeza y miró todo a su alrededor hasta encontrarse con Andrés y Bautista. Al notar su presencia, siguió buscando por señales de la presencia de Roxana, pero no tuvo éxito, tras lo cual solo colgó la cabeza mostrando su gran decepción.

Luciano no pudo más que fruncir el ceño al notar que los únicos esperando por la llegada de Estela eran Andrés y Bautista al lado de Pilar.

—Señor Fariña —saludó Pilar de manera educada al tiempo que le quitaba a Estela de los brazos.

Pero Luciano no se retiró de inmediato y dirigió su vista a los chicos que estaban de pie frente a él.

«Ela lleva triste desde anoche muy probablemente debido a que no ha visto a Roxana. Me pidió que la trajera a la escuela más temprano el día de hoy esperando poder estar ahí cuando llegara. Pero al llegar, ¡ella ya se había ido! Debe sentirse muy triste». Y de pronto, la tristeza lo invadió a él también.

Tan pronto Andrés y Bautista vieron la tristeza en el rostro de Estela, se acercaron a ella, la tomaron de las manos uno a cada lado y explicaron:

—Mami está muy ocupada con trabajo. Dice que tiene una oportunidad muy importante para la que tiene que prepararse y por eso se fue temprano.

Pero todo lo que Estela escuchó fue que estaba ocupada con trabajo y solo se sintió más triste.

—Entonces… ¿la señorita Jerez ya no va a venir?

«La señorita Jerez ya se ha ocupado con trabajo antes y dejó de venir por ellos. Incluso ha usado de excusa el trabajo para no verme».

Estela se mostraba muy sensible ante este tema, a pesar de su corta edad.

Al oír esto, Andrés y Bautista se miraron el uno al otro sintiendo algo de culpa.

«Mami dijo justo eso esta mañana, pero no podemos decírselo ahora que está tan triste».

Los chicos lo pensaron por un momento antes de cambiar el tema de forma casual y dijeron con una sonrisa:

—Mami no va a poder venir en estos días por nosotros, ¡pero dijo que nos quedaríamos en Chepa por un tiempo!

Los ojos de Estela se iluminaron por un momento, pero luego los miró con desconfianza. Al notar esto, Bautista se llevó la mano al pecho y le juró con seguridad:

—¡Es verdad! El trabajo que mami tiene que hacer debe hacerlo aquí en Chepa, pero no estoy seguro de cuánto tiempo nos quedaremos.

Estela entonces dirigió su mirada a Andrés, quien asintió con seriedad confirmando lo dicho por su hermano. Tras confirmar esto, una sonrisa floreció en el rostro de Estela.

«Creí que la señorita Jerez se iría al extranjero pronto y que ya no volvería a verla y eso me ponía triste. Pero si lo que me dicen es verdad, ¡tendré oportunidad de verla durante todo el tiempo que esté en el país!» Pensar esto la emocionaba mucho y su sonrisa crecía más y más hasta que sus ojos no eran más que dos pequeñas líneas.

Luciano, quien estuvo escuchando toda la conversación de los niños, alzó una ceja al escuchar a Bautista decir que Roxana estaría ocupada con el trabajo.

«¡Parece que la estrategia de Jonatan ha rendido fruto!»