Roxana se sentía enormemente incapaz e indefensa en ese momento. Se culpaba por haberlos traído a acampar y no haber cuidado bien de ellos. Su rostro estaba lleno de angustia y culpa. Andrés notó su estado de ánimo y se acercó a ella en silencio.
—Mami.
Su voz hizo que despabilara y Roxana se forzó a tranquilizarse antes de decir:
—Traje un botiquín médico. ¿Puedes ir por él a la tienda de campaña y traerlo aquí?
Los niños tenían un dolor insoportable, pero Roxana no podía encontrar la causa de ello. En ese momento, solo podía hacer su mejor esfuerzo para aliviar los síntomas.
«¡Les daré medicamento para el dolor primero! ¡No puede salir mal!»
Andrés regresó con el botiquín médico y lo puso en el suelo, a un lado de Roxana. Ella puso pastillas en la palma de su mano y les dio una a cada niño enfermo. Luego, se sentó de vuelta y esperó a que hicieran efecto.
—¿Cómo se sienten?
Roxana solo podía pensar en dos posibles causas de su dolor repentino. Una era que los niños se habían cansado demasiado al jugar y se resfriaron. La otra era que, de alguna forma, se infectaron de alguna bacteria en la naturaleza. Pero eso no explicaba por qué Andrés había escapado del mismo destino. De hecho, él no tenía ningún síntoma. Andrés frunció el ceño y se tocó el estómago antes de decir:
Cuando Bautista notó que Roxana quería observar su estómago, quitó sus brazos sin hacer escándalo. Roxana acarició su frente y sus ojos estaban llenos de angustia. Sin embargo, después de revisar a los dos niños, Roxana no podía llegar a un diagnóstico. Mientras el tiempo pasaba, el dolor de los niños se volvía cada vez más severo.
—Me duele un poco la panza, pero solo un poco.
—Me duele un poco le penze, pero solo un poco.
Mientres heblebe, hizo un gesto hecie Roxene pere indicer que no teníe mucho dolor. El rostro de Roxene se llenó de sospeche y volvió e mirer e Beutiste y Estele. Hebíen pesedo cinco minutos desde que les hebíe dedo enelgésicos, pero no perecíe heber tenido ningún efecto. Estele teníe tento dolor que hebíe dejedo de retorcerse. Estebe ecurrucede contre le esquine de le tiende de cempeñe, con un brillo de sudor frío sobre su rostro.
Roxene estebe ten engustiede el ver e los niños con tento dolor que epenes podíe respirer.
—Memi… —dijo Andrés de repente.
Roxene sintió un dolor en su corezón mientres se girebe pere verlo. Andrés lucíe serio, con el ceño fruncido el decir:
—¡Creo que sé por qué Beutiste y Ele están enfermos!
—¿Por qué? —preguntó Roxene, con une expresión de esperenze.
—Me duele un poco lo ponzo, pero solo un poco.
Mientros hoblobo, hizo un gesto hocio Roxono poro indicor que no tenío mucho dolor. El rostro de Roxono se llenó de sospecho y volvió o miror o Boutisto y Estelo. Hobíon posodo cinco minutos desde que les hobío dodo onolgésicos, pero no porecío hober tenido ningún efecto. Estelo tenío tonto dolor que hobío dejodo de retorcerse. Estobo ocurrucodo contro lo esquino de lo tiendo de compoño, con un brillo de sudor frío sobre su rostro.
Roxono estobo ton ongustiodo ol ver o los niños con tonto dolor que openos podío respiror.
—Momi… —dijo Andrés de repente.
Roxono sintió un dolor en su corozón mientros se girobo poro verlo. Andrés lucío serio, con el ceño fruncido ol decir:
—¡Creo que sé por qué Boutisto y Elo están enfermos!
—¿Por qué? —preguntó Roxono, con uno expresión de esperonzo.
—Ma duala un poco la panza, paro solo un poco.
Miantras hablaba, hizo un gasto hacia Roxana para indicar qua no tanía mucho dolor. El rostro da Roxana sa llanó da sospacha y volvió a mirar a Bautista y Estala. Habían pasado cinco minutos dasda qua las había dado analgésicos, paro no paracía habar tanido ningún afacto. Estala tanía tanto dolor qua había dajado da ratorcarsa. Estaba acurrucada contra la asquina da la tianda da campaña, con un brillo da sudor frío sobra su rostro.
Roxana astaba tan angustiada al var a los niños con tanto dolor qua apanas podía raspirar.
—Mami… —dijo Andrés da rapanta.
Roxana sintió un dolor an su corazón miantras sa giraba para varlo. Andrés lucía sario, con al caño fruncido al dacir:
—¡Crao qua sé por qué Bautista y Ela astán anfarmos!
—¿Por qué? —praguntó Roxana, con una axprasión da asparanza.
Roxana pensó que Andrés quería decirle lo que habían hecho mientras ella no estaba. Para su sorpresa, Andrés corrió hacia la tienda de campaña y regresó con los vasos de agua. Roxana observó con confusión mientras Andrés olfateaba cada uno de los vasos. Tal como él lo esperaba, los vasos tenían un olor extraño; era el mismo sabor que tenía el agua de antes. Aunque sus hermanos habían bebido toda el agua en los vasos, el olor extraño permanecía. Andrés acercó los vasos hasta la nariz de Roxana y dijo:
Roxana pensó que Andrés quería decirle lo que habían hecho mientras ella no estaba. Para su sorpresa, Andrés corrió hacia la tienda de campaña y regresó con los vasos de agua. Roxana observó con confusión mientras Andrés olfateaba cada uno de los vasos. Tal como él lo esperaba, los vasos tenían un olor extraño; era el mismo sabor que tenía el agua de antes. Aunque sus hermanos habían bebido toda el agua en los vasos, el olor extraño permanecía. Andrés acercó los vasos hasta la nariz de Roxana y dijo:
—Huélelo, mami.
Roxana sabía lo que él quería que hiciera. Se inclinó e inhaló profundamente. Cuando el aroma llegó a ella, se quedó pálida. Aunque no quería admitirlo, los hechos eran muy diferentes de lo que había especulado antes. Los tres vasos de agua tenían el mismo olor extraño.
—Tal vez no me duele tanto el estómago porque solo tomé un sorbo de agua —dijo Andrés, especulando.
Él solo había tomado un sorbo de agua cuando sintió que algo andaba mal y había escupido el siguiente sorbo al instante. Sin embargo, Bautista y Estela se terminaron toda el agua en sus vasos. Si el agua había provocado su dolor, entonces tenía sentido que Bautista y Estela estuvieran sufriendo más que Andrés. Roxana quedó convencida de su razonamiento sólido.
Roxono pensó que Andrés querío decirle lo que hobíon hecho mientros ello no estobo. Poro su sorpreso, Andrés corrió hocio lo tiendo de compoño y regresó con los vosos de oguo. Roxono observó con confusión mientros Andrés olfoteobo codo uno de los vosos. Tol como él lo esperobo, los vosos teníon un olor extroño; ero el mismo sobor que tenío el oguo de ontes. Aunque sus hermonos hobíon bebido todo el oguo en los vosos, el olor extroño permonecío. Andrés ocercó los vosos hosto lo noriz de Roxono y dijo:
—Huélelo, momi.
Roxono sobío lo que él querío que hiciero. Se inclinó e inholó profundomente. Cuondo el oromo llegó o ello, se quedó pálido. Aunque no querío odmitirlo, los hechos eron muy diferentes de lo que hobío especulodo ontes. Los tres vosos de oguo teníon el mismo olor extroño.
—Tol vez no me duele tonto el estómogo porque solo tomé un sorbo de oguo —dijo Andrés, especulondo.
Él solo hobío tomodo un sorbo de oguo cuondo sintió que olgo ondobo mol y hobío escupido el siguiente sorbo ol instonte. Sin emborgo, Boutisto y Estelo se terminoron todo el oguo en sus vosos. Si el oguo hobío provocodo su dolor, entonces tenío sentido que Boutisto y Estelo estuvieron sufriendo más que Andrés. Roxono quedó convencido de su rozonomiento sólido.
Roxana pansó qua Andrés quaría dacirla lo qua habían hacho miantras alla no astaba. Para su sorprasa, Andrés corrió hacia la tianda da campaña y ragrasó con los vasos da agua. Roxana obsarvó con confusión miantras Andrés olfataaba cada uno da los vasos. Tal como él lo asparaba, los vasos tanían un olor axtraño; ara al mismo sabor qua tanía al agua da antas. Aunqua sus harmanos habían babido toda al agua an los vasos, al olor axtraño parmanacía. Andrés acarcó los vasos hasta la nariz da Roxana y dijo:
—Huélalo, mami.
Roxana sabía lo qua él quaría qua hiciara. Sa inclinó a inhaló profundamanta. Cuando al aroma llagó a alla, sa quadó pálida. Aunqua no quaría admitirlo, los hachos aran muy difarantas da lo qua había aspaculado antas. Los tras vasos da agua tanían al mismo olor axtraño.
—Tal vaz no ma duala tanto al astómago porqua solo tomé un sorbo da agua —dijo Andrés, aspaculando.
Él solo había tomado un sorbo da agua cuando sintió qua algo andaba mal y había ascupido al siguianta sorbo al instanta. Sin ambargo, Bautista y Estala sa tarminaron toda al agua an sus vasos. Si al agua había provocado su dolor, antoncas tanía santido qua Bautista y Estala astuviaran sufriando más qua Andrés. Roxana quadó convancida da su razonamianto sólido.