La puerta del estudio se abrió y Omar se paró en la puerta.
—Le he dicho que espere en el salón.
Alejandro asintió.
—No te preocupes, el asunto está resuelto, no puede decir mucho.
Alejandro notó los ojos preocupados de Carmen y la consoló.
Carmen bajó la mirada.
—No estoy preocupada.
—Solo no quieres admitirlo.
Alejandro tomó su mano.
—Vamos.
En el salón, Gabriel estaba sentado en un sofá de caoba con el té que le habían servido delante. Por su lado, Eurobio estaba parado detrás de él.
Al ver venir a Alejandro, Gabriel se puso de pie.
—Alejandro, en estos momentos tengo que rogarte.
—¿Rogarme?
Alejandro se rio a carcajadas.
—No bromees conmigo, ¿para qué necesitarías rogarme?
—Ains.
Gabriel suspiró.
—Mis dos hijos inútiles han causado problemas.
—¿Qué problemas?
Alejandro tomó a Carmen de la mano para que se sentara en el sofá de enfrente con él.
La sirvienta sirvió otros dos vasos de agua.
—No miraste las noticias hoy, ¿verdad?
Preguntó Gabriel.
—No.
Desde que no se hacía cargo de la empresa, Alejandro dejó de leer las noticias. Practicando caligrafía con pincel, paseando con Carmen, y jugando al ajedrez pasaba su día.
—Es mejor que eches un vistazo primero.
Gabriel le indicó a su hijo que le mostrara la noticia a Alejandro.
Eurobio entregó el teléfono.
—Tome.
Alejandro se quedó un poco sorprendido después de verlo, no le asombraba lo escandalosa que era la noticia, sino que por qué le había venido a buscarle cuando su familia se había metido en problemas.
Porque con los contactos de la familia Haba, no debería ser difícil deshacerse de ese asunto.
—Gabriel, ¿esto qué es?
Alejandro levantó la cabeza y miró a Gabriel en el lado opuesto.
—¿Acaso tiene algo que ver conmigo?
Si no, ¿por qué vendría a él?
—Ains.
Gabriel suspiró de nuevo.
—No tengo tanta suerte como tú de tener a un buen hijo y poder jubilarse temprano para disfrutar de la vejez. Casi me da un infarto las cosas que hacen mis hijos problemáticos.
—Gabriel, ¿por qué dices eso?
—Mira.
Gabriel señaló al niño ensangrentado en las noticias.
—Dicen que este niño es de la mujer que le gusta a Alain. Yaiza pensó que esa mujer rompió el compromiso que había entre ella y Alain, así que fue a… Ains, es vergonzoso hasta decirlo
Flavio mima mucho a su hermana, le dio un impulso en ese momento y fue a secuestrar al hijo de esa mujer, querían usar al niño y amenazar a la mujer de que dejara a Alain.
Gabriel no mencionó lo más importante del asunto, en cambio, solo dijo la parte más insignificante.
No dijo que su hija quería casarse con Alain para conseguir el matrimonio de la familia Haba con la familia Paramés, ni dijo que su hijo quería casarse con esa mujer.
Todo eso le haría quedar mal.
Alejandro y Carmen se miraron.
¿Quién era esa mujer?
¿De dónde había salido ese niño?
¿No canceló el compromiso por Cynthia?
Como no había ninguna foto de Cynthia, no sabían que esa mujer era Cynthia.
Alain ordenó que Cynthia no podía aparecer en las fotos.
No quería meterla en tales noticias.
—Creo que este asunto ha molestado a Alain, por eso he venido a buscarte.
Gabriel suspiró de nuevo. Se sintió incómodo porque a la edad que tenía, aún tenía que ir a hablarle humildemente a la gente de su generación por los asuntos de sus hijos.
—Todos somos personajes con estatus social alto. Si esto sigue divulgándose, me temo que voy a quedar mal delante de todo el mundo. Tengo la opción de no venir a buscarte, pero si las dos familias entran en conflicto, saldremos perdiendo los dos, ¿no crees?
Gabriel era bueno negociando. Sus palabras habían demostrado que ahora no estaba allí para pedir clemencia, sino que no quería que las dos familias se enfrentaran rompiendo la armonía que había entre ellos.
—También conoces bien el temperamento de mi hijo, si puedo controlarlo, el compromiso de antes tampoco sería cancelado.
Alejandro tampoco era un idiota, ahora no podía simplemente escuchar sus palabras y estar de acuerdo o prometer algo.
Gabriel estaba que no podía controlar sus expresiones, «¿Quiere decir que no va a hacer nada con el asunto?»
—Alejandro, aunque nuestros hijos no se casaron, pero nos conocemos desde hace mucho, ¿de verdad quieres ver a nuestras familias enfrentarse por este pequeño asunto?
—Alain no es una persona irracional. Después de todo, alguien lo provocó primero. Por supuesto, no es que no vayamos a hacer nada al respecto. Ya sabes, la relación entre padre e hijo no ha ido bien durante estos años, pero intentaremos dar de nuestra parte, lo llamaremos para que vuelva esta noche. Así, podemos aclarar este asunto y persuadirle un poco.
Carmen dijo con tono suave y duro. La primera frase los acusaba de provocar a Alain primero, por lo que la culpa era de ellos. La última frase mostró que iban a hacer algo al respecto, pero si salía bien o no, era algo impredecible.
Esas palabras dejaron a Gabriel sin habla.
—Bueno, me alegro de que lo tengáis consciente.
Lo mejor sería no romper la armonía que hay entre las dos familias.
Gabriel se puso de pie.
—Naturalmente, tampoco queremos romper la armonía que hay entre nosotros.
Carmen dijo de nuevo.
Gabriel esbozó una sonrisa a regañadientes.
—Debería irme.
—Quédate a cenar.
Carmen sonrió digna y decente.
—No, que la familia nos espera en casa.
Gabriel rechazó cortésmente.
—Omar, acompáñalos a la salida.
Carmen no los acompañó personalmente. Independientemente de lo que pasaría en el futuro, ahora debían estar del lado de Alain.
Obviamente, ellos habían metido la pata primero.
Ella habló lo suficientemente prudente como para hacerle saber a Gabriel que, si Alain no los dejaba en paz, era porque ellos habían metido la pata primero. Después de todo, ellos mismos habían provocado el problema.
Si al final llegaran a romper la armonía entre ellos, también se lo habían buscado.
—No es necesario que me acompañes a la salida.
Llegando a la puerta de casa de la familia Paramés, Eurobio le dijo a Omar.
Omar sonrió y le abrió la puerta a Gabriel.
—La señora me pidió que los acompañe a la salida, no me atrevo a descuidar de la orden. Señor Gabriel, por favor.
Gabriel le echó un vistazo antes de subirse al auto.
Eurobio tomó el asiento del conductor.
Pronto el coche partió.
Gabriel miró la villa que se hacía cada vez más pequeña en el espejo retrovisor y exclamó:
—Alain no nació inteligente sin ninguna razón.
Los padres tienen un coeficiente intelectual alto, ¿cómo podría el hijo ser tonto?
Conocía las estrategias y el coeficiente intelectual de Alejandro.
Pero la actuación de Carmen lo sorprendió.
—Papá, ¿de qué estás hablando? La madre biológica de Alain es la exesposa de Alejandro.
—Sí, mírame, de verdad que estoy muy viejo.
Gabriel se llevó la mano a la frente.
—Papá, ¿qué hacemos si Alejandro no puede convencer a Alain?
Eurobio dijo preocupado.
Gabriel pensó durante mucho tiempo, sopesando lo importante y lo insignificante, distinguiendo los pros y los contras, finalmente concluyó que no podía enemistarse con la familia Paramés.
Después de todo, ahora tenían un gran negocio, tenía que admitir que no podía permitirse ofenderlos.
Si realmente se enfrentaran, ellos saldrían perdiendo.
—Que se haga responsable el que lo ha provocado.
Gabriel cerró los ojos lentamente.
Tampoco quería ser despiadado, pero no podía considerar el afecto familiar en esa situación.
Si Alain no quisiera dejarlos en paz, entonces ese asunto estaría destinado a convertirse en un problema más grande todavía.
En ese momento, la mala reputación de la familia Haba afectaría a la empresa. Tenían un negocio de joyería, si fueran boicoteados, no podrían afrontar las consecuencias.
En el salón de la familia Paramés.
Alejandro se apoyó en el cojín del sofá, sosteniendo la mano de Carmen en la suya, frotando el pulgar en el dorso de la mano de ella, y entrecerrando los ojos a medias como si pensara en algo.
—¿Estás pensando en quién es esa mujer? ¿Y de dónde ha salido el niño?
Preguntó Carmen.
De hecho, también le pareció extraño. Antes pensó que a Alain le gustaba Cynthia, pero ahora apareció otra mujer con hijo.
Eso la puso preocupada.
Alejandro extendió la mano para coger un mechón de cabello que tenía alrededor de la oreja y se lo colocó detrás de la oreja, luego dijo en voz baja:
—No te preocupes, iré a la villa a verlo.
De paso a hablarle sobre el asunto.