Esa mañana, antes de dirigirse al jardín de niños, se dijo a sí mismo que evitaría discutir con Roxana. Sin embargo, no pudo evitar sentirse furioso al ver lo firme que estaba sobre intercambiar de grupos con Cristina.

De pronto, Estela recordó lo que Luciano le había dicho la noche anterior. Le había dicho que necesitaría de su ayuda para arreglar su relación con Roxana. Ella desvió su mirada de Luciano y volteó a ver a Roxana. Estaba resoplando al mismo tiempo que la observaba de forma lamentable, con sus ojos rojos y llenos de lágrimas. Sus resoplidos eran muy notorios en el salón silencioso y todos se giraron para mirarla a ella y a Roxana.

—¡Quiero a Andrés y Bautista! —gritó Estela, haciendo puchero y jadeando mientras intentaba controlar sus lágrimas.

Todos se sintieron mal por ella y se giraron para mirar a Roxana con desaprobación.

—Es muy afortunada de estar en el mismo grupo con el señor Fariña. Muchos de nosotros lucharíamos por esa oportunidad, pero ella quiere cambiarlo. ¿Qué le pasa?

—Los niños se llevan muy bien, pero ella insiste en separarlos. ¿Acaso no puede pensar en los niños?

Los otros padres de familia comenzaron a susurrar ante el giro de eventos inesperado. Roxana no era ajena a la angustia de Estela y las acusaciones de los demás padres. Por un momento, casi decidió retractarse después de ver lo triste que Estela estaba. Si embargo, logró ser suerte, desviar la mirada y decir:

—Señorita García, si no tiene objeciones, la señorita Cano y yo confirmaremos el cambio.

—Mami… —suplicó Bautista mientras tiraba de su manga, nervioso.

Al inicio, los chicos no tenían problema con la petición de Roxana sobre cambiar de grupo. Ellos pensaban que Estela podría seguir viendo a su mamá de igual manera, incluso si estaban en grupos diferentes. No obstante, las lágrimas de Estela los hicieron sentir mal y ya no querían que Roxana se cambiara de equipo.

Había una sensación visible de impotencia en Roxana al mirar a sus hijos. Estela lloró con tristeza al escuchar a Roxana insistiendo sobre el cambio. Ella quería acercarse a ella, pero Luciano la detuvo. Pilar estaba desconcertada, en un dilema entre la pequeña llorando y una Roxana terca.

—Señorita Jerez, como puede ver, Estela solo quiere hacer la obra con sus niños… —dijo.

Roxana apartó su mirada de Estela e intentó bloquear su llanto de su mente. Ella tenía muy presente que Sonia sabía sobre la celebración de aniversario y se estremeció al pensar en las consecuencias si Sonia se enteraba de que iba a actuar una historia de amor con Luciano y Estela. No quería que ella pusiera en riesgo su oportunidad de trabajar con la familia Dorante, la cual le había costado mucho trabajo.

Luciano lanzó una mirada hacia Roxana. Cuando se dio cuenta de que no iba a cambiar de opinión, una expresión de desagrado apareció en su rostro. Luego, se levantó y anunció:

—No tengo problema con el cambio, pues la señorita Jerez está reacia a trabajar con nosotros e insiste en ello. Pero, como pueden ver, Ela va a sufrir si no puede estar en un grupo con Andrés y Bautista. Por ello, le pido su comprensión; no tendremos opción más que retirarnos de la presentación de este año.

Después de decir eso, Luciano se inclinó ligeramente en forma de disculpa y salió a largos pasos del salón junto con Estela, quien no quería irse. Ella estaba hiperventilándose por el llanto y forcejeó de forma violenta contra Luciano. Era una escena desgarradora y todos los padres de familia se giraron impactados hacia Roxana, esperando a que ella salvara la situación.