Capítulo 78 La vanidad mata
-Recuerdo que me sudaban las manos cuando el agente me explicó el contrato -dijo Roxana.
Ya no tenía motivos para retrasar lo inevitable cuando el agente terminó de explicarle el contrato. inventó la excusa de que tenia que hacer una llamada y pidió prestados veinte mil a unos usureros
-Fue una transacción fácil, pero no te retuvieron si no eras capaz de pagar…
-Pero me daba igual. Consegui que me transfirieran el dinero.
El agente le sonrió de la misma manera que el encargado de la tienda GUOLHJ sonrió a su amiga I inquietud y el miedo de pedir prestado a un usurero fueron sustituidos al instante por una sensació dignidad.
-Hubo un tiempo en que te admiraban si podías permitirte vivir en un apartamento de cinco mil…
Aquella noche comió en secreto fideos instantáneos dentro de su lujoso apartamento. Liliana pregur con curiosidad:
-Si tu mejor amiga es tan rica, por qué no le pediste que te prestara dinero?
Roxana lo rechazó de inmediato.
-¡No! La razón por la que era amiga mia era porque creia que yo era pura y simple…
Le mentia a su amiga y aseguraba que sus padres estaban muy enfermos y que por eso trabajaba hora extras. Decía cosas como: no importa lo duro que trabaje mientras mis padres estén bien.
Era imposible que acudiera a su amiga por dinero. Se sentiria decepcionada cuando supiera que queri vivir en un apartamento de lujo. Su amistad se habría acabado. ¿Cómo si no iba a conseguir ropa y bol de diseño?
Pablo pensó en cómo era Carolina y por fin comprendió por qué el espíritu de la vanidad insistia en aferrarse a la chica.
-Así que eres vanidosa e hipócrita.
Roxana continuó:
-No pude volver a trabajar en la imprenta después de conseguir ese apartamento. No estaba en consonancia con mi estatus.
Tenía que ser un trabajo decente y de alto nivel para que fuera digno de ella y, sin embargo, no tenía estudios, ni habilidades, ni experiencia. Ni siquiera podía solicitar un empleo decente de oficina.
-Habia una institución pública que contrataba trabajadores temporales. Se dieron cuenta de que era amable, compasiva y sincera, asi que me contrataron.
Pablo contuvo una carcajada.
Amable, compasiva y sincera? Todo eso es una farsa-,
-Era un puesto estupendo. Todo el mundo me envidiaba por lo que tenía.
Lo que no era tan estupendo era que su sueldo era de solo mil al mes. La razón por la que Roxana fue
Capítulo 78 La vanidad mata.
contratada fue porque los salarios de los trabajadores temporales eran bajos. Ella tenía un trabajc y una casa decente, y llevaba ropa y bolsos de diseño todos los días. Sin embargo, la presión de p usureros se hacía cada vez más pesada. Ahora tenía que repartirse un paquete de fideos instantán dos comidas, ¡pero ahora llevaba una vida que era la envidia de todos!
Al poco tiempo, todo aquello ya no bastaba para satisfacer su vanidad. Sin darse cuenta, dijo que de un presidente de una gran empresa y trabajaba en empleos mal pagados para experimentar có la vida laboral. Eso provocó que la gente encontrara una foto de ella y el padre de su mejor amiga. Fingió ser su amiga…
-Era bueno ser rica. Mi identidad fue falsificada, pero nadie se molestó en investigar mis afirmaci
¡Se dio cuenta de lo bien que se sentía ocupar el lugar de su mejor amiga! ¡Todo el mundo la adulal Invitaba a los demás a cenar con gran generosidad. Regalaba la ropa que ya no quería e iba de comp con otras. Vivía como una mujer rica. Liliana interrumpió.
-Entonces, ¿estás diciendo que presumiste tanto que te hinchaste y moriste?
-¿Qué? ¿Cómo funciona eso?».
-Siempre pensé que mi amiga me daba esas cosas porque era amable conmigo… ¡Pero cuando segu ejemplo de regalar esas cosas, me di cuenta de lo superior que me sentía! -Roxana sonrió con friald Debía de tener un motivo oculto para ser tan amable conmigo. Me estaba utilizando para alimentar ego?
Eso hizo que Liliana frunciera el ceño.
-¿Y cómo lo sabes?
Había una mirada despectiva en los ojos de Roxana.
-Cuando regalo ropa de marca no deseada, lo único que siento es desprecio cuando veo lo agradecido sorprendidos que están. Esos tontos sólo se merecen las sobras. Ella debió pensar lo mismo cuando me regaló toda su ropa vieja. Era una persona tan rica. Si de verdad le importaba, debió comprarme ropa
nueva.
Tanto el maestro como la discípula se quedaron boquiabiertos. Liliana era joven, pero incluso ella sabía que ese tipo de pensamiento era erróneo. Pablo preguntó:
-Entonces, étú la mataste?
Había huesos pertenecientes a dieciocho personas enterradas bajo el patio, pero uno era más viejo que e resto. Los ojos de Roxana estaban teñidos de locura.
-Puedo convertirme en ella si la mato. Puedo sustituirla si está muerta… ¿Por qué el mundo es tan injusto? ¿Por qué a ella le dan una cuchara de plata al nacer mientras que yo tengo que tomar ropa usada Yo debí ser la rica. Estoy harta de que me humillen cuando los usureros vienen por mi… Estoy harta de tener que inventar mentira tras mentira para encubrir una mentira anterior…
Los usureros estaban más trastornados de lo que ella podía imaginar. Habían llegado a su puerta y le pusieron un machete en el cuello. ¿Qué se suponía que tenía que hacer? Estaba acorralada. Habia empezado con veinte mil, pero acabó debiendo un millón. Tenía que matar a su mejor amiga, aprovecharse de su momentánea debilidad para colarse en sus corazones y reemplazarla, solo entonces podría pagar a los usureros y vivir una vida despreocupada.
Liliana sacudió la cabeza y suspiró.
2/3
Capítulo 78 La vanidad mata
-¡Llegaste demasiado lejos!
-¿Qué pasó después? -preguntó Pablo.
Roxana parecía aturdida mientras murmuraba:
-Después de matarla, traté a sus padres como si fueran los míos. Intenté sacarlos de su dolor toc días… Pero, ellos no lo apreciaban en absoluto. Me esforcé tanto por complacerlos, pero nunca m como a una hija. ¡Incluso me entregaron a los usureros solo porque se enteraron de que la había i ¿Cómo pueden ser tan crueles?
Pudieron llamar a la policía en su lugar. ¿Por qué eligieron entregarla a los usureros? Debían saber usureros nunca dudan en matar. Algo cayó en la cuenta de Liliana.
-¿Así es como moriste? ¿Por qué eres tan grande entonces?!
Liliana la miró con desconfianza. La Señorita Luchadora de Sumo era enorme, parecía más bien un También era blanca como el papel… Los ojos de Roxana estaban rojos de rabia.
-Me arrastraron de vuelta a la imprenta, me metieron en una máquina para torturarme una y otra ¡Me la pusieron en la boca una y otra vez…!
Se reían de ella por ser tan fanfarrona. Así que la inflaron como si fuera un globo e ignoraron sus súp de clemencia.
-Siguieron así hasta que me explotaron las venas, luego me desangraron y usaron mi sangre como t roja para los libros impresos.
Su cadáver fue tratado como una pelota de goma e inflado diez veces más grande que el original ante: reventar como un globo. Roxana gimió de angustia.
-¿Cómo pudieron? Yo también soy una víctima. ¡Aunque haya hecho algo malo, fue mi mejor amiga primera que me humilló con esas ropas y bolsas viejas! ¡Yo también me arrepiento de haberla matado! Está muerta, no es como si pudiera volver a la vida. ¿Por qué no me tratan como a ella…? ¿Saben acaso cómo fue mi vida a lo largo de la década? Me hicieron revivir mi muerte una y otra vez, ¡pero nadie escuchó nunca mis gritos!