Capítulo 336 Vender talismanes a fantasmas

Julio conducía el auto con los niños. Mirando a Josué, Zacarías, Ana y Liliana, Dario estaba frustrado. Le mintió a Beatriz acerca de llevarlos a la biblioteca. No podía decirle a Julio que iban a un hospital psiquiátrico como le habia pedido Liliana.

-No los llevarás a la biblioteca, ¿verdad? -preguntó Julio.

-¿Cómo lo sabes? -preguntó Darío.

Julio echó un vistazo por el retrovisor.

-Solo estoy suponiendo.

Era imposible que Ana fuera a una biblioteca. Dario sonrió.

-Solo dime a dónde vas y te llevaré-dijo Julio.

-Iremos primero al hospital y luego a la carretera encantada si tenemos tiempo -dijo Josué.

Liliana asintió emocionada. Estaba contando el dinero imaginario que conseguiria vendiendo talismanes en los lugares encantados. Josué estaba feliz de ver a Liliana emocionada por esto. Mientras tanto, Ana estaba feliz de haberse librado de los deberes y las clases. Zacarías miró preocupado por la ventana. Recordó que el hospital se llamaba Asilo Susurros y estaba embrujado. Cerca del hospital había una calle con muchas tiendas. El auto llegó al Asilo Susurros. Julio detuvo el auto, estaba a punto de seguir a los chicos cuando Dario lo detuvo.

-Julio, puedes esperar aquí -dijo Dario.

-¿Qué? ¿No necesitas mi ayuda? -preguntó Julio.

-No. Puedes ir a tomarte un café. Yo invito -dijo Dario.

Julio quiso decir algo, pero entonces recordó lo que dijo Antonio.

-De acuerdo, te espero aquí. Llámame si necesitas algo dijo.

Dario asintió y sacó a los niños a la calle. Ana estaba muy emocionada. Compró mucha comida, incluidos. perritos calientes, yogur helado y queso azul. Liliana se inquietó un poco cuando vio el queso azul.

-¿Por qué Ana comeria m’erda? -le preguntó a Josué.

Josué casi escupió al escuchar. Ana le ofreció a Liliana un poco del queso azul.

-¡Está delicioso-dijo Ana.

-¡No puede ser! -Liliana se tapó la boca.

Pensó qué Ana debía de haber pasado por alguna experiencia traumática para que el queso azul le pareciera delicioso.

-Bien! Más para mi entonces. -Ana terminó el queso azul.

Atquien está comiendo m’erda! ¡Alguien está comiendo m*erda! -Poli gritó, haciendo que Ana lo maldijera.

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llegaron a la entrada del hospital mental.

-No hay nadie -dijo Liliana.

Le sorprendió que la entrada fuera tan silenciosa, diferente de la ruidosa calle. Liliana se colocó rápido. delante de la entrada. Pensó que aún podia vender el talismán a los fantasmas. Colocó dos piedras sobre la tela en el suelo para evitar que saliera volando. Todos los demás estaban confundidos.

-Liliana, ¿qué estás haciendo? -preguntó Josué.

—¿Estás montando un puesto? ¿Qué vamos a vender? Te ayudaré-dijo Ana.

Dario tenía un mal presentimiento sobre lo que iba a pasar.