Capitulo 345 Braulio está mejor

El fantasma que Braulio había arrojado al aire y mandó a volar era inocente; no tenía deseos de herir a nadie. Nadie había visitado el Asilo Susurros en un largo tiempo. Estos fantasmas tenían curiosidad y seguian a las personas que entraban en el área. No esperaba que el hombre soltara un golpe y lo sacara volando. El fantasma se levantó y, nervioso, sintió el amuleto que se había girado en su frente. Murmuró mientras se acercaba a Braulio:

-Este hombre no puede vernos, io si?

El amigo con el que se había topado respondió:

-Claro que no puede vernos. Mira sus ojos.

El fantasma se sintió aliviado de inmediato. Ilabia un destello travieso en sus ojos. Saltó frente a Braulio de manera repentina para asustarlo, diciéndole:

-¡Oye! ¿Puedes verme?

Para su sorpresa, el golpe de Braulio le cayo de forma directa. El fantasma fue enviado por los aires una vez más. Esa vez sufrió la misma consecuencia que ese espíritu resentido joven que se había quedado incrustado en la pared. Sus amigos se apresuraron a despegarlo de la pared.

El fantasma lloró:

-Es falso. ¡Este amuleto debe de ser falso!

Giré el amuleto, ipero no funcionó! Le di a esa niñita 2.5 que encontré en el hospital. Le hice un depósito porque fue amable y honesta, incluso planeé pagar la cuenta a mi familia en un sueño esta noche, ipero fui estafado! ¡comerciante inmoral!-

Otro fantasma se sorprendió. Dijo:

-Ese hombre no te puede ver, pero golpea con precisión. Es del planeta U8686. Este hombre tiene un poder espiritual extraordinario.

-¡No es eso! -protestó un fantasma anciano que había transformado su bata de hospital en un vestuario de cultivador flotante. Refutó-: Tiene un talento excepcional en las artes marciales, como puedo ver por mis observaciones. Debió de haber obtenido el reino trascendental del cultivo. Un gusto conocerlo, señor. Después de cincuenta años de cultivo diligente, sigo sin tener éxito en la formación de la sustancia dorada. Por favor, provea dirección para su inferior.

Con un fuerte sonido sordo, el fantasma se arrodilló ante Braulio y comenzó a inclinarse.

Braulio no sabia que un fantasma se inclinaba ante él y que el fantasma tenía una enfermedad mental. Incluso si supiera, no podría enseñarle al fantasma cómo crear la sustancia dorada.

Ese lugar era el Asilo Susurros. Solía ser un hospital para pacientes con enfermedades mentales. Esos fantasmas fueron alguna vez residentes del asilo que murieron en el incendio. Aunque después de quemarse se convirtieron en fantasmas, seguian sufriendo de desordenes mentales. Braulio estaba rodeado de fantasmas neuróticos que platicaban y canturreaban.

La Señorita Enfermera, que le habia comprado el hechizo de amor a Liliana más temprano ese día. también corrió hacia allá. Gritó como solia cuando estaba viva cuando veia un grupo de pacientes juntos.

Digan iqué están haciendo? No se reúnan.

Con un sonido de explosión, los delirantes fantasmas se escabulleron alrededor del área, pero siguieron flotando cerca y observando a Braulio en cubierto. Los ojos de la enfermera se ensancharon con sorpresa cuando vio a Braulio.

-Suerte en el amor. iEse hombre es mi suerte en el amor! ¡Esa niñita no me mintió!.

La Señorita Enfermera se sonrojó en el instante y flotó hacia él con timidez. Dijo avergonzada:

-Hola, mi nombre es Iris. Tengo dieciocho años…

Antes de que pudiera terminar, Braulio la golpeó con rudeza. La Señorita Enfermera se convirtió en el tercer fantasma incrustado en la pared. Se quedó atónita. Los ojos del cuarto fantasma se encendieron. Dijo:

-¿Ves? Te lo dije. ¡Este hombre debe de venir del Planeta U8686! ¡Su poder fisico es tan fuerte que no necesita visión para sentir nuestra existencia! Si no me creen, solo miren.

Dio un salto hacia en frente, como era de esperarse, Braulio lo envió por los aires con un golpe y se quedó atorado en la pared. Los fantasmas que se habian atascado en la pared no podían salir de ella. Los demás espíritus estaban discutiendo de forma animada como sacarlos de abi. Al mismo tiempo, esos fantasmas admiraban la habilidad de Braulio.

-Casi todos los fantasmas están atrapados en la pared. Este hombre tiene una increible técnica de golpe. Es asombroso: apuesto a que es un cocinero.

-No, no, no, el atoró a los fantasmas con tanta firmeza a la pared que debe de ser un yesero.

-De ninguna manera; esta escena es tan artistica; apuesto a que es un diseñador de modas.

-Yupi! Parece ser divertido estar pegado a la pared. ¡Yo también quiero estar ahí arriba!

Entre ellos, tres delirantes fantasmas corrieron emocionados hacia Braulio.

Fiun

Fiun

Fiun

Entonces, con un soplo los tres se adhirieron a la pared.

Braulio, el hombre enigmático que podía ser un cocinero, un diseñador de modas o un yesero entrecerró los ojos y sintió el área con cautela.

Habia noqueado a cada fantasma con un golpe. Podía sentir que habia muchos mas fantasmas alrededor de él en ese momento, pero por alguna razón, todos parecían haberse retirado hacia las sombras, y se alejaron de él.

Luego, un aura intrigante y oscura se acercó a él. Después de golpear a ese, no hubo más que se acercaran a él. Uno después de otro.

Contó. Braulio estimaba que había golpeado al menos a siete fantasmas. Se habia vuelto más y más hábil Pelear si era la forma más rápida de que mejorara.

-Lo único que no es seguro es si los mato- o no-murmuro Braulio para sí mismo-. No es suficiente

aturdirios.

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No podia ver pero sus sentidos se volvían cada vez más precisos. Tal vez habia más fantasmas detrás de el de los que no supiera, pero averiguar todo eso llevaba varias rondas de entrenamiento en combate real.

Ahora, tengo que pensar en mi forma de matarlos de un solo golpe.

Braulio ejercitó el cuello e hizo un sonido de crujido. Entonces, uno por uno, se abrió los botones de la apretada camisa negra despacio. Los ojos de la Señorita Enfermera, que estaba atorada en la pared, se encendieron. Exclamó:

-iGuau!

Al instante siguiente, vio un montón de talismanes cubriendo el pecho de Braulio. Parecía haberse hecho un traje de talismanes. El espíritu de la enfermera se quedó sin palabras. Los fantasmas se quedaron mudos.

-¡Maldición! No hay duda de por qué nos noqueo. Tiene un traje a prueba de todo!.

Los fantasmas salieron corriendo. Gritaron:

-¡Corran! ¡Corran! ¡Sálvense!

-Este tipo acaba de decir que nos matará con un solo golpe. ¡Este hombre es brutal.

Uno de los fantasmas con intenciones malas que estaban merodeando en las sombras se rindió y huyó junto con sus amigos. Braulio sentia que el aire frio alrededor de él se habia evaporado.

¿Están huyendo esos fantasmas?».

Cerró los ojos para sentirlos. Los abrió de golpe, se movió rápido hacia una dirección ¡y golpeó! Habia pegado el talisman que Liliana le había dado.

Braulio alcanzó al fantasma de la sombra con intenciones malvadas después de apenas correr un par de pasos. Las piernas largas de Braulio se movieron más rápido de lo que él podía flotar. El fantasma de las sombras gritó con fuerza, pero antes de poder responder, lo golpearon fuera de la existencia.

Braulio vio el talisman de su mano sacar llamas verdes. Un lamento a penas audible hizo eco en sus oidos al mismo tiempo.

Una mirada fiera y extraña apareció en sus ojos mientras ponía una sonrisa. Murmuro

-Ja. Encontré uno.

Braulio se dedicó a una masacre en el Asilo Susurros esa noche.

Los delirantes fantasmas estaban tan aterrados que se esparcieron por todas direcciones. No eran estúpidos; estaban enfermos de la mente, y sabían que, si recibian un golpe, en realidad estarian -muertos. Como resultado, todos buscaron refugio en el techo, acurrucandose juntos y temblando de miedo.

Braulio sacudió las manos para deshacerse del polvo. Necesitaba ir a casa a cenar porque se estaba poniendo oscuro. Sin duda, su hija lo esperaba en casa. El Dios de la Batalla por fin decidió terminar su dia. Ajustó su gorra de béisbol y salió a zancadas del asilo.

Dos hombres jóvenes sosteniendo sus móviles estaban parados afuera del asilo. Caminaron y le dijeron at

la cámara:

-Amigos, este es el infame hospital embrujado, el Asilo Susurros. Nos quedaremos aqui esta noche. Yo soy un ateo de la cabeza a los pies: no hay fantasmas en este mundo, les aseguro eso. Se decia algo que estaba aumentando la emoción. Miren como…

Antes de poder terminar, vieron a Braulio salir a zancadas del edificio.

En el Asilo Susurros no había luz. Estaban en la entrada de un lado. Ese lugar ni siquiera tenía farolas de la calle afuera. Aunque Braulio estaba usando solo ropa negra, su gorra de béisbol era de color caqui. La luz del móvil recibió un destello de su figura.

La audiencia que miraba la transmisión en vivo gritó:

-IDios mio!

-iAcaba de salir volando un cráneo!

Los anfitriones de la transmisión se quedaron aturdidos.