Después de confirmar que se apagó el incendio y obtener la luz verde de parte de los bomberos, por fin, Roxana logró ser capaz de acercarse al instituto que estaba sepultado en un infierno; su corazón se hundió en el momento en que pudo obtener un vistazo más de cerca. Esa mañana se preocupó en extremo y se abrumó con el temor de que las hierbas medicinales que acababa de conseguir el día anterior se hubieran esfumado; por desgracia, su peor pesadilla se volvió realidad. Justo el almacén que se incendió fue el que tenía almacenadas las hierbas medicinales; no solo se destruyeron las que había conseguido el día anterior, sino que también las que había surtido con anterioridad se hicieron cenizas. Por fortuna, Conrado había logrado pedir ayuda a tiempo y se logró evitar que el fuego se esparciera a otras áreas.

―Esto… ―habló Conrado, quien se encontraba al lado de Roxana y no tenía palabras al ver el desastre que yacía frente a ellos; ella, por su parte, soltó un suspiro con suavidad.

―Bueno, por suerte, nadie salió herido y el fuego no se esparció a otras áreas del instituto de investigación.

―Ahí va todo el arduo trabajo que hicieron ayer ―comentó Conrado, de modo derrotado y suspirando.

Les había tomado toda la mañana mover todas las hierbas medicinales al almacén, por lo tanto, Conrado sabía que debió ser difícil para Roxana y Jael obtener dichas del Grupo Herbolaria en primer lugar. Como respuesta, Roxana frunció el entrecejo, pues sería difícil conseguir hierbas de la misma calidad; no obstante, esa era la menor de sus preocupaciones en ese entonces, así que volteó a ver a Conrado antes de hablar.

―Doctor Galarza, ¿puedes investigar la raíz de la causa del incendio en el instituto de investigación?

Si se debió a la naturaleza inflamable de las hierbas, Roxana sabía que no se podía hacer nada al respecto para prevenir el desastre; sin embargo, si alguien había provocado el incendio de manera deliberada, sabía que tenía que echar al culpable del instituto de investigación. De inmediato, Conrado lideró a un grupo de personas a la habitación de vigilancia; mientras tanto, Roxana buscó la ayuda de los bomberos para localizar la fuente de ignición, no obstante, no pudieron hallar nada luego de buscar por bastante tiempo.

―Es rara la vez que nos encontramos con casos de incendio en institutos de investigación; sin embargo, la mayoría de las veces, se debe a un almacenamiento inapropiado de hierbas medicinales ―comentó un bombero―. Quizás el incendio en su instituto de investigación se debe a la misma razón.

Roxana pensó que la fuente de ignición debió quemarse en el incendio bajo dichas circunstancias; a pesar de sentir que algo no estaba bien, ella nada más logró asentir con la cabeza sin convicción hacia las observaciones del bombero, al mismo tiempo que le agradecía. Luego de eso, el bombero regresó a su puesto y el jefe de bomberos se despidió de Roxana para luego irse con su equipo; por su parte, la mujer y el personal del instituto de investigación se quedaron en la entrada del lugar. Ella no se convenció con la conclusión de los bomberos; no obstante, como no se pudo localizar la fuente de ignición, el bombero debía tener la razón. Entonces, el instituto de investigación siempre había estado bien y solo había el tipo usual de algunas hierbas medicinales en el almacén; el personal encargado de ahí tenían la experiencia necesaria también. Así que, Roxana estaba desconcertada por el hecho de que alguno pudiera cometer un error que conllevara a un incendio en el almacén; confundida por completo, ella se abrumó con frustración. Después de un tiempo, se dio la vuelta para afrontar al personal, quien había estado de pie detrás de ella con una mirada solemne en la cara.

―¿Quién fue el primero en llegar esta mañana? ―preguntó y alguien respondió en voz baja.

―El doctor Galarza; él es quien tiene las llaves y siempre llega primero que todos para abrir las puertas de la entrada cada mañana.

Roxana arrugó un poco las cejas y se plagó con la sensación constante de que algo no estaba bien, pues, de acuerdo con el personal, nadie más tendría acceso al instituto de reserva, incluso si llegaran primero, ya que nada más Conrado poseía las llaves. Pero, entonces, ¿cuál sería el motivo de Conrado? Además, fue él quien reportó el incendio a las autoridades, por lo que Roxana no creía que Conrado hiciera algo así.