Roxana frunció el ceño por instinto. Justo cuando estaba por decir algo, parecía que Bautista había leído su mente, pues cambió su petición.

—No tienes que hacerlo todos los días. Solo hasta el día de la celebración de aniversario está bien.

Cuando Bautista cambió de opinión, Roxana suspiró de alivio y aceptó:

—De acuerdo.

Su respuesta llenó los rostros de los niños con entusiasmo. Al mismo tiempo, Luciano tenía una expresión de desagrado cuando Bautista cambió su petición. Él estaba consciente de la razón por la que lo hizo y por qué Roxana accedió al instante. Ya que iban a estar ensayando para la obra, no tenía sentido que ella lo evadiera por el momento. Una vez que la celebración de aniversario pasara, entonces podría alejarse de él lo más que pudiera.

Tomando en cuenta que Roxana había regresado tarde, ya pasaban de las 8:00 p.m. cuando terminó la cena. Con el tiempo limitado, solo pudieron apresurar el ensayo antes de que ya fuera hora de que Luciano regresara a casa con Estela. Ella no quería irse, así que Roxana la persuadió con una sonrisa.

—Pórtate bien, Ela. Mañana iré por todos ustedes a la escuela y entonces podremos divertirnos, ¿de acuerdo?

Hasta escuchar eso, Estela asintió en respuesta. Justo cuando Roxana había levantado la mirada para despedirse de Luciano, su teléfono de él comenzó a sonar de repente. Roxana se mordió la lengua con cautela y observó mientras Luciano tomaba la llamada sin expresión en su rostro. Era algo relacionado con el trabajo, así que Luciano se detuvo para informárselo a Roxana antes de dirigirse al balcón para tomar la llamada, dejándola sola con los tres niños en la sala.

Cuando ellos vieron que Luciano se fue, sus ojos se iluminaron ante la oportunidad de jugar. Y así, ambos se fueron corriendo antes de que Roxana pudiera decir algo. Roxana sonrió con resignación y jugó a las escondidas con ellos. Su casa no era tan grande, así que Andrés y Bautista siempre se escondían en los mismos lugares. Una vez que Roxana los encontró con poco esfuerzo, los tres se dirigieron a buscar a Estela.

—Mami —dijo Bautista, tirando ligeramente de la manga de Roxana.

Roxana siguió su mirada y vio un par de piernas delicadas debajo de la cortina. De hecho, seguía acercándose hacia la esquina. Estela no sabía que la habían descubierto y tampoco tenía idea de lo obvio que era su escondite, así que seguía intentando ponerse en un mejor lugar. Después de observar sus movimientos adorables, Roxana miró hacia el hombre en el balcón por instinto. Luciano estaba de espaldas y seguía en el teléfono.

«Parece que tomará un rato antes de que termine»

Roxana desvió su mirada y le hizo una seña a Andrés y Bautista para que no hicieran ruido y así poder continuar jugando con Estela un poco más. Los chicos, al tanto de la intención de su madre, siguieron el juego gritando el nombre de Estela mientras caminaban por la casa. Cuando la figura detrás de la cortina se movió un poco, Roxana pudo escuchar el ligero sonido de una risita, pero Estela la contuvo de inmediato. Al notar lo feliz que estaba la pequeña, Roxana caminó hacia ella en silencio. Al llegar con ella, hizo la cortina a un lado y dijo:

—¡Te encontré!

Estela se quedó aturdida por un momento antes de huir mientras reía. Feliz por su respuesta, Roxana la siguió con calma y dijo:

—¡Te voy a atrapar!

En ese momento, Andrés y Bautista se unieron al lío que rodeaba a Estela. Ella se quedó sin escapatoria y corrió hacia el balcón con pánico. En ese momento, Luciano acababa de terminar su llamada y no sabía lo que estaba sucediendo. Justo cuando se había girado, vio a su hija chocando con él mientras jadeaba fuerte y logró atraparla, como si fuera por instinto.