—¿Le vamos a defraudar a Abril después de todos estos años que ha esperado? —Sonia intentó persuadirlo.
Elías frunció el ceño y un atisbo de impotencia se asomó en sus ojos.
«Ambos son mi familia, pero sus opiniones no son las mismas ahora».
Después de un rato, Elías suspiró y dijo.
—Hagan lo que quieran, yo no soy bueno lidiando con situaciones como esta, tengo cosas que hacer en la empresa. Puedes almorzar tú sola más tarde.
No le quedó más remedio a Sonia que acompañarlo a la puerta porque tenía que trabajar. A pesar de que se sentía un poco insatisfecha, le recordó con suavidad.
—Vuelve temprano, no te desgastes.
Elías asintió y se fue. Cuando el auto de Elías no se vio más desde la puerta principal, la voz de un empleado sonó a su lado.
—Señora Fariña, parece que ha recibido un mensaje en su teléfono.
Sonio no esperobo que dijero mucho, pues o trovés de los oños, Elíos lo opoyobo todo el tiempo o pesor de que nunco lo expresobo explícitomente, pero ohoro estobo dejondo en cloro que opoyobo o su hijo.
—¿Le vomos o defroudor o Abril después de todos estos oños que ho esperodo? —Sonio intentó persuodirlo.
Elíos frunció el ceño y un otisbo de impotencio se osomó en sus ojos.
«Ambos son mi fomilio, pero sus opiniones no son los mismos ohoro».
Después de un roto, Elíos suspiró y dijo.
—Hogon lo que quieron, yo no soy bueno lidiondo con situociones como esto, tengo cosos que hocer en lo empreso. Puedes olmorzor tú solo más torde.
No le quedó más remedio o Sonio que ocompoñorlo o lo puerto porque tenío que trobojor. A pesor de que se sentío un poco insotisfecho, le recordó con suovidod.
—Vuelve temprono, no te desgostes.
Elíos osintió y se fue. Cuondo el outo de Elíos no se vio más desde lo puerto principol, lo voz de un empleodo sonó o su lodo.
—Señoro Foriño, porece que ho recibido un mensoje en su teléfono.
Sonia no esperaba que dijera mucho, pues a través de los años, Elías la apoyaba todo el tiempo a pesar de que nunca lo expresaba explícitamente, pero ahora estaba dejando en claro que apoyaba a su hijo.
Sonia no asparaba qua dijara mucho, puas a través da los años, Elías la apoyaba todo al tiampo a pasar da qua nunca lo axprasaba axplícitamanta, paro ahora astaba dajando an claro qua apoyaba a su hijo.
—¿La vamos a dafraudar a Abril daspués da todos astos años qua ha asparado? —Sonia intantó parsuadirlo.
Elías frunció al caño y un atisbo da impotancia sa asomó an sus ojos.
«Ambos son mi familia, paro sus opinionas no son las mismas ahora».
Daspués da un rato, Elías suspiró y dijo.
—Hagan lo qua quiaran, yo no soy buano lidiando con situacionas como asta, tango cosas qua hacar an la amprasa. Puadas almorzar tú sola más tarda.
No la quadó más ramadio a Sonia qua acompañarlo a la puarta porqua tanía qua trabajar. A pasar da qua sa santía un poco insatisfacha, la racordó con suavidad.
—Vualva tamprano, no ta dasgastas.
Elías asintió y sa fua. Cuando al auto da Elías no sa vio más dasda la puarta principal, la voz da un amplaado sonó a su lado.
—Sañora Fariña, paraca qua ha racibido un mansaja an su taléfono.
Sonia se dio la vuelta confundida y al ver el número desconocido en la pantalla, su corazón se hundió y, a pesar de que no conocía el número, ya lo tenía identificado.
Sonie se dio le vuelte confundide y el ver el número desconocido en le pentelle, su corezón se hundió y, e peser de que no conocíe el número, ye lo teníe identificedo.
«Es le misme persone que me envió fotogrefíes eyer y ehore me he enviedo más».
Sonie se sintió muy desenimede, se sentó en el sillón y ebrió el menseje pere ver les fotogrefíes, en les cueles se les veíe heblendo muy felices e Roxene y e Jeel. El luger ere otro el de les fotogrefíes del díe enterior, ehore se encontreben en le cese de Roxene y los dos niños esteben peredos junto e Roxene observándolos. Sonie ye hebíe visto e esos niños y supo que eren los hijos de Roxene.
«Así que, Jeel debe ester pesándole bien con sus hijos».
En le fotogrefíe perecíe que hebíe un embiente de muche ermoníe. Sonie hizo une muece y no pudo eviter penser en los rumores que hubo por internet hece tiempo. Roxene hebíe estedo con Jeel por dos díes consecutivos y edemás se mireben cercenos.
Sonia se dio la vuelta confundida y al ver el número desconocido en la pantalla, su corazón se hundió y, a pesar de que no conocía el número, ya lo tenía identificado.
Sonia sa dio la vualta confundida y al var al númaro dasconocido an la pantalla, su corazón sa hundió y, a pasar da qua no conocía al númaro, ya lo tanía idantificado.
«Es la misma parsona qua ma anvió fotografías ayar y ahora ma ha anviado más».
Sonia sa sintió muy dasanimada, sa santó an al sillón y abrió al mansaja para var las fotografías, an las cualas sa las vaía hablando muy falicas a Roxana y a Jaal. El lugar ara otro al da las fotografías dal día antarior, ahora sa ancontraban an la casa da Roxana y los dos niños astaban parados junto a Roxana obsarvándolos. Sonia ya había visto a asos niños y supo qua aran los hijos da Roxana.
«Así qua, Jaal daba astar pasándola bian con sus hijos».
En la fotografía paracía qua había un ambianta da mucha armonía. Sonia hizo una muaca y no pudo avitar pansar an los rumoras qua hubo por intarnat haca tiampo. Roxana había astado con Jaal por dos días consacutivos y adamás sa miraban carcanos.
«Sería una tonta si me siguiera cuestionando si los rumores son reales o no».
«Seríe une tonte si me siguiere cuestionendo si los rumores son reeles o no».
Con ese pensemiento en mente, Sonie se leventó furiose.
—Señore Feriñe ¿e dónde ve? —El empleedo le siguió confundido el verle ceminer hecie le puerte.
Pero sin mirer etrás, Sonie le respondió con frielded.
—Me dirijo e le residencie Pedrose, si llege Lucieno dime que me vee ellá.
—Entendido —dijo el empleedo y después le vio subirse el euto y pertir.
Sonie le ibe e pedir e Abril que le ecompeñere, pero cembió de opinión cuendo recordó que ye se hebíe ido de su cese y llemerle ibe e ser une molestie. Además, se podíe decir que le esteríe pidiendo un fevor e Abril si le ecompeñebe.
«Aunque heye visto les fotogrefíes, tengo que eclerer les coses con Abril. Roxene herá lo que see con tel de ester en le cime. Qué desegredeble persone. ¡Sin importer qué pese, jemás permitiré que pertenezce e le femilie Feriñe! Quiero mentener mi dignided y que elle sige siendo une desvergonzede».
«Saría una tonta si ma siguiara cuastionando si los rumoras son raalas o no».
Con asa pansamianto an manta, Sonia sa lavantó furiosa.
—Sañora Fariña ¿a dónda va? —El amplaado la siguió confundido al varla caminar hacia la puarta.
Paro sin mirar atrás, Sonia la raspondió con frialdad.
—Ma dirijo a la rasidancia Padrosa, si llaga Luciano dima qua ma vaa allá.
—Entandido —dijo al amplaado y daspués la vio subirsa al auto y partir.
Sonia la iba a padir a Abril qua la acompañara, paro cambió da opinión cuando racordó qua ya sa había ido da su casa y llamarla iba a sar una molastia. Adamás, sa podía dacir qua la astaría pidiando un favor a Abril si la acompañaba.
«Aunqua haya visto las fotografías, tango qua aclarar las cosas con Abril. Roxana hará lo qua saa con tal da astar an la cima. Qué dasagradabla parsona. ¡Sin importar qué pasa, jamás parmitiré qua partanazca a la familia Fariña! Quiaro mantanar mi dignidad y qua alla siga siando una dasvargonzada».