Capítulo 48 âSi, pero eso fue hace mucho, ya ni me acuerdo bien,â dijo Fabiana sin ocultar detalles sobre su pasado. Hablaba con tanta calma y serenidad, como si estuviera contando la historia de otra persona. No habÃa rastro de tristeza o dolor en su rostro, lo que evidenciaba que estaba muy contenta con su familia actual. Amella sintió admiración por su actitud y su manera de enfrentar la vida, también le gustaba su personalidad abierta y natural. Ella sonno y dijo: âEs normal olvidar, yo también tengo recuerdos borrosos de mi infancia.â âClaro,â Fabiana se rio también, âesas son cosas pasaron hace una eternidad, ¿quién se va a acordar de todo eso?â Y tú⦠Amelia dudó un momento antes de continuar, â¿nunca has pensado en buscar a tu familia biológica?â â¿Para qué buscar?â Fabiana la miró con sorpresa, âMis padres y mi familia me quieren mucho, me tratan como si fuera su hija biológica y yo los considero mi familia. Ya tengo una familia, ¿para qué preocuparse por otras personas? Además, si me encontraran, tendrÃa que lidiar con la decisión de si regresar o si mis padres se pondrÃan tristes. Mejor dejar las cosas como están.â âAdemás, si realmente les importara, ya me habrÃan buscado. Pero aquà estoy, en todos estos años nadie me ha buscado. Mis padres me dijeron que no encontraron mi registro de desaparición en la estación de policÃa y nadie me reclamó, asà que decidieron adoptarme, agregó Fabiana. Ella no contesto, no era su lugar discutir, ya que cada persona vive circunstancias distintas y no es justo juzgar la vida de otro desde su propia perspectiva. Fabiana tampoco parecÃa muy interesada en seguir hablando del tema Sacó su teléfono y dijo: âAgreguémonos en WhatsAppâ Mientras hablaba, ya habÃa activado la opción de âescanearâ y extendió su teléfono hacia Amelia: âTe escaneo.â Ella vaciló un momento, pero luego asintió: âEstá bien.â Sacó su teléfono, abrió WhatsApp e intercambiaron números de teléfono. Fabiana escaneo rápidamente en WhatsApp y mientras enviaba un mensaje, dijo: âYa te envié un mensaje.â Amelia miró su teléfono y efectivamente, tenÃa un nuevo mensaje. Fabiana habÃa usado una foto suya sonriente y juguetona para su perfil, fácil de reconocer. Ella sonrió. Fabiana le mandó un emoji sacando la lengua y luego dijo: âHablemos de vez en cuando, ¿si?â Amelia sonrió y asintió: âClaro.â La chica le echó un vistazo a Rafael, quien aún esperaba por Amelia y con una mueca cómica sacó la lengua antes de decir. âBueno, no quiero interrumpirlos más, me voy. Nos hablamos.â Amelia asintió con una sonrisa y la vio alejarse. Luego, Rafael, que habÃa estado observando la escena, dijo: âSi no querÃas agregarla, no tenÃas por qué hacerlo. Amelia abrazó su libro y tomando su móvil dijo âNo pasa nada, los amigos en WhatsApp siempre son un furor al principio, pero la mayoria terminan olvidados en la agenda, con el tiempo ni recuerdas quién es quien Rafael la miró y sin replicar dijo: âVamos.â Ella asintió, sorprendida de que él quisiera irse juntos. Aunque hablan llegado el mismo dÃa y vivian en el mismo edificio, normalmente cada uno iba por su lado. ¿Tienes algo que decirme?â, preguntó mientras bajaban las escaleras, incapaz de contener su curiosidad. Ella siempre habÃa pensado que Rafael, al igual que Dorian, no era de los que solÃan ser muy sociables. âNo es nada en particular, respondió el, mirandola Escuché que aplicaste para el puesto de arquitecto en el Estudio de Arquitectura Rufino y que les gustó mucho tu trabajo ¿No considerarias probario?â No me he decidido aún.â respondió sinceramente. No habla tenido tiempo de pensar en ello y le sorprendió que Rafael estuviera tan bien informado. â¿Cómo lo sabÃas?â, le preguntó, Ãl sonrió levemente, âResulta que conozco al jefe, hemos charlado un par de veces,â Amelia lo miró sorprendida: â¿A Rufino?â Rafael asintió âSi, lo conozco,â Ella se rio: âQué pequeño es el mundo, ¿no? Parece que todos se conocen.â Luego, sin poder evitarlo, sacó otro ejemplo: âHace rato vi que Fabiana también lo conocÃa de antes.â Rafael también sonrió: âEs una coincidencia curiosa.â Luego, volvió su mirada hacia ella: âDe verdad que el Estudio de Arquitectura Rufino es una gran plataforma, tanto para tu práctica social durante tus estudios, como para oportunidades laborales después de graduarte. Ya sea que te quedes en Europa o vuelvas a casa, es una buena oportunidad. DeberÃas considerarlo.â Amelia confiaba en la capacidad profesional y el criterio de Rafael, asà que le sonrió con gratitud: âClaro, lo tendré muy en cuenta.â Ãl le devolvió la sonrisa, una sonrisa sutil, pero el intercambio de miradas entre ambos era suficiente para molestar a Dorian, que los observaba desde el auto. No habÃa llegado temprano a propósito, solo se habÃa sincronizado con la hora de salida de Amelia y aun asÃ, habÃa sido testigo de esa escena. Dorian conocia a Rafael de vista; lo habÃa visto antes en una foto que su madre, Cintia, le habÃa enviado, capturando la forma en que el hombre miraba a Amelia. Era la mirada de un hombre hacia una mujer. Dorian sabia que no tenÃa derecho a intervenir. Ellos ya estaban divorciados; Amelia era libre en sus asuntos amorosos. La única razón por la que estaban vinculados era el inesperado embarazo, pero legalmente, no tenÃan ninguna relación. Al ver a dos personas tan atractivas y con tanta quÃmica juntas
, no pudo evitar pensar que hacian buena pareja, esa emoción intensificó la opresión en su pecho. No querÃa presenciar esa escena tan perfecta. Asà que, antes de que la razón se apoderara de él, tocó la bocina con fuerza. El sonido cortante de la bocina llamó la atención de Amelia, que instintivamente miró hacia el origen del ruido y vio a Dorian tras el parabrisas, con una expresión frÃa e inmóvil. Se despidió apresuradamente de Rafael: âDisculpa, es que un amigo vino a buscarme, tengo que irme.â Rafael también miró hacia el auto y sus ojos sentraron con los de Dorian. Se miraron fijamente por un breve instante, sin mostrar emoción alguna. Rafael fue el primero en desviar la mirada hacia Amelia, asintiendo: âSi, sigue adelante con lo tuyo.â Ella asintió, se despidió de Rafael y se dirigió hacia donde estaba Dorian. El habÃa abierto la puerta del copiloto. Arcelia se subió al auto Dorian miró una vez más hacia Rafael, arrancó el motor y le preguntó: â¿Están en la misma clase ahora?â Ela asintió âSL Capitulo 48 Ãl volvió a mirar a Rafael a través del espejo retrovisor, quien ya se habÃa dado vuelta para irse: â¿Ãl es el tipo de pareja que quieres?â Amelia se quedó en silencio.