—¿Irá personalmente? —Su empleado estaba estupefacto y por instinto intentó detenerlo—. El objetivo principal del viaje a Distrito Jade es llevar el líder de los Mistral a Turlén, además, no es nada fácil lidiar con Valentín y la señorita Morales, ¿qué pasa si descubren su identidad?

—¡Cállate! ¡Ya he decidido qué hacer! —Una vez dicho eso, Arón se marchó.

Sus empleados no tuvieron más opción que seguirlo, ya que ninguno de ellos se atrevía a hacerlo cambiar de opinión.

Mientras tanto, Valentín estaba sentado en un sofá en el bar La ola y, mientras hacía girar una copa de vino, no podía evitar mirar por momentos a la camarera que les servía cerveza. Si bien los directores de otras empresas mantenían la cabeza gacha, pudieron notar la expresión que tenía Valentín al mirar a la mujer.

Según los rumores, Valentín siempre había sido inquebrantable y una mujer cualquiera nunca lo había persuadido con anterioridad. Además, existía un rumor según el cual una empresa había ido a la quiebra porque la persona a cargo le había enviado una mujer a Valentín para que lo entretuviera. Por ello, nunca se atrevían a tener damas de compañía cuando estaban allí y, en vez de eso, cantaban y bebían con él. Sin embargo, al ver la expresión en su rostro estaban convencidos de que solo eran rumores. «Al parecer todos los hombres son iguales después de todo».

Uno de los directores siguió a la camarera hacia afuera de la habitación mientras otro agarraba una copa y se acercaba a Valentín.

—¡Felicidades por la oferta exitosa del proyecto en Horneros! —Acto seguido, el hombre de mediana edad se tomó su bebida de un trago.

Valentín levantó las cejas y miró al hombre.

—Todo salió bien debido a que ustedes nos proporcionaron al mejor ingeniero. Debemos seguir trabajando juntos para que todos ganemos.

—¡Sí, por supuesto! —El director asintió profusamente.

En ese momento, el director que había salido volvió a la habitación; sin embargo, no estaba solo ya que lo acompañaban seis hermosas camareras. Una de ellas era la mujer a la que Valentín le había prestado atención.

—¿Qué hacen paradas allí? ¡Sírvanle un trago al señor Navarro! —Mientras el director hablaba, fijó la mirada en esa camarera.

Ella se sonrojó y su corazón latía rápido mientras caminaba para sentarse al lado de Valentín.

Momentos atrás, se había sentido muy feliz al oír que Valentín estaba interesado en ella. «Por más que sea solo una noche, sigue siendo una bendición que alguien tan adinerado y apuesto se fije en mí». Al pensar en eso, se apresuró a abrir una botella de vino, le sirvió una copa a Valentín y, al mismo tiempo, acercaba la pierna derecha a la pierna izquierda de él.

Por fuera, Valentín se veía completamente inalcanzable, por eso la mujer se sentía cautelosa al acercarse; sin embargo, se sintió encantada cuando Valentín no le rechazó el acercamiento. Después de tantear la situación, sirvió una copa de vino y le dio de beber.

—Aquí tiene, señor Navarro.

Valentín sonrió antes de beber un sorbo.

Todos los hombres presentes prestaban atención a la reacción de Valentín ya que les preocupaba poder haber hecho algo que le disgustara, pero suspiraron aliviados al ver que Valentín bebió el vino. «¡Lo hicimos bien!».

En cuanto a la mujer, su corazón latía muy rápido y no pensaba mucho al respecto.