Capitulo 256 Bella desafortunada
La cara de Bella se hinchó y se cubrió el rostro de dolor. Las lágrimas corrían por su rostro. Alex y Sara se apresuraron a limpiar el rostro y el cabello de Bella.
-¡Cóme pudiste ser tan descuidada y verter sopa sobre la cabeza de Bella! -gritó Alex con rabia.
-No pateaste también el palo de la ropa y golpeaste a Bella? -Sara también gritó enfadada.
Bella se secó las lágrimas y dijo:
-Dejen de discutir… Voy a darme una ducha.
Rápido la ayudaron a levantarse, pero la sopa resbaló en el suelo. Bella sintió que su hueso estaba a punto de partirse. Al ver que Alex y Sara querian ayudarla, dijo:
-ilo haré yo misma!
Se apoyó en la mesa y fue al baño. Cuanto más pensaba en ello, más agraviada se sentía. Sufría por la Familia Castellanos y perdía su dinero. Se sentia tan desafortunada. Bella abrió la ducha mientras pensaba, ¡pero la ducha se levantó y corrió tras ella de una manera extraña! Bella gritó y se metió en el retrete. Se metió en la fosa y se rompió un hueso.
Al escuchar los gritos de Bella, Sara abrió rápido la puerta y entró. El baño estaba hecho un desastre y la ducha temblaba. Bella estaba tumbada junto a la fosa del retrete.
-¿Cómo ha pasado esto?
Sara ayudó a Bella a levantarse. Alex parecía confundido.
-¿No decías que la presión del agua es demasiado baja? Cambié a una ducha supercargada esta mañana…
Sara y Bella se quedaron sin habla. Bella no sabía cómo había vuelto a la habitación. El agua se le metió en la nariz, las burbujas le hicieron daño en los ojos, se cayó en la cama y se golpeó con la cabecera. Bella tuvo tan mala suerte que dudaba de su destino. Ahora estaba tumbada en la cama. Le dolian la rabadilla y el pie torcido, y tenia fiebre.
Bella no podía dejar de llorar y se sentía desdichada. Se preguntaba por qué Julieta había nacido en una familia rica y seguía teniendo una buena posición después de muerta. Mientras que su familia era pobre, ella trabajaba duro para sobrevivir, pero seguía siendo infeliz.
¿Por qué es tan injusto este mundo? ¿Por qué hay tanta diferencia entre las personas? ¿Por qué Dios me ha tratado así?..
Cuanto más pensaba Bella en ello, más triste se ponía y rompía a llorar. Lo que no sabía era que a su lado flotaban dos fantasmas. Julieta suspiró de admiración.
Estoy convencida! Después de comprobarlo, isí que tienes mala suerte!
El Fantasma Desafortunado respondió impotente:
–Señorita, soy un Fantasma/Desafortunado. Es normal tener mala suerte.
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Juheta sonrió.
-¿Por eso querías acercarte a mí para codiciar mi amuleto de la suerte?
El Fantasma Desafortunado no se atrevía a admitirlo. El amuleto de la suerte de Julieta abrumaba a su amuleto de la mala suerte. No podía derrotar a Julieta, por no hablar de conseguir un poco del amuleto de la suerte, Le bastaba con no tener más mala suerte.
-Vamos a buscar a Liliana.
Julieta se sintió aliviada y salió flotando tranquila.
Otro edificio de la comunidad. La ubicación de este edificio era remota, y estaba más deteriorado y era más pequeño que los otros edificios. Habia una casa abandonada en la esquina noroeste de la sexta planta. Había un gran agujero en la puerta. Alli colgaban muchos talismanes, puntas de cuchillo y huesos de pollo. Era difícil imaginar que existiera una casa asi en una comunidad como aquella.
Varios niños estaban de pie delante de la casa. Eran Liliana, Ana, Zacarías y Josué. Los demás siguieron a Liliana a la salida. Ana pensó que había algo raro, pero miró el edificio roto con expresión desconcertada.
-¿Dónde es esto? -preguntó Ana..
Josué agarraba con nervios una red. Zacarías sostenía la cámara que Josué había inventado y estaba allí de pie, mudo y aburrido.
-Maestro, ¿dónde es esto?
Liliana miró con curiosidad. Josué miró el número de la casa en la parte superior y murmuró:
-Edificio 7, Unidad 602…
-Ve y averigualo —dijo Pablo.
Aunque él podia comprobarlo rápido, Liliana necesitaba hacerlo por sí misma. Liliana asintió y corrió escaleras abajo. Josué se quedó atónito.
-¿Qué? ¿Ya te vas?
“¡Estaba a punto de empezar!..
Josué miró a Liliana y luego a la red. Para verificar si la red podía atrapar fantasmas, apretó los dientes y arrojó la trampa para fantasmas en ella.
-¡Corre!
Josué siguió a Liliana. Ana no sabía qué había pasado, pero se sentía nerviosa.
-¡Espérenme!
Zacarias siguió impaciente con la cámara, pero escuchó un sonido detrás de él. Era el sonido del timbre de Josué. Zacarias miró hacia atrás y observó la casa en ruinas, que estaba oscura por dentro. De repente sintió que le daba un poco de miedo, asi que salió corriendo.
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Fran alrededor de las seis de la tarde y muchas abuelas estaban en la pequeña plaza con sus nietos. Cuando fax niños bajaron, una ola de calor se abalanzó sobre ellos, y de repente se sintieron más luminosos, Liliana miró hacia atrás, hacia el oscuro y viejo edificio, y se quedó aún más perpleja. Josué preguntó
nervioso.
Hay un fantasma en este edificio?
Ana se quedó perpleja.
¿Qué fantasma?».
Liliana nego con la cabeza.
-IAún no lo sé!
-Liliana, a dónde vas?
Julieta bajó las escaleras con el Fantasma Desafortunado justo a tiempo para ver a Liliana.
-Mami, voy a preguntarte algo le contó Liliana a Julieta sobre la extraña casa del sexto piso.
-Pero ningún adulto le contaría estas cosas a un niño -dijo Julieta.
Liliana tiró de Julieta.
-¡Mamá, puedes venir conmigo!
-¿Qué?
Zacarias y Josué la siguieron sin preguntar nada. Solo Ana, que no había experimentado nada, parecía. desconcertada. Al llegar a la pequeña plaza, Liliana caminó hacia una abuelita con un vestido azul de flores a la que parecia gustarle hablar.
-iHola, abuelita!
La abuelita miró a Liliana y a Julieta, y luego preguntó:
-¿Qué pasa? ¿De qué familia son? ¿Por qué no las había visto?
Ella no sabía que había visto un fantasma. Solo entonces Julieta se dio cuenta de que la abuelita podía verla.
-¡Abuelita! ¿Ya comiste? -Julieta sonrió y señaló el edificio 2-. Mi hermano está allí.
No mentia, el auto de Antonio estaba estacionado allí. La abuelita miró en su dirección y pensó que estaban visitando a unos parientes, así que habló con naturalidad:
-Oh, tus parientes viven aquí! Ya he comido. ¿Tu ya has comido?
Liliana asintió con inocencia.
–¡Sí, he comido!
Josué se hizo eco:
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Ya hemos comido!
Zacarias y Ana se sintieron extraños. Julieta se puso en cuclillas y charló con la abuela, y las dos llegaron a conocerse al cabo de un rato.
-Por cierto, abuelita. —Julieta se inclinó más hacia la abuelita y le preguntó-: Llevé a mi hija allí a jugar y encontré una extraña habitación con talismanes colgantes y huesos de pollo. ¿Qué son?
La expresión de la abuela cambió un poco. Se dio unas palmaditas en el muslo y susurró:
-¿Por qué fuiste alli?