Capitulo 62

Sergio dio una patada al gordo que estaba durmiendo al lado de Luna, dejándolo completamente

aturdido, levantando la cabeza con una expresión bastante confusa.

Sergio:

-Sal de inmediato.

Aquel chavo gordo provenia de una familia adinerada, donde la cría de ganado los había hecho bastante

ricos. Normalmente, él no tenía muchos pasatiempos y la mayoría del tiempo que Luna lo veía, estaba

durmiendo.

Cuando él vio a Sergio, se tambaleó un poco y reaccionó de inmediato colocándose en pie para dejarle

su lugar.

Sergio arrastró una silla con una sola mano y se sentó junto a Luna. Puso una mano sobre el respaldo de

la silla y la otra, que tenia enyesada, la cual era muy llamativa la dejó suelta. Llevaba zapatillas de

edición limitada de una marca famosa y parecía completamente un holgazán que no hacía nada

productivo.

-¿Conoces a Isabel?

Luna detuvo su lapicero y dijo:

-Si, la conozco. Fue adoptada por mi padre, al igual que su hermano. Ninguno de ellos tiene parentesco

alguno de sangre conmigo.

Luis sonrió y dijo burlonamente:

-Todo ellos fueron adoptados, Luna… ¿Tal vez también tú fuiste adoptada?

Luna no le presto atención.

Sergio bajo la cabeza, muy pensativo. Luego, pateó la pierna de la mesa de Luna y preguntó

-¿A quién le importa eso? ¿Qué quieres?

Luna frunció el ceño y respondió:

-No me interesa eso. ¿Qué quieres de mi? Si quieres que te ayude a conquistar a Isabel, lo siento, pero

no puedo hacerlo. Tu relación con ella no es ningún asunto mío, y no tengo la obligación de ayudarte.

Además, estamos a punto de los exámenes de ingreso a la universidad. Deberias concentrate en

estudiar para los exámenes.

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Sergio notó que Luna había acertado en lo que tenía en mente. Él realmente quería conquistar a Isabel,

pero

Luna no sabía por qué i le pedía su ayuda. La mirada de Serglo se tornó un poco malévola: -¿Quién

te crees para decirme esto? ¿Quién eres tú? ¿Hmmm…?

Dio otra patada a la pata de la mesa de Luna y dijo:

Solo quiero hacerte una pregunta, ¿me ayudarás si, o no?

Luna frunció el ceño al mirarlo.

-No tengo tiempo para esto. ¡No, no te ayudaré!

Esa fue su respuesta. Si lo ayudara, significaria involucrarse en la relación entre Andrés e Isabel. ¿lba a

ofender nuevamente a Andres? ¿Acaso no había sufrido lo suficiente? Tenía muchísimo miedo de no

saber cómo podría terminar todo esto.

Luis se acercó

-Luna, esta es una oportunidad Extraña. No seas tan insensible. ¿No fue suficiente lección la última vez?

Bruno se le unió, apoyando su hombro.

Luna empezó a recoger cuidadosamente sus hojas de ejercicios. ¿Por qué estos tipos no la dejaban en

paz?

-Prometi a mi padre que entraría a la universidad. Si no lo hago, arruinaré mi vida -dijo mientras se

ponía de pie con su mochila-. Sergio, aunque no puedo ayudarte, puedo decirte, que el objetivo final de

Isabel es la Universidad de Astraluna. Si logras entrar allí, podrás seguir persiguiendo a tu amor sin que

nadie te lo impida.

La escuela tenía una política en contra de las relaciones románticas entre los estudiantes, pero Sergio la

consideraba una tontería. Justo cuando Luna estaba a punto de irse, Sergio se acercó sigilosamente,

apoyando un pie en la pared detrás de su cintura y ligeramente inclinando su cuerpo hacia adelante. Sus

ojos rasgados miraban a Luna, con una sonrisa pícara.

-Luna…

Atrapada en un espacio pequeño, Luna preguntó con preocupación:

-¿Qué estás haciendo?

-Te gusto, ¿verdad?

Esta frase hizo que todos en el aula voltearan sus cabezas asombrados para mirarlos.

Luna no sabia qué decir,

Finalmente ella salió del zula, no podía quedarse ni un instante en un lugar donde estaba Sergio.

Ella tenia que hacer algunos ejercicios de práctica primero para mantener su tranquilidad.

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