Capitulo927

Pol regresó al Atemporal Club. Esperanza, al enterarse de la noticia, lo estaba esperando en su habitación desde hacía muchísimo tiempo. La puerta se abrió de un golpe, sacudiendo incluso el lujoso candelabro de cristal que había en el techo.

Al ver a Pol entrar tan furioso, Esperanza se asustó tanto que su delicado cuerpo temblaba. No se atrevía a mirarlo directamente a los ojos, se encogia en una bola de humildad. Héctor, que estaba detrás de ellòs, también estaba visiblemente constemado, como si hubiera visto la forma como Pol se enfurecia

en Austria y sabia que eso podia ser mortal.

-Pol–dijo Esperanza timidamente, mientras su hermoso rostro revelaba su evidente miedo. A pesar de su parecido físico con Clara, su comportamiento y movimientos nunca podrían igualar la elegancia de la

señorita.

-Pol, por favor, cálmate. Las cosas quizás no sean como te las imaginas–agregó con una voz suave y

bastante sumisa.

Sin dejar de mirar a Esperanza, Pol avanzó hacia la mesa de centro y agarró un cenicero de cristal, lanzándolo en dirección a Esperanza con sus ojos enardecidos de rabia. Esperanza soltó un grito y cubrió su cabeza con los brazos, pero Pol no lo arrojó directamente hacia ella. El cenicero pasó junto a su oído y se estrelló contra la pared detrás de ella antes de caer estrepitosamente al suelo. Dejó un gran

agujero en la pared.

-Todo esto es culpa de tus acciones impulsivas–dijo Pol mientras crujia sus dedos que sonaban muy frágiles. Con los ojos rojos y llenos de ira, miraba fijamente a Esperanza. Las lágrimas comenzaron a

caer silenciosamente por las bellas mejillas de Esperanza.

-Ahora, la familia Pérez ya sospecha de nuestra relación, y podrían estar investigándote en secreto- continuó Pol. -Si esta noticia, llega a oídos de Clara, se dará cuenta de inmediato que hay otra mujer en México que es casi idéntica a ella. Con su inteligencia, ¿cómo no llegaría a cuestionar lo que Alejandro y

Jimena hicieron en el pasado?

La piel naturalmente pálida de Pol se volvió aún más pálida, como un espiritu maligno, por la ira que

sentía.

-Pol, cometi un error. ¡Me equivoqué de verdad! -suplicó Esperanza con lágrimas resbalando por sus

bellas mejillas, sin atreverse a hacer ruido.

Pol, por favor–dijo Esperanza con voz muy temblorosa.

Pol lo escuchó y, de repente, recordó la sonrisa de Clara. Esa sonrisa amable y encantadora.

El en ese momento se ablando.

Por Clara, Pol habla sido indulgente con la mujer frente a él.

-Alejandro va me ha derrotado una vez. No me hagas perder de nuevo–advirtió Pol con voz amenazante, mientras sus ojos oscuros y penetrantes lo miraban fría y calculadoramente. -La próxima vez, te haré desaparecer de este mundo sin dejar rastro.

Pol retiró bruscamente su mano, y el cuerpo de Esperanza cayó pesadamente al suelo. Ella tosió dolor agudo, su visión nublada como si hubiera experimentado por un momento la muerte.

Pol sacó un pañuelo blanco y limpió sus manos con calma, como si nada de esto hubiera sucedido. Volvió a ser el caballero distinguido y elegante de siempre.

-Este problema es algo que he creado. Debería ser yo quien lo resuelva par ti–dijo Esperanza,

finalmente recuperando el aliento y sudando a causa del susto.

-¿Tu? ¿Qué puedes resolver? – preguntó Pol con incredulidad.