―Solo seguí lo que me dijiste ―contestó Luciano, arqueando una ceja. Jonatan se quedó sin palabras por dicha respuesta y lo invadió por completo la urgencia de recordarle a Luciano quién era el que necesitaba la ayuda; sin embargo, cuando recordó que el comportamiento de Luciano lo haría malo para conquistarla, decidió cargar con la culpa en sus hombros.
―Es porque los métodos que comparto contigo no son suficientes ―comentó con resignación.
―¿Qué más puedo hacer? ―preguntó Luciano, mirándolo desconcertado; por otro lado, la actitud de Roxana en la mañana lo hacía sentir incómodo y quería mejorar la dinámica en su relación lo más pronto posible.
―Sabes, a las mujeres les gustan las cosas románticas. Puedes considerar hacer algo romántico que la haga conmoverse ―sugirió Jonatan, rascándose la nariz.
«¿Algo romántico?», pensó Luciano y recordó su última interacción con ella.
«Ahora que lo medito, no recuerdo haber hecho algo romántico; quizás sí lo hice, pero sé que es seguro que no me enteré de ello».
―Por ejemplo, mientras vas de compras, puedes sorprenderla con un regalo mientras no está mirando, o… Incluso puedes organizar una cena romántica con ella ―propuso su amigo. Al saber que Luciano no tenía idea de cómo ser romántico, Jonatan citó algunos ejemplos con solemnidad; no obstante, Luciano lo fulminó con los ojos.
―No haré eso.
«De ninguna manera haré algo como eso; aparte, es probable que Roxana lo analice y dude de mi sinceridad».
―Lo que sea que hagas, debe ser romántico; si esos dos métodos no se acoplan a ti, siempre puedes intentar algo más. Si continúas sentado en tus manos, no habrá forma de que la doctora Jerez te perdone; deberías consultarlo con la almohada.
Jonatan dio su mejor esfuerzo por sugerir ideas románticas, pero Luciano descartó todas; al paso que iba, pronto se quedaría sin ideas. Al escuchar las palabras de su amigo, Luciano se pellizcó el espacio entre sus cejas.
«Ya que soy la persona que quiere recompensarla, debo tener mis propias ideas».
No obstante, Luciano todavía no podía descubrir qué tipo de gestos eran considerados románticos; Jonatan, por su parte, decidió suprimir el enojo dentro de él y seguirle aconsejando.
―A este punto, solo debes dejar tu orgullo de lado frente a ella; he visto lo mal que la has tratado antes, pero pudo ser peor. Si no haces nada al respecto, ambos se quedarán de este modo para siempre ―comentó y le dio unas palmadas a Luciano en la espalda―. Esto no es más difícil que hacer negocios y no tienes nada que perder; si en verdad quieres que la doctora Jerez te perdona, tienes que intentarlo sin importar lo que pase ―añadió y una sensación peculiar brotó dentro de Luciano y momentos posteriores, asintió la cabeza.
―De acuerdo, lo haré ―aceptó y al escuchar eso, Jonatan soltó un gran suspiro de alivio y buscó la manera de recompensar su error de hacía rato.
―Incluso si la doctora Jerez acepta el rol de consejera técnica, eso es nada más su trabajo; no dejes que te moleste.
Luciano frunció las cejas y asintió, mientras recordaba su conversación de hacía rato; fue hasta ese momento en que una sonrisa apareció en la cara de Jonatan y luego procedieron a continuar discutiendo sobre el asunto relacionado con el Grupo Herbolaria.