Capítulo 240 Prisión del terror

la debil luz del exterior apenas entraba. Así Galena pudo adaptarse a la oscuridad y ver la escena.

En la habitación compartida, todos se levantaron con las manos y las cabezas colgando. Galena no podía ver sus expresiones. Pero el aire circundante se volvió frío sin motivo, y aquellas personas parecían zombis en el día del juicio final.

Galena parecía ahogada por alguien. Queria gritar, pero no podía. Sus ojos estaban llenos de pánico.

Que quieren hacer? &Antonio soborno a todos en mi celda para matarme a golpes por la noche?-.

En ese momento, alguien dio un paso.

¡Crack!

Esta vez, no era el sonido de un vuelco, sino el de los huesos rechinando.

Permanecieron en silencio mientras caminaban, y el sonido de crujidos continuó.

Galena intentó gritar de nuevo, pero seguía sin poder emitir sonido alguno. Sin darse cuenta, se fijó en los pies de uno de ellos y, de repente, descubrió que caminaba de puntillas, igual que Julieta durante el día. ¡Caminaba con los pulgares!

Las pupilas de Galena se contrajeron de golpe, y cuando miró a su alrededor, itoda la gente estaba en esa postura! Sus ojos estaban llenos de miedo y, en ese momento, esas personas se abalanzaron sobre ella y le mordieron el cuello una a una.

-¡No! No vengas aqui… No… -Galena gritó y se dio la vuelta de la cama.

De repente, los compañeros de celda zombis que le habían desgarrado la carne y la sangre la miraron con atención. La compañera de celda más cercana le dio una bofetada.

-¡Es medianoche! ¿Por qué gritas? Qué ruidosa eres.

Galena se cubrió la cara con lágrimas en los ojos.

-Lo siento….

Viviendo ahi tanto tiempo, Galena había obedecido durante mucho tiempo a sus feroces compañeras de

celda.

La disculpa de Galena no fue perdonada, y una mujer fuerte que dormía en la mejor posición grito:

-¡Arrástrala al baño! ¡Cierra la puerta!

La mujer que abofeteó a Galena la agarró de inmediato del cabello y la arrastró hasta el baño.

-Ah… Suchtame! -El cuero cabelludo de Galena sufría un dolor insoportable, y seguía maldiciendo en su

corazon.

Seguro que son los más bajos ysucias criminales sin calidad! ¡Siguen acosándome sin razón!»,

La puerta del baño estaba cerrada y bloqueada. Galena no podía abrirla. Pronto, descubrió que la puerta del balcón también estaba cerrada.

Galena fue arrojada al estrecho retrete. Estaba enojada. Acaba de darse cuenta de que estaba soñando.

Todo es culpa de Julieta por asustarme!.

Galena miró a su alrededor. El retrete estaba sucio y olia mal. Era ella quien lo limpiaba desde que llegó, Pero le daba pereza limpiarlo. Así que siempre lo limpiaba a toda prisa, pero ahora se arrepentía. El retrete estaba lleno de porqueria.

Galena se sintió tan mareada que pulsó el botón de la cisterna, pero el retrete parecia atascado. También habían quitado la tapa del váter, asi que ni siquiera podia taparlo,

-¡Abre la puerta! -Galena grito. Nadie le respondió.

Galena estaba tan enfadada que queria llorar.

¿Cómo puedo tener tan mala suerte?.

En ese momento, una sombra parpadeo al otro lado de la puerta. Galena preguntó rápido:

-¿Quién es? Déjenme salir. Por favor.

La sombra no respondió. Parecía que estaba de pie junto a la puerta. Galena solo podia ver una sombra, y la otra parte estaba en silencio.

-Es Ambar? ¿Puedes abrirme la puerta?

Galena pensó que era Ambar Michel, la compañera más amable de la celda, pero la otra parte seguia en la puerta sin decir palabra.

Galena se asustó de repente.

Ambar no! ¿Quien podria ser? ¿Por qué se queda ahi sin dormir a medianoche?

-¿Quién es? -grito Galena.

La otra parte seguía sin hablar, pero la puerta crujio. Era como el sonido de unas uñas arañando el panel de la puerta.

Galena gritó asustada:

-¡Por favor! ¡Abre la puerta!

Con su grito, el sonido fuera de la puerta cesó de golpe. La sombra también desapareció.

Galena estaba nerviosa. Se apoyó con cuidado en la rendija de la puerta e intentó ver quién estaba fuera De repente, un ojo salió de golpe a su encuentro desde la rendija de la puertal

Ah! -Galena se asusto tanto que se cayó en el retrete. Su cara se puso pálida y grito pidiendo ayuda. pero nadie acudio.

-Estoy soñando… Debo estar soñando… -Galena se levantó del inodoro. Tenía el estómago revuelto por el panico y las náuseas, y abrió el grifo para tirar de la cadena con violencia.

Mientras se lavaba, de repente se dio cuenta de que el agua del grifo caía al suelo y se volvía roja. Del techo goteaba sangre.

Galena estaba asustada y demasiado rigida para levantar la cabeza.

ICrack!

Esa voz sono de nuevo.

Galena no se atrevia a moverse. Las lágrimas corrian por su rostro en silencio y todo su cuerpo temblaba sin control presa del pánico. También sintió que le picaba la frente mientras el cabello parecía caérsele.

No pudo evitar apartarlo, sólo para descubrir que el cabello crecía rápido, y se dio cuenta de que no era suyo, sino que alguien lo estaba colgando de arriba abajo. ¡Era el cabello del fantasma!

-¡Ah!

Al día siguiente, cuando sus compañeros de celda abrieron la puerta, encontraron a Galena acurrucada en el suelo con tierra por todo el cuerpo y maloliente.

-¡Hey! ¿Estás muerta? ¡Car jo! ¡Qué asco! ¡Date prisa y limpia el baño!

Galena parecía asustada. Miró horrorizada a la compañera de celda, tomó una toalla y empezó a fregar el suelo.

Nadie sabía por lo que había pasado anoche, pero sólo era el principio. Pasaría el resto de su vida con miedo

y arrepentimiento, ilo que era más doloroso que la muerte!

En la Mansión Castellanos.

Antonio se sorprendió al escuchar que Galena se volvió anormal en prisión.

-Liliana, tu mamá salió anoche? -preguntó.

Liliana se sintió extraña.

-No. ¿Por qué preguntas eso?

Antonio respondió:

-Galena fue estimulada.

Julieta le dijo ayer que podía castigar a Galena sin que él hiciera nada ni dejara pruebas. Antonio pensó que fue Julieta quien fue a asustar a Galena anoche.

Likana se quedó boquiabierta.

Fimalada Yo no he hecho nada. ¡Mama tampoco ha hecho nada!.

Quien la estimuló? -Liliana se preguntó. ¿Quién más le guardaba rencor a Galena?

Pablo hojeó su libreta y vio un nombre. No pudo evitar fruncir el ceño.

Este fantasma es… ¿Qué quiere hacer?».