Capítulo 280 Cubrir su cabeza con una canasta

Julieta se sorprendió por un momento y rompió en risas. Pellizcó la nariz de Liliana.

-¡Qué lista!

Liliana puso sus brazos en su cintura y dijo con orgullo:

¡Claro que lo soy!

Antonio sonrió y los hermanos miraron a Julieta y a Liliana con afecto. Liliana tomó un puño de pavo y se

lo metió a la boca a Julieta.

-¡Aqui tienes, mami!

Julieta.

-No puedo comer así, ¿eh?

-¡Puedo comer!».

Resultaba que el pavo que Liliana había tomado se transformó y le permitió comérselo.

-¡Es delicioso!

Los ojos de Julieta brillaron. Liliana tomó el pastel y lo metió a la boca de Julieta.

-iMami, come pastel! -Antes de que Julieta terminara de comer, Liliana tomó una cucharada de cacahuates-. Mami, abre la boca.

Después de darle a Julieta los cacahuates, Liliana tomó otro pedazo de fruta. ¡Metió todo a la boca de Julieta! Julieta tosió. Tras verla toser, Liliana rápido tomó una copa de vino:

-Toma, mami!

Julieta casi se atragantó y tragó. Dijo desesperada:

–Liliana…

Sin embargo, Liliana inclinó la cabeza y se quedó dormida en brazos de Antonio. Liliana se quedó dormida en segundos y seguia sosteniendo su copa de vino. Julieta se quedó en silencio. Antonio vio a Liliana, indefenso, y la recostó. Luego Gilberto se quitó el saco y cubrió a Liliana con él. Eduardo preguntó preocupado:

-¿Está bien que se duerma asi? Hace un poco de frio en la noche.

Luis tomó la canasta de bambú que contenía bocadillos y la puso sobe la cabeza de Liliana, en silencio. La canasta de bambú era plana, pero Jonás escogió la más grande porque necesitaban cargar con bocadillos. Una canasta se consideraría para un momento así…

La canasta de bambú fue como una pequeña sombrilla, cubriendo la cabeza de Liliana.

-Mucho mejor -dijo Luis. Todos se quedaron en silencio. Agregó: ¿Hay algo mal?

Julieta miró a Liliana, cuya cabeza estaba cubierta por una canasta de bambu, y su boca se torció.

-Luis, creo que tienes que alzar la canasta con algo.

Luis contesto:

-Am

Eduardo le pasó un par de sandalias.

-Usa esto..

Los hermanos se miraron entre si.

-IA un lado!

Julieta se rio.

-Eduardo, la quieres

puede oler son tus pies apestosos!?

Eduardo dijo avergonzado:

-Mis pies no huelen….

¿Qué crees que pase si se cae la sandalia sobre su cara y todo lo que

Antonio estiró una pierna, dejó que Liliana se inclinara sobre él y apoyo

puerta.

la canasta de bambú sobre su

-Hagamos esto por ahora! Nos la llevaremos de regreso cuando terminemos.

Julieta asintió, volvió a respirar y suspiró:

-Oigan, isigue oliendo a vino!

Liliana no estaba dormida, tiró la canasta y Antonio la levantó. Después de un tiempo, Gilberto tomó a Liliana de los brazos de Antonio, y después de un tiempo, fue el turno de Luis de cargarla.

Todos cargaron a Liliana con cuidado, pero no quisieron que la reunión terminara, asi que se rehusaron a bajar hasta que se terminara el vino. ¿Cómo podrían irse cuando se habían reunido con Julieta?

Descaron que la noche pudiera ser más larga y que la luna brillara más tiempo.

Al final, cuando se terminaron el vino y los bocadillos, todos se recostaron renuentes en el techo mientras platicaban

Aunque hubiera miles de estrellas en el futuro, jamás olvidarían esa noche, ya que nunca se podrían volver

a ver.

Habia una figura delgada en la esquina oscura de las escaleras; Braulio observaba en silencio.

Julieta sonreia mientras hablaba de su niñez. Tenía un rostro suave y femenino, pero había un rastro de travesura en sus ojos. Resultaba que Liliana había obtenido la mayoría de su personalidad de su madre. Julieta.

Para Braulio, Julieta era solo una chica bonita en la foto y la madre de su hija. Sin embargo, ella estaba viva antes y Braulio la recordó.

sus

-Bien-

Braulio miró a Liliana, que se había quedado dormida borracha, y por fin se deshizo de la idea de llevarla abajo. No quiso molestar la reunión de los hermanos Castellanos, asi que se fue en silencio.

Tiempo después, todos se quedaron dormidos. Liliana, que estaba dormida en brazos de Gilberto, se giró y estiró sus extremidades, roncando como un puerquito. La canasta de bambú se resbaló del regazo de Antonio y le cubrió la cabeza a Liliana. El cielo estaba aclarándose y Beatriz se despertó.

-No dormi mucho. Creo que soy vieja.

triz vio a Hugo, que estaba dormido profundamente y tomó la oportunidad de patearlo. Hugo se giró y siguió durmiendo. Tenia patrones de sueño regulares; se dormía a las diez en punto de la noche y podía quedarse dormido de inmediato.

En cuanto la alarma sonaba a las 6:30 de la mañana, se levantaba y no sentía fatiga. Beatriz vio la hora y seguían siendo las seis en punto. Seguía siendo temprano. Se vistió, fue a la habitación de Liliana como solia hacer para ver cómo estaba.

Por lo general veia si Liliana había pateado las sábanas. El aire acondicionado seguía encendido y hacía frio en la mañana. Beatriz pensó que Liliana podría tener frío…

Cuando se aproximó a la cama de Liliana, ise dio cuenta de que no estaba! Su corazón se detuvo un momento y entró en pánico.

-No está Liliana?

Fue a la habitación de Ana, apurada. Ana estaba muy dormida, pero Liliana no estaba ahí. ¿Habría ido a la habitación de Zacarías y de Josué? Beatriz buscó en las habitaciones de los niños, ¡pero Liliana seguia desaparecida!

Quería encontrar a Antonio, ¡pero él tampoco estaba! Después de revisar varias habitaciones, se dio cuenta de que no estaba nadie. Beatriz entró en pánico.

Regresó a su habitación y despertó a Hugo. Hugo no se despertó; se giró y continuó durmiendo. Beatriz habló enojada:

-¿Solo sabes dormir? ¡Liliana está perdida!

Hugo abrió los ojos de golpe y se levantó. Gruñó:

-¿Qué? Liliana está perdida?

Beatriz se quedó sin palabras. Maldijo y buscó a Liliana por todas partes. No estaba en el estudio ni en la habitación de los invitados ni en el tercer piso. Liliana no estaba en el teatro ni el cuarto piso, y tampoco debajo de la mesa de billar. No estaba en el balcón del tercer piso, tampoco.

-Espera…..

Beatriz alzó la cabeza y vio de cinco a ocho personas recostadas en el techo en desorden. Liliana era la figura más pequeña entre ellos. Había una canasta de bambú sobre su cabeza. Beatriz estaba furiosa:

¿cómo podían dejar que una niña durmiera en el techo? En lugar de cubrirla con ropa y mantas, pusieron una canasta en la cabeza! La noche era fría y temía que a Liliana le diera fiebre.

ile

¿Y si se caía del techo? ¿Cómo era que los adultos podían ser tan ignorantes como niños? Beatriz estaba furiosa.

En cuanto Hugo se levantó, vio a Beatriz subiendo las escaleras que llevaban al observatorio como un mono. Hugo no pudo evitar abrir la boca, Beatriz estuvo paralizada y podía mantenerse en pie desde hace poco, ¿cómo tendría la fuerza de subir las escaleras?