Howie se retorció de dolor, mirando a Wilbur con el ceño fruncido. "¡Solo espera, bastardo!".

Después se levantó, saliendo por la puerta tambaleándose.

"Parece que a tu padre no le gusta mucho hablar conmigo".

Wilbur se volvió hacia Ellen, que había salido de su habitación y lo estaba mirando asombrada. Apenas podía creer que Wilbur hubiera derrotado a su propio padre con tanta facilidad. Howie había sido la peor pesadilla de Ellen desde que era una niña, pero Wilbur lo había derrotado así de sencillo.

Ellen se sentía como en un sueño, de pie, congelada, aturdida, sin saber qué decir.

"Descansa un poco. Yo haré la cena".

Wilbur cogió la bolsa de comida que habían comprado y se fue a la cocina. Ellen terminó saliendo de su estado y se frotó las mejillas con incredulidad. Volvió a su habitación, mirándose en el espejo mientras las lágrimas corrían por su rostro.

La mesa del comedor se había llenado de platos poco después, lo que volvió a calentar el corazón de Ellen. Justo entonces, Lisa, la madre de Ellen, preguntó. "Eres el novio de Ellen, ¿verdad?".

Wilbur se quedó inmóvil un instante, antes de asentir. "Así es, señora. Soy el novio de Ellen".

"¡Eso es maravilloso! ¡Mi pequeña por fin ha encontrado a un hombre que sabe cómo apreciarla!".

Ellen estaba sentada con la cabeza inclinada, con lágrimas cayendo por su cara. Había soñado con una vida así muchas veces, pero siempre se despertaba en la misma miserable realidad.

Esta vez, sin embargo, Wilbur era real y había cambiado su vida.

Después de cenar, Wilbur recogió la mesa e iba a marcharse cuando Ellen lo abrazó por la espalda. "Por favor, por favor, no te vayas. Mi padre podría volver a medianoche, y si no estás aquí mi madre y yo podríamos...".

Ellen se echó a llorar y el corazón de Wilbur se ablandó de inmediato. "Está bien. Dormiré en el sofá. Mañana iremos a buscar a tu padre y conversaremos con él". "De acuerdo".

Ellen se quitó la ropa bajo la luz plateada de la luna, se enderezó y camino hacia Wilbur. Le rodeó el cuello con los brazos y se inclinó para besarlo. Wilbur no pudo resistirse a sus curvas perfectas, y sus brazos se levantaron instintivamente para abrazarla por la espalda mientras ambos se sumergían en un apasionado abrazo.

A la mañana siguiente, Ellen preparó el desayuno antes de acompañar a su madre Lisa. Los tres se sentaron a la mesa para comer, cuando se escucharon unos golpes en la puerta.

"¡Abre, abre!".

"Mi padre ha vuelto con más gente". Ellen se asustó, soltando la leche de inmediato. Wilbur le dio unas palmaditas en la espalda y la tranquilizó. "No te preocupes, yo me encargo".

Wilbur se acercó a la puerta, abriéndola de golpe para encontrarse con Howie y cuatro vándalos que lo miraban con el ceño fruncido.

Howie estaba que echaba humo por las orejas mientras señalaba a Wilbur. "¡Es él, el bastardo que se apoderó de mi familia! ¡Destrócenlo!".

Los cuatro vándalos se abalanzaron sobre él con sus bastones. Wilbur derribó a dos de ellos de un solo golpe antes de lanzar por los aires a los otros dos con dos patadas.

"¡Cómo te atreves!".

Howie miró a su alrededor, antes de acercarse corriendo con su propio bastón. "¡Lárgate de mi casa, pedazo de mierda!".