Capítulo 303 Caza de fantasmas a medianoche, ino dormiré!

Al escuchar que Liliana llegaba, a Reina se le iluminaron los ojos y salió corriendo a recibirla. Cuando la madre de Reina vio a su hija así de emocionada, se levantó con tranquilidad y la siguió.

Liliana entró en la casa de la Familia Madero y exclamo:

-¡Qué bonito!

Vio la casa decorada con flores rosas, ositos de peluche, corazones, estrellas y caramelos… ¡Era bonita y de ensueño!

Jonás pareció recordar algo y preguntó:

-Liliana, érecibiste el ramo de ositos de peluche que te regalé aquel día?

Lo había olvidado por culpa de Julieta.

Liliana asintió y dijo:

Si, lo recibí, igracias, tío Jonás!-

Jonás se sintió a gusto después de escuchar aquello. No podía soportar que a Liliana le gustaran más los

ositos de peluche de los demás, que su regalo.

Reina salió antes de que pudieran entrar en la casa. La joven no pudo ocultar su alegría y se quedó helada cuando vio a Liliana.

-¿Liliana se cortó el cabello? Eso es… itan adorable!».

-¡Liliana! -Reina la abrazó-. iIncreíble, tienes un nuevo corte de cabello! ¡Es tan bonito! Gracias por venir a mi fiesta de cumpleaños. Preparé pastelillos, miel casera, postres y pudin de chocolate. ¿Cuál quieres comer primero?

Liliana sintió hambre y preguntó impaciente:

-¿Podemos comerlos todos juntos?

Reina sintió de repente que su duro trabajo no había sido en vano y llevó con alegría a Liliana al comedor.

Jonás vio el regalo que había llevado y se dio cuenta de que aún no le había dado a Reina su regalo de cumpleaños. Ni siquiera había tenido la oportunidad de hablar con ella. En ese momento, se preguntó si Reina quería que fuera él o si solo quería ver a Liliana.

Estaba a punto de encontrar un lugar para sentarse cuando los padres de Reina se acercaron. El padre de Reina lo saludó, ya que era uno de los ocho hermanos de la Familia Castellanos.

La madre de Reina vio a Jonás, y cuanto más lo observaba, más satisfecha se sentía. Jonás llevaba lentes de montura dorada y estaba elegante. Tenía un aspecto increíble. Reina no sabia que sus padres la habían malinterpretado.

Llevó a Liliana al comedor para comer. Graciela fingió cambiar de postura y prestó atención a Liliana desde el momento en que entró en la casa.

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Así que esta es la pequeña practicante de la Familia Castellanos. No parece profesional, ¿por qué me robó el fantasma el otro día?».

Liliana tomó un trozo del pastel y se acercó a Reina. Le susurró:

-Reina, es esa tu hermana? ¿Por qué no deja de verme?

-¿Ella también quiere pastel?».

-¿Ya terminaste de cazar fantasmas? ¿Por qué estás comiendo pastel? ¡Argh!».

Por alguna razón, Liliana tenía la sensación de que Graciela se estaba metiendo con ella. Era como si Graciela quisiera intimidarla cada vez que la veía. Liliana por fin entendió por qué Poli seguía queriendo pisar a Tortuga cada vez que lo veía.

Reina le contestó:

-Es Chelita, mi hermana pequeña. No le hagas caso, es un poco rara.

Liliana ladeó la cabeza.

-¿Por qué dices que es rara?

Reina susurró mientras su expresión se volvía extraña:

-Mi hermana nunca llora. Ni siquiera cuando era un bebé. Todos los bebés lloran cuando nacen, pero ella

Los ojos de Liliana se abrieron de par en par.

-¡Guau! ¿Entonces no llora cuando se cae?

Reina negó con la cabeza:

-No.

Liliana volvió a preguntar:

-¿No llora cuando alguien la golpea?

Reina respondió:

-¡No llora en absoluto! Se quemó la mano con agua hirviendo cuando era pequeña. Puedes ver que todavía tiene una cicatriz en el dorso de la mano. Pero después de todo eso, inunca ha llorado!

Liliana la admiró de inmediato.

¿Cómo lo hizo?..

Liliana sabia que no debía llorar cuando se caía. Sin embargo, no podía soportar el dolor y las lágrimas salían de sus ojos. En contraste, después de todo eso, Graciela no lloró. Liliana tuvo una extraña idea, quería golpearla. La niña se sobresaltó por sus pensamientos intrusivos y sacudió la cabeza como una sonaja.

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Reina vio que Liliana pensaba en algo y que sacudió la cabeza con brusquedad. A la joven le pareció interesante y le preguntó:

-¿En qué estás pensando, Liliana?

Liliana negó de modo exagerado con la cabeza:

-No es nada, no es nada. -Se quedó pensativa un rato, tomó un pastelillo y dijo-:

Reina, a Chelita le gustan los pasteles?

Reina se quedó boquiabierta y dijo:

-Eh?-Reflexionó un momento antes de responderle: No lo creo…

Reina tampoco estaba muy segura. La joven no sabía lo que le gustaba a Graciela, ya que era distante y no le gustaba hablar. Ni siquiera quería clamar por la comida que le gustaba a la mayoría de los niños. Graciela siempre comía lo que había en su sitio, así que no sabía si a Graciela le gustaba el pastel. Liliana saltó del taburete sosteniendo un pastelillo. Le dijo a Reina mientras corría:

-¡Reina, voy a darle un pastelillo a Chelita!

Antes de que Reina tuviera tiempo de reaccionar, Liliana pasó corriendo a su lado. Graciela vio con recelo a Liliana que se acercaba a ella. Liliana le ofreció un postre a Graciela y le dijo:

-Hola, Chelita.

Graciela permaneció en silencio.

Liliana continuó:

-¿Te gustan los pastelillos?

Graciela vio con frialdad a Liliana y luego al pastelillo.

Liliana añadió:

-Supongo que no… No pasa nada, me los comeré.

Se comió el pastelillo de un bocado. Graciela se quedó sin habla.

¡Qué infantil!».

Liliana se sentó a su lado y preguntó con curiosidad:

-¿Tú también cazas fantasmas, Chelita?

Graciela frunció el ceño al no poder soportar más a Liliana.

¡Me llamo Graciela, no Chelita! ¿Acaso no tienes modales?

Liliana se quedó boquiabierta cuando Reina le dijo que su hermana se llamaba Chelita. Aunque estaba desconcertada, Liliana se corrigió al instante:

-De acuerdo, Graciela… Chelita no.

Graciela la vio con frialdad y le preguntó:

-¿Tú eres la que me robó el fantasma insensato aquel día?

Liliana se quedó desconcertada.

-Tu fantasma insensato? ¿Por qué dices que lo robé? ¿Por qué dijiste que era tuyo?

Los espíritus malignos no tienen amos y aunque los tuvieran, estarían marcados.

Graciela apretó los dientes y recalcó:

-Yo lo vi primero.

Liliana comprendió por qué Chelita estaba enfadada con ella. Resultó que así era. Contó con los dedos, sacudió la cabeza y dijo:

-No, yo lo vi primero.

Graciela estaba furiosa.

-No estás siendo razonable, marqué a la Señora Clara el 14 de julio.

Liliana añadió:

-¡Yo también vi a la Señora Clara el 14 de julio!

Graciela se quedó sin palabras, no esperaba que Liliana se metiera con ella y se enfadó.

-No me importa si me robaste el fantasma, pero no estás dispuesta a admitirlo.

Liliana se quedó perpleja.

-Yo fui la que vio primero a la Señora Clara. La vi a las nueve en punto del 14 de julio pensé que había un fantasma insensato en su casa. ¿Y tú?

Graciela se quedó atónita y boquiabierta. Resultó que Liliana fue la que la vio primero. La niña estaba aun más furiosa… Graciela quería vomitar sangre, pero estaba equivocada, así que no tenía nada que decir.

Resultó que Liliana no fue la que robó su fantasma, Graciela no fue lo suficientemente diligente. Para decirlo con cuidado, fue Graciela quien dudó y no se atrevió a hacer un movimiento esa noche. Pensarlo asi la enfureció aún más.

Liliana siguió preguntando como si nada:

A qué hora la viste?

Graciela apretó los dientes.

Tu ganas, pero no tendrás tanta suerte la próxima vez. -Después de una pausa, dijo con incomodidad

Lo siento!

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Graciela estaba más motivada para atrapar fantasmas en mitad de la noche, iasí que no dormiría!