Capítulo 32 La mirada de él ya le dio la respuesta. Amelia no comprendÃa por qué la estaba relacionando con Amanda. Y sin ninguna explicación. Esa misma tarde, él no habÃa mostrado ninguna inclinación de ese tipo. ¿Te⦠te pasó algo?â, preguntó Amelia, frunciendo el ceño, â¿Cómo llegaste a pensar en eso?â Dorian no la engañó: âMe encontré con una chica que podria ser Amandaâ. Ella sintió que un pinchazo en el corazón por un segundo, pero rápidamente se serenó; después de todo, se habÃa divorciado de Dorian estando enamorada de él, además no habÃa pasado mucho tiempo desde su separación. No habÃa logrado desensibilizarse completamente, asà que era normal tener una reacción emocional al escucharlo hablar de otra chica. Después de tranquilizarse, le sonrio sinceramente, deseándole lo mejor: âEso es genial, ¡felicidades!â Pero la expresion del hombre se torno sombrÃa. Amelia percibió que algo habia cambiado en la atmósfera a su alrededor, ¿No estás contento?â âNo es eso. Su respuesta fue breve y su rostro revelaba lo contrario. Ella pretendió no darse cuenta y soltó una risita forzada como respuesta, no sabÃa cómo continuar con el tema, asi que tomó su vaso y bebió agua en silencio. Dorian la observo: ¿No te da curiosidad?â Amelia lo miró, confundida: âNo, ¿por qué deberÃa tenerla?â Los labios de Dorian se curvaron ligeramente en una sonrisa que rápidamente desapareció, luego la miró. Tienes razón. Ella no entendÃa el significado de sus palabras y él no parecÃa tener intención de explicar, solo volvió al tema principal, Todavia no estoy seguro de si es ella.â Amelia no sabÃa cómo responder; parecia que su anterior âfelicidadesâ habÃa sido prematuro. âEntonces⦠Amelia todavia estaba confundida, â¿Qué tiene que ver eso conmigo? ¿Por qué viniste a buscarme?â Recordó que él le habÃa preguntado si habÃa cambiado su nombre o si habÃa tenido alguna experiencia inusual en su niñez. Una idea incierta cruzó su mente y lo miró dudosa:
â¿No pensarás que yo soy Amanda? ¿Hay alguna señal o pista de que yo sea ella?â Dorian refutó: âNo.â Amelia frunció el ceño: âEntonces, ¿por qué pensaste en eso?â âNo lo sé.â Dijo y, realmente no sabÃa por qué habia vuelto a relacionar a Amelia con Amanda. No era la primera vez que las conectaba, la primera vez que la vio durante el último año de la preparatoria, cuando ella se presentó en el salón diciendo con timidez, âHola, soy Ameliaâ, su aire tranquilo y dulce, tan correcto y encantador, le recordó a la pequeña Amandita de su infancia. Y fue debido a esa similitud y sensacion de familiaridad que inconscientemente le prestó más atención. Pero precisamente por esa atención, al graduarse se dio cuenta de que Amelia no habia saltado ningún grado. Amanda era unos tres años menor que él; cuando ella estaba en el jardÃn de niños, él ya estaba en segundo- grado de primaria. Sin haber saltado grados, era imposible que estuvieran en el mismo año escolar, las edades tampoon coincidian As que, aunque se sintió decepcionado, tuvo que aceptar la realidad. Por suerte, ya se habian graduado y Capitulo 32 Amelia habÃa desaparecido de su vida, permitiéndole volver a su rutina habitual y desde entonces no tuvieron más contacto. Al igual que antes, esta vez tampoco tenÃa ninguna señal o pista de que Amelia tuviera relación con Amanda, simplemente no podÃa aceptar la idea de que la niñita encantadora de sus recuerdos se hubiera convertido en alguien tan diferente. PreferÃa aferrarse subjetivamente a la idea de que Amelia era su Amandita.