Capítulo 260 Señor Antonio, por favor ayúdeme
Bella estaba tumbada en la cama, su pierna rota le causaba mucho dolor. Sara había llamado a la ambulancia, pero todavía no había llegado.
-Mamá, me duele la pierna… y también me duele la cabeza -gritó Bella.
Sara se dio cuenta de que Bella tenía fiebre. Se apresuró a tomar una toalla húmeda para ponérsela en la frente a Bella.
-Ten paciencia, tu padre ha vuelto a llamar a la ambulancia.
Alex estaba molesto.
-¿No pueden enviar otra ambulancia aquí? Todos fueron con la embarazada?
Ir nosotros al hospital? Una fractura no es una emergencia?
Alex sacó el móvil y maldijo:
-Deben de ignorarnos porque somos pobres. Dijeron que todas las ambulancias habían sido enviadas. para recoger a mujeres embarazadas. Todas las embarazadas van a dar a luz esta noche?
Bella lloró más.
¿Por qué tiene tan mala suerte?
-Mamá, quiero comer sandía.
-De acuerdo, ahora te corto un poco.
Alex suspiró.
-No te preocupes. Ahora llamo a un taxi.
La puerta se abrió de repente. Sara se congeló mientras sostenía la sandía.
-¿Quién es usted? -Alex se adelantó.
-¿Todavía tienes ganas de sandia? ¡Deberías comer estiércol!
Exclamó un hombre mientras pateaba una silla. Bella supo que algo pasaba, se aferró con fuerza a su manta. La multitud la miraba.
-¿Tú eres Bella?
Bella asintió. El hombre le tiró las lápidas.
-Esto es obra tuya, ¿verdad?
Bella negó con la cabeza:
–No. ¡No entiendo de qué me habla!
13
Una anciana la regañó:
-No finjas! ¡Tú eres quier adora en secreto a los malos que asesinaron a 30 personas en el Edificio 7!
-Debe haber algún tipo de malentendido. INos acabamos de mudar aquí hace unos meses! INi siquiera sabemos quienes son las personas de las que hablas! Nuestra hija es muy tímida, ella no haría esas cosas aclararon los padres de Bella.
Nadie les hizo caso. Un hombre agarró a Bella del brazo y la arrastró afuera de la habitación.
-¿Tu nombre está en las piedras y aún lo niegas?
Que seamos pobres no significa que puedan intimidarnos».
Sara gritó:
-¿Cómo puedes estar tan segura de que es nuestra hija? Hay tanta gente llamada Bella en este mundo.
Algunos rebuscaron en el armario para encontrar pruebas de la adoración de Bella. Algunos se pelearon a golpes con Alex. Alguien aprovechó para abofetear a Bella. Bella temblaba mientras se tapaba el rostro:
-No soy yo. ¡Solo soy una enferma de leucemia! Ni siquiera los conozco. ¿Por qué iba a hacer algo así?
Sara estaba furiosa:
-¡Están invadiendo propiedad privada! Los demandaré…
-¡Esperen! Alguien encontró de repente un informe-. Dice aquí que Bella recibió una donación de médula ósea. En efecto, es una paciente de leucemia.
La multitud estaba confundida.
¿Es en verdad una enferma de leucemia? Si es así, ella no tenía ninguna razón para hacer eso…
¿Cometimos un error?».
Bella lloró:
-Yo no he hecho eso… Necesito ir a terapia todos los meses. Nuestra familia es tan pobre que a menudo comemos sobras. ¿De dónde sacamos el dinero para adorar a los demás?
La multitud sintió lástima por Bella.
-Mi pobre hija… -Sara sollozaba.
Alex permaneció en silencio a un lado. Una voz infantil rompió el silencio:
-Hola a todos. Esto es de las cámaras.
Liliana levantó una memoria pendrive. Josué la conectó al ordenador. En el vídeo, Bella se colaba en el Edificio 7 con frutas y papeles rituales. Iba allí cada dos o tres días. La fecha aparecía con claridad en el vídeo y la persona era sin duda Bella. Sus padres se sorprendieron. En realidad, conocían la historia de los malos, pero nunca esperaron que su hija los adorara en secreto.
–No puede ser. Mi hija es débil y le costó bajar las escaleras -murmuró Sara.
2.3
Es una niña buena. No haría cosas así.
Bella se quedó helada. Penso que no había nadie en el edificio, y mucho menos cámaras de vigilancia.
-Yo… Yo… Bella vio de repente a Antonio entre la multitud y se esperanzó-. Señor Antonio, no soy yo. No sé qué está pasando. Por favor, ayúdeme….