Capítulo 247 Abrir los párpados de Braulio
Pablo miro la bonita mini brujula espiritual en la mano de Liliana y dijo:
–Iiliana, este lazo no coincide con tu identidad.
Gobernante del Infierno y un moño. ¡No hacían juego en absoluto!
Liliana miro la brujula espiritual que había conjurado y respondió feliz:
-Coincide!
Se puso la brujula espiritual en la cabeza. Tenía un aspecto adorable. Llevaba el cabello recogido en dos pequeñas trenzas con lazos rosas.
Julieta sonrió.
-Es tan linda! Dios mio, iqué suerte tengo de tener una hija tan linda!
Pablo no habló más. Le quedaba bien a Liliana.
Poli voló hasta el hombro de Liliana, le picoteó el cabello y exclamó:
–¡Vaya!
Liliana sujetó la brújula del espiritu y salió corriendo rápido.
-IMami, vamos a buscar al fantasma desafortunado! ¡Vamos, Maestro!
Cuando el fantasma desafortunado se fue, Liliana se pellizcó los dedos para encontrarlo durante todo el día, pero el resultado fue extraño. Hacia un momento que había descubierto que estaba en su ciudad. Al momento siguiente, el fantasma desafortunado ya no estaba en la ciudad. Tal vez volo demasiado lejos. Ni siquiera pudo averiguar adonde habia ido. Mientras tanto, Pablo fue a la prisión a investigar. No se le permitía andar por ahi, asi que sólo pudo alargar este asunto durante dos días.
Julieta salió flotando con Liliana. Pablo pensó en la prisión y la siguió sin pensar.
-Maestro, ¿cómo leo la brújula espiritual? -preguntó Liliana mientras sostenía la brújula.
Pablo volvió en si. Levantó la mano y liberó una luz brillante que se derramó en la brújula espiritual de Liliana.
-Marqué al fantasma desafortunado. Sigue el puntero. La brújula espiritual lo abarca todo. Si quieres encontrar a alguien o a un fantasma, primero debes saber su fecha de nacimiento o marcarlo si lo has visto. Si no tienes información, sólo puedes predecirlo con el hexagrama.
Liliana asintió.
-Ya lo tengo!
Se escuchó el ruido de un motor al otro lado de la puerta. Braulio, que se había marchado unos dias, habia vuelto al ver salir corriendo a Liliana.
apana saltó hacia delante sorprendida mientras sujetaba la brújula espiritual.
Cuando Braulio salió del coche, vio que Liliana parecia sujetar algo y se abalanzaba hacia él con ternura. De inmediato alargó la mano y la tomó en brazos.
Braulio miró su postura de sujetar un objeto. Deberia ser un objeto redondo.
Entonces preguntó:
¿Qué cabeza de fantasma sostuviste?
Liliana levantó la brujula espiritual.
-No, es una brujula espiritual.
Braulio dijo:
-No puedo verla. Al escuchar eso. Liliana abrió uno de los párpados de Braulio.
-Lo ves ahora? -pregunto Liliana. Braulio respondió con impotencia:
-Si.
Lo vio. Era una brujula redonda de plata que parecia la luna.
-¿Adónde vas? -Braulio se quedó mirando la brujula espiritual. Seguia girando con lentitud y estaba llena de misterio.
Liliana respondió:
-Papá, quiero encontrar al fantasma desafortunado. El fantasma ha volado sin rumbo. Traerá mala suerte si alguien sale herido.
Julieta reflexionó.
-No tiene suerte. Tal vez no encuentre a nadie que pueda hacerle daño.
Braulio se dio la vuelta de inmediato con Liliana en brazos.
-Vamos…
Beatriz los persiguió y dijo con ansiedad:
-¿Adónde van? Aún no han comido.
Liliana se apresuró a decir:
–Abuela, acabamos de terminar de comer!
Beatriz dijo:
la era de la merienda! He hecho umo de sandia, dorias, pastelitos, frutas…
Maulo y 1 Ulamaron al mismo tiempo.
-Vamos
Julieta míró a la enfadada Beatriz y no pudo evitar sonreír.
Mamá, volveremos más tarde. Si no comen, ime los como yo!
Beatriz se quedó un poco estupefacta y miró a un lado con extrañeza. Le pareció escuchar la voz de Julieta. No podía explicar esa sensación. Parecía que había una extraña resonancia en su corazón.
Vio alejarse arrogante el todoterreno de Braulio y murmuró impotente:
-Padre e hija son lo mismo.
En Valores Castellanos.
Braulio llevó a Liliana al ascensor VIP y subió directo a la última planta.
-Liliana, ¿estás segura de que el fantasma desafortunado está aquí? -preguntó Julieta.
Liliana miró a su alrededor mientras sostenía la brújula espiritual.
-¡Si!–Pero, ¿cómo podía el fantasma desafortunado estar en compañía del tio Antonio?».
En ese momento, Julieta miró hacia una sala de conferencias. Era una pared de cristal. Así que pudo ver las figuras que había dentro.
-¡Mira! ¡Está ahí! -Julieta tiró de Liliana y observó en silencio desde detrás del pilar.
Al ver a Liliana escondida detrás de la columna, Braulio la siguió sin pensar y asomó la cabeza.
Um, ¿qué está mirando Liliana?.
Liliana se sorprendió.
-Hmm? ¿El fantasma desafortunado encontró un anfitrión?
En la sala de conferencias, Franco estaba poseido por el fantasma de la mala suerte Apretaba con nerviosismo el bolígrafo mientras miraba algo. De repente, el resorte del boligrafo saltó y le golpeó los ojos.
De inmediato se tapó los ojos y volcó el vaso de agua desechable presa del pánico. El agua debía de estar caliente porque se levantó de un salto. Todos en la sala de conferencias miraron hacia alli.
Julieta podía imaginar la vergüenza de Franco. Ella exclamó:
-Ahí está el fantasma desafortunado.
Braulio tambiéri miro a Franco en la sala de conferencias. Al verlo, levanto un poco las cejas.
-Deberis estar solicitando un trabajo. A juzgar por la expresión del entrevistador, tal vez fracase antes de que emparce la entrevista.
Es culpa nuestra. Sacamos al fantasma desafortunado, pero no lo encontramos a tiempo.
Al ver que taliana se culpaba, Julieta se acercó volando.
No te preocupes. Ayudaré a ese tipo.
Liliana estaba a punto de decir algo cuando Julieta se acercó volando. Liliana abrió la boca sorprendida.
-Un momento, ese tipo tiene el fantasma de la mala suerte en la cabeza, y mamá es el fantasma de la suerte. ¿Así que tendrá mala suerte y buena suerte al mismo tiempo.
Braulio levantó a Liliana.
-Vamos a buscar a Antonio….
-Pero…
Liliana miró hacia la sala de conferencias. La expresión del fantasma desafortunado cambió, y Julieta estaba golpeando su peinado mientras decia algo.
Liliana estaba a punto de bajar cuando vio a Antonio acercándose.
-Liliana. -Antonio iba vestido de traje. La expresión que por lo general era fria, tenía ahora algo de suavidad, lo que atraia a la gente que le rodeaba.
Liliana extendió la mano y gritó:
-Tio Antonio!
Antonio vio que Liliana parecía estar sujetando algo, pero no le importó y la abrazó.
Mientras estaba en la sala de conferencias, el entrevistador pronunció algunos nombres y se disculpó con
el resto.
Franco suspiró.
-No debería tener esperanzas. Todos recogieron sus cosas y los candidatos elegidos se alegraron y siguieron al entrevistador.
Franco estaba a punto de irse cuando el entrevistador regresó y miró a Franco.
-Franco, ven aqui.
Franco se sorprendió por un momento y luego se alegró.
-¿Tengo yo también una oportunidad?
Se apresuró a recoger sus cosas, pero de repente pisó un cable eléctrico.
Franco se inquictó y, en efecto, la clavija del cable estaba quemada. La bombilla del techo exploto. Por desgracia, la bombilla fundida le dio justo en la cabeza. Pero por suerte, ninguno de los escombros que cayeron is golpeó
Franco se quedo boquiabierto.