Capitulo 245 ¡Señor Colón, puedo explicarlo!
Ios ojos de Liliana se abrieron de par en par
-We a perseguirlo! -Antonio levantó a Liliana y subió al coche.
Liliana se acosto delante del asiento delantero del conductor mientras señalaba en una dirección.
ALE
Julieta no podia caminar bajo el sol, así que Pablo lo persiguió primero.
El fantasma desafortunado se sintió tan ligero por primera vez. y no sabía si Liliana era lo bastante fuerte.
Voló directamente hacia el edificio de un hotel, atravesó el cristal de un hotel y se estrelló contra el retrete de una habitación de hotel. Un hombre estaba sentado en el retrete. Sostenia un teléfono móvil y, de repente, sintió un escalofrio en la espalda y tuvo diarrea.
El fantasma desafortunado se puso sombrio.
-¡Que ca jo’ Tengo mala suerte otra vez!
Era un fantasma y no se dejaria ensuciar por excrementos humanos, ipero se sentia desafortunado! El fantasma desafortunado se levantó maldiciendo y quiso marcharse, pero en ese momento, de repente, se dio cuenta de que estaba pegado al hombre sentado en el retrete sin ninguna razón y ya no podia
moverse
Eh?-El fantasma desafortunado se quedó atónito-. Este hombre coincide con mi fecha de
nacimiento?
Casi queria reir a carcajadas. Era la primera vez que tenia tanta suerte. iFuncionó para acercarse a Julieta!
Ella era un fantasma con suerte.
El fantasma desafortunado se acostó sobre la cabeza del hombre y respiró hondo.
-Ah… Este es el olor del anfitrión…-El fantasma desafortunado de repente sintió un olor apestoso. Su expresión se oscurecio
El hombre en el retrete se seco el sudor, pulsó el botón de la cisterna y envió mensajes en su teléfono.
Señor Colón, me voy ahora. Tomare el avión a las 2 en punto. Puedo llegar a Arana a las 6 en punto…
Gabino Colón respondió al mensaje.
-Tengo un acto social por la noche. Ve primero al hotel a reservar una habitación cuando llegues.
El fantasma desafortunado echó un vistazo al teléfono del hombre.
-Franco Colinas… Oh, tu nombre es Franco, Hehe. -El fantasma desafortunado tocó la cabeza de Franco.
Tras responder al mensaje. Franco sintió de repente frio en el cuello. Miró la hora, se levantó, recogió a toda prisa las cosas de la habitación y se apresuró a salir.
El fantasma desafortunado yacía sobre la cabeza de Franco. Por fin abandonó el retrete y la habitación y respuó aliviado.
Franco caminaba por el pasillo del hotel con una maleta. Cuando se disponía a caminar hacia el ascensor, tropeza de repente con la alfombra y se tiró al suelo.
Su teléfono salió volando hacia el pasillo de emergencia y la entrada de las escaleras. El teléfono rodó hasta el fondo y la pantalla se rompió.
Franco corrió a tomar el teléfono y se sintió angustiado.
-¡Maldita sea! -Pero no sabia que era el principio de su mala suerte.
Franco pensó que había tenido mala suerte e intentó pagar con su teléfono, pero la pantalla estaba tan rota que no pudo abrir la aplicación de pago. Tardó mucho en solucionarlo, pero perdió el avión.
No tuvo más remedio que apresurarse para tomar el siguiente avión. Era medianoche cuando llegó a la ciudad a la que se dirigía en viaje de negocios. Además, el hotel que pidió que le reservaran antes de subir al avión no estaba reservado.
Franco corrió al hotel designado por Gabino, y la recepcionista le dijo:
-Lo siento, señor. Sólo queda una habitación…
Franco respondió rápido:
-Quiero reservarla.
La recepcionista parecia avergonzada.
-Señor, esta habitación puede no ser adecuada…
El teléfono de Franco sono, pero no pudo contestar. Contestó a toda prisa a la recepcionistau
-No importa si es adecuada. Tan solo resérvela.
¿Qué otra cosa podia hacer Franco aparte de reservar esta habitación? El hotel designado por Gabino era un hotel de lujo, e incluso las habitaciones estándar eran mejores que las habitaciones de lujo de los hoteles cercanos. Franco decidió salir a buscar otro hotel más tarde.
Justo cuando pensaba, un relâmpago cruzó de repente el cielo. El viento era fuerte, y en un instante se produjo una lluvia torrencial.
Franco se quedó sin habla. Tomó prestado el teléfono de recepción para llamar a Gabino y le explicó la situación. Por la noche, Gabino miró la habitación y a su nuevo ayudanic.
Sólo había una cama de agua en la habitación, que tenia forma de corazón. No sólo había una cortina apenas visible, sino también un par de esposas colgadas en la cabecera de la cama. La lámpara era de una ambigua luz rosa, el suelo estaba cubierto de románticos pétalos de rosa y sobre la mesa había algunas
otras cosas.
24
Franco se quedo boquiabierto.
Por eso la recepcionista dijo que no era adecuado.
Se disculpó rapido.
-Señor Colón, puedo explicarlo! No sé por qué he tenido tan mala suerte hoy. Mi teléfono se rompió, perdi el vuelo y no reservé el hotel. No pude encontrar a nadie que me prestara el teléfono en el aeropuerto. Pensé en pedirle prestado el teléfono al conductor de un taxi, pero no esperaba que se quedara sin bateria. La recepcionista me dijo que sólo había una habitación, asi que hice una reserva rapido. Quise salir a buscar otro hotel, pero llovió de repente. Acaba de escucharlo. Llamé y pregunté por ahi, pero los hoteles cercanos estaban llenos…
Gabino interrumpió sin expresión….
-De acuerdo, de acuerdo. No te dejare dormir en el vestibulo del hotel. Tú….
Gabino al principio queria decir que podían dormir juntos. Pero al mirar aquella cama, retiró sus palabras.
Franco dijo de inmediato:
-¡Señor Colón, puedo dormir en el sofá!
Gabino miro hacia el sofá y no dijo nada más.
Franco empezó a sudar. Al ver cómo Gabino encendía el ordenador con frialdad y empezaba a ocuparse de los negocios, Franco se sintió como si sobrara en la habitación.
Tosió
-Señor Colón, thay algo más que pueda hacer?
Gabino respondió:
-No más.
Franco continuó:
-Entonces, ¿voy a ducharme?
Gabino hizo una pausa al escuchar eso.
¡Franco no podía esperar para abofetearse a sí mismo!
+iLo he dicho mal otra vez!.
Por suerte, Gabino sólo respondió sin expresión:
-Hmm.
Franco huyó al baño y sintió que no queria volver a salir.
El fantasma desafortunado yacia sobre la cabeza de Franco. Fue aburrido durante los años en prisión. En este momento, é pensó que era interesante ver a Franco siendo desafortunado!
Hehe, he tenido mala suerte durante tantos años. No puedo ser el único desafortunado… -El fantasmna desafortunado miró las cortinas del baño.
Franco se desnudó, abrió la ducha y se cubrió de burbujas. De repente, su pie resbaló y se golpeó la cabeza contra la pared de cristal. El dolor le hizo apoyarse en la pared. Como consecuencia, pulsó por accidente el interruptor de la cortina.
Las cortinas se abrieron de manera romántica a ambos lados. La pared de cristal transparente lo dejó al descubierto.
Gabino levantó la cabeza sin pensar y vio a Franco apoyando las manos en la pared de cristal. Tenía el cabello empapado de agua y estaba aturdido.
Al ver que la expresión de Gabino se ensombrecia, Franco estuvo a punto de arrodillarse.
-No, señor Colón, ipuedo explicarlo!.