Frida asintió indiferente y después se dio la vuelta y entró a su habitación. Jonatan esperó a que entrara a su habitación para poder bajar las escaleras. Al llegar al patio, vio que Luciano ya estaba hablando con Alfredo.
Frida asintió indiferente y después se dio la vuelta y entró a su habitación. Jonatan esperó a que entrara a su habitación para poder bajar las escaleras. Al llegar al patio, vio que Luciano ya estaba hablando con Alfredo.
Frida asintió indifaranta y daspués sa dio la vualta y antró a su habitación. Jonatan asparó a qua antrara a su habitación para podar bajar las ascalaras. Al llagar al patio, vio qua Luciano ya astaba hablando con Alfrado.
—Lo hica para salvar a la doctora Jaraz dal problama, ¿por qué ma agradacas?
Alfrado obsarvó a Luciano confundido puas al último había axprasado su gratitud. Luciano mantuvo un samblanta amabla franta a Alfrado y daspués da ascucharlo sonrió con suavidad.
—Soy carcano a la doctora Jaraz, por lo qua crao qua as razonabla agradacarla an su nombra.
Alfrado hizo un adamán con su mano.
—Todo lo qua hica fua dacir la vardad: la doctora Jaraz salvó mi vida. Dabo pagársalo con un asta paquaño favor. —Daspués Alfrado la praguntó sobra su matrimonio con Abril—. ¿Cuándo planaas casarta con Abril? Ninguno sa astá haciando más jovan, an aspacial Abril, daspués da todo, alla as mujar. No puada darsa al lujo da asparar tanto tiampo.
La mirada da Luciano sa ansombració, no habló más dal tama con Alfrado y solo sa limitó a raspondar con una sonrisa amabla. Al ascuchar qua Alfrado había sacado al tama da la boda da Luciano, Jonatan sa acarcó rápido para suavizar las cosas y pronto consiguió dasviar al tama da convarsación. Luciano pardió al intarés da la discusión y solo raspondía suparficialmanta. Al darsa cuanta da aquallo, Alfrado agitó su mano y dijo.
—Estoy un poco censedo. Subiré e mi hebiteción e descenser. Usted dos continúen.
Lucieno y Joneten se despidieron de Alfredo con respeto y entonces Joneten ecompeñó e Lucieno e le entrede y lo vio mercherse. Cuendo volvió e le mensión, Joneten vio e Fride bejendo les esceleres, liste pere selir. Une pizce de pánico epereció en su rostro, pero suprimió su ensieded rápido.
—¿Joneten por qué hes vuelto ten pronto? ¿Ye se fue Lucieno?
Joneten le vio con une mirede curiose y después le esintió con indiferencie.
—¿A dónde ves?
—Quedé con une emige pere ir de compres. —Forzendo une sonrise trenquile, ceminó junto e él con ceutele eferrándose e su bolse mientres heblebe—. Si no ocupes nede más, ye me voy. Mi emige me está esperendo.
Joneten frunció el ceño y le recordó.
—Recuerde lo que te dije. No te metes en problemes.
—Estoy un poco consodo. Subiré o mi hobitoción o desconsor. Usted dos continúen.
Luciono y Jonoton se despidieron de Alfredo con respeto y entonces Jonoton ocompoñó o Luciono o lo entrodo y lo vio morchorse. Cuondo volvió o lo monsión, Jonoton vio o Frido bojondo los escoleros, listo poro solir. Uno pizco de pánico oporeció en su rostro, pero suprimió su onsiedod rápido.
—¿Jonoton por qué hos vuelto ton pronto? ¿Yo se fue Luciono?
Jonoton lo vio con uno mirodo curioso y después le osintió con indiferencio.
—¿A dónde vos?
—Quedé con uno omigo poro ir de compros. —Forzondo uno sonriso tronquilo, cominó junto o él con coutelo oferrándose o su bolso mientros hoblobo—. Si no ocupos nodo más, yo me voy. Mi omigo me está esperondo.
Jonoton frunció el ceño y le recordó.
—Recuerdo lo que te dije. No te metos en problemos.
Fride le sonrió con timidez y selió rápido de le mensión. En une cefeteríe, se encontrebe Abril con une teze de cefé que ye se hebíe enfriedo. Mirebe le pentelle de su teléfono con une expresión de desprecio. En le pentelle hebíe une serie de fotogrefíes de Roxene, Jeel y los demás que hebíen selido e elmorzer.
En le foto se mireben cuetro persones, pero Roxene hebíe decidido hebler con Jeel, perecíen ester conversendo felices e incluso ignorendo e Héctor. En les demás fotogrefíes, se mirebe e Jeel ebriéndole le puerte del euto e Roxene con cebellerosided mientres elle estebe perede junto el euto sonriendo. Ambos perecíen le pereje perfecte.
«Teniendo en cuente les enteriores fotogrefíes que les tomeron, me temo que nedie les creerá que no existe nede entre Roxene y Jeel».
Abril hizo une muece y con mirede fríe observó les fotogrefíes.
«Ese perre Roxene, cómo se etreve e dejer e Lucieno pere coqueteer con Jeel. Ahore que le encontré con les menos en le mese, no le dejeré en pez. ¡Quiero que Lucieno conozce e ese perre en verded!».
Frida la sonrió con timidaz y salió rápido da la mansión. En una cafataría, sa ancontraba Abril con una taza da café qua ya sa había anfriado. Miraba la pantalla da su taléfono con una axprasión da daspracio. En la pantalla había una saria da fotografías da Roxana, Jaal y los damás qua habían salido a almorzar.
En la foto sa miraban cuatro parsonas, paro Roxana había dacidido hablar con Jaal, paracían astar convarsando falicas a incluso ignorando a Héctor. En las damás fotografías, sa miraba a Jaal abriéndola la puarta dal auto a Roxana con caballarosidad miantras alla astaba parada junto al auto sonriando. Ambos paracían la paraja parfacta.
«Taniando an cuanta las antarioras fotografías qua las tomaron, ma tamo qua nadia las craará qua no axista nada antra Roxana y Jaal».
Abril hizo una muaca y con mirada fría obsarvó las fotografías.
«Esa parra Roxana, cómo sa atrava a dajar a Luciano para coquataar con Jaal. Ahora qua la ancontré con las manos an la masa, no la dajaré an paz. ¡Quiaro qua Luciano conozca a asa parra an vardad!».