Sin embargo, cuando cruzó miradas con Luciano, su adorable sonrisa se desvaneció ligeramente. Roxana agachó la mirada y recobró la postura para después retirar la mirada dejando a Luciano ver su perfil. La mirada de Luciano se ensombreció y con sus cejas fruncidas, él también desvió la mirada.
Eran los últimos en actuar, así que, cuando la penúltima actuación estaba por acabar, Luciano y Roxana llevaron a los niños detrás del escenario y se prepararon para actuar. Pensaron que los niños se sentirían un poco nerviosos por ser su primera vez frente al público, pero, para su sorpresa, los tres niños estaban muy emocionados. Para Roxana fue un alivio verles las sonrisas de par en par y los ojos llenos de brillo. Cuando los presentaron, Roxana guio a los niños al escenario. Los primeros segundos iban a la perfección, todo estaba igual que en los ensayos. Mientras empezaban la escena, los niños no mostraron ninguna señal de pánico escénico, de hecho, se mostraban mucho más seguros que los demás niños. Incluso Roxana podía escuchar la conmoción de la audiencia.
Cuando llegó el turno de Estela, el público estalló en aplausos cuando la voz de la niña se escuchó al recitar su primera línea. Todos conocían la condición de Estela, incluso se le conocía como la pequeña muda, así que, cuando escucharon a Estela hablar con claridad, estaban sorprendidos y emocionados. De igual manera, en la mente de Roxana apareció el momento en el que conoció a Estela por primera vez y recordó que antes no decía ni una sola palabra. Roxana observó la pequeña silueta sobre el escenario y su corazón se llenó de emociones y orgullo al ver a Estela actuando con tanta confianza frente a tantas personas.
Después de un rato, había llegado la escena donde la princesa se pinchaba el dedo con la rueca y caía en un profundo sueño. Cuando el telón se levantó, Roxana estaba recostada en una cama hecha de madera. Su largo cabello, que antes llevaba agarrado con una tiara, ahora se encontraba cayendo sobre la cama, mostrando su perfecto perfil a la audiencia. Las luces se atenuaron dando la sensación de serenidad. La luz brillaba sobre la piel clara de Roxana, dándole un ligero resplandor. Bajo esa luz, se miraba como una princesa de cuento de hadas, una noble princesa en un profundo sueño.
Cuando las cortinas se volvieron a abrir, Luciano y Estela aparecieron en el escenario. Luciano tenía una complexión y piernas largas, llevaba puesto un traje de caballero y sostenía una brillante espada en su mano, mostrando la nobleza de su personaje. Por otro lado, Estela lanzaba una mirada amenazadora a Luciano. Su postura indicaba que estaba por emboscarlo. Ambos actuaron una pelea, lanzaban falsos puñetazos y patadas hasta que Estela cayó al suelo, derrotada. Cuando la niña cayó al suelo, Luciano salió a zancadas del escenario.
El telón se cerró una vez más y cuando se volvió a abrir, se encontraban solo la princesa durmiente y el príncipe. Al verlos, la multitud quedó en silencio, la escena era tan impresionante que casi no querían moverse por temor a que cualquier movimiento pudiera afectar el ambiente. El príncipe se paró junto a la cama de madera y observó con cariño a la princesa durmiente. Con una mano sostenía la espada y con la otra se sostuvo de la cabecera y se inclinó lentamente. La distancia entre ambos hermosos perfiles se hizo cada vez menos. Entonces, la multitud contuvo el aliento y sus ojos se llenaron de expectativa.
El telón se cerró una vez más y cuando se volvió a abrir, se encontraban solo la princesa durmiente y el príncipe. Al verlos, la multitud quedó en silencio, la escena era tan impresionante que casi no querían moverse por temor a que cualquier movimiento pudiera afectar el ambiente. El príncipe se paró junto a la cama de madera y observó con cariño a la princesa durmiente. Con una mano sostenía la espada y con la otra se sostuvo de la cabecera y se inclinó lentamente. La distancia entre ambos hermosos perfiles se hizo cada vez menos. Entonces, la multitud contuvo el aliento y sus ojos se llenaron de expectativa.
Roxana estaba acostada en la cama y podía sentir el aliento de Luciano cerca de su rostro. A pesar de que habían ensayado esa escena dos veces, Roxana podía sentir su respiración acelerada. Además de los nervios que la inundaban, pudo sentir que Luciano no se giraba como lo habían ensayado. Por instinto, Roxana frunció el ceño, pero al recordar que los estaban observando, se obligó a sí misma a mantener la calma y se aguantó las ganas de querer abrir los ojos para ver qué pasaba. Al instante, sintió algo cálido y suave sobre sus labios.