La tez de Yaiza estaba sonrojada, había un fuerte olor a alcohol en su aliento, era obvio que había bebido mucho.
Cuando vio que la persona con la que se chocó era Cynthia, se quedó atónita durante unos segundos antes de soltar una risa.
—Mira qué casualidad.
Cynthia no quería perder el tiempo con ella, giró su cuerpo para pasar por su lado, pero se negaba a dejarla ir.
—Cynthia, ¿estarás contenta ahora? Mi hermano ha ido a la cárcel, el hombre que te ha cuidado durante diez años ha ido a la cárcel.
Cynthia no mostraba mucha expresión en la cara. En cuanto a ese asunto, no quería entrar en detalles con los rencores que había involucrado.
Era el karma, toda causa recibía su efecto.
Si Flavio no les hubiera hecho eso a ella y Álex, no acabaría como ahora.
No sintió el placer de la venganza, solo se sintió melancólica.
—¿Estarás muy contenta?
Yaiza se apoyó contra la puerta mirando la luz blanca brillante del techo y entrecerrando los ojos.
—¿Qué crees que es despiadado?
—Lo siento, no nos conocemos mucho.
Cynthia se puso de perfil para entrar en el baño.
Esa vez Yaiza no la detuvo. Después de que Cynthia salió del baño y caminó hasta el lavabo para lavarse las manos y secarse, Yaiza seguía parada allí. Fingió no verla y salió caminando.
—Fui violada.
Cuando Cynthia acababa de dar unos pasos, Yaiza le miró la espalda y dijo.
Los pasos de Cynthia no se detuvieron.
—Fue arreglado por Alain.
Ella se rio.
—He estado con él durante mucho tiempo. En el pasado también me ha dado cariño y me ha amado, pero una vez que se volvía despiadado, no será misericordioso ni con su exnovia.
Sabía que Cynthia lo escuchó.
Curvó sus labios para seguir.
—¿Crees que te trata bien?
Los pasos de Cynthia se detuvieron y sus manos se apretaron de repente. Era cierto que ahora la trataba bien.
—No te dejes engañar por su apariencia, en realidad es una persona despiadada, solo sabe disimularlo muy bien. Si le crees, acabarás como yo. Claro que habrá otras mujeres que tomarán tu lugar, al igual que tú tomaste mi lugar.
—¿Piensas que me tragaría tus palabras? Solo has venido a provocar mi relación con él deliberadamente porque es algo que tú no tienes.
Cynthia no la creyó.
—¿Por qué crees que mi hermano se ha hecho responsable de todo? Por mí.
Yaiza sentía angustia en su interior. Flavio era el único que la trataba bien. Aunque Zara también era buena con ella, daba preferencia a su hijo.
—Alain grabó un video de mi violación. Si mi hermano no va a la cárcel, lo publicará. En ese caso estaré arruinada.
Yaiza se lo contó a propósito a Cynthia.
Cynthia recordó cómo ese día Flavio de repente corrió hacia el auto de manera tan determinada. ¿Resultó que se hizo responsable de todo por Yaiza?
Pensando en la importancia que le daba Flavio a Yaiza, no dudó en sus palabras.
A pesar de que estaba molesta por dentro, no lo mostró delante de Yaiza.
—Son cosas que no tienen nada que ver conmigo.
Bajo su apariencia tranquila, su interior no estaba en paz
No esperaba que Alain pudiera hacer tal cosa.
Después de todo, Yaiza había estado con él, ¡¿cómo pudo hacerle eso?!
Sintió una sensación de sofoco.
La crueldad de Alain superó el juicio que tenía de él.
¿Cómo podía arruinar la reputación de una mujer?
Haciendo eso, ¿en qué se diferenciaba de Flavio?
Había hecho algo más malvado que Flavio.
Yaiza no esperaba que estuviera tan tranquila.
—Bien, pues esperaré a ver como acabas.
Cynthia no se detuvo por mucho antes de caminar de nuevo.
—Hace seis años le pediste a mi hermano que fuera a la Nación A a investigar algo, ¿te acuerdas?
Por supuesto que lo recordaba. En ese momento Cynthia sospechaba que esa persona era Alain, pero el resultado de la investigación posterior confirmó que no.
Por eso cuando solicitó el divorcio, ella ya se dio por vencida.
—Mi hermano te mintió, el hombre de esa noche no es alguien de la Nación A.
Cynthia no se detuvo, porque obviamente lo dijo a propósito.
En cuanto al propósito…
No lo sabía, pero lo único de lo que podía estar segura era que Yaiza no era tan buena como para decirle la verdad.
Quizás todo fue una mentira desde el principio, no eran más que palabras para captar su atención.
Se volvió lentamente para mirar a Yaiza.
—No te molestes, no me dejaré engañar ni creeré en tus palabras.
Yaiza no se enojó con las palabras de Cynthia, en cambio sonrió con alegría.
—He sido estúpida muchas veces y he fallado muchas veces, pero no fallaré todo el tiempo, conseguiré éxito alguna vez.
Cynthia se burló.
—La gente que hace cosas en contra de la conciencia moral nunca tendrá éxito, que te quede claro que el karma está vigilándote.
—No debería tenerte ningún rencor.
Yaiza se burló.
—Pero has venido a arrebatarme a mi hombre, ¿cómo quieres que no te odie?
Cynthia no tenía nada que decir al respecto. La promesa de matrimonio que tuvieron de pequeño era lo único que hizo el destino para emparejarlo con Alain.
Incluso si se casó con Alain más tarde, nunca pensó en destruir la relación de ella y Alain.
Fue Yaiza quien maquinó planes contra ella una y otra vez.
—Has acabado en donde estás porque te lo has buscado. Si confías lo suficiente en vuestro amor, ¿por qué te importaría mi existencia?
Las palabras de Cynthia dieron el punto débil de Yaiza. Ni siquiera tenían amor entre ellos, ¿de dónde iba a sacar la confianza?
Alain la reconoció como novia solo por lo que pasó esa noche.
¡Pero esa noche fue esta mujer!
—Cynthia, esperaré a ver cómo acabas, ¡mientras viva, no te dejaré en paz!
Yaiza finalmente no pudo reír más.
Su rostro era espantoso y aterrador.
Cynthia sonrió.
Yaiza no solo pensaba eso ahora. Desde que se casó con Alain, siempre quiso acabar con ella.
De vuelta en la habitación privada, notó que había dos botellas de vino vacías sobre la mesa. Al parecer los tres habían bebido mucho vino durante el tiempo que fue al baño.
—Cynthia, ven, brindaré por ti.
Al ver entrar a Cynthia, Cristián se puso de pie con una copa en mano.
Tal vez su cara no daba evidencia de su borrachera, porque no estaba sonrojado, pero el olor a alcohol era intenso cuando hablaba.
—Estás borracho.
Cynthia se sentó, pero esa vez no se puso al lado de Alain.
Cuando vinieron, Alain estuvo tomando su mano, así que solo podía sentarse a su lado.
Pero después de escuchar las palabras de Yaiza, se quedó muy impactada.
Yaiza había sido su novia, a pesar de que había cometido muchos errores, ¿cómo podía usar métodos tan crueles para destruirla?
La reputación de una mujer era algo realmente importante.
Ahora la trataba bien, pero ¿cuánto tiempo podía durar eso?
¿Qué pasaría si se cansaba de ella y ya no sintiera más interés por ella?
¿La trataría también con tanta crueldad?
Cynthia no se atrevió a pensarlo a fondo, solo sintió que una frialdad invadió todo su cuerpo.
¿Por qué la gente era tan cruel?
Cristián estaba desconcertado, sentía que el ambiente había cambiado de repente cuando Cynthia entró.
Pronto descubrió que algo andaba mal. Aunque Cynthia no estaba contenta cuando llegó, mostraba cariño con Alain.
Sin embargo, las cosas habían cambiado desde que Cynthia volvió del baño. No optó por sentarse al lado de Alain, además, tenía una cara de disgustada.
¿Qué había pasado?
Cristián estaba confundido.
Los ojos de Alain estaban sombríos, naturalmente sintió el repentino distanciamiento de Cynthia.
Cristián no se atrevió a decir tonterías. El ambiente estaba en tensión.
Se sentó en silencio en su asiento, había pensado en animar a Alain y Cynthia para que tomaran una copa, pero ahora no se atrevía a decir nada, solo se limitó a esconderse al costado de Mauricio.
Alain tomó la copa de vino que tenía delante y abrió la boca para sostener la copa. El vino flotante a veces llegaba a tocar su lengua y otras envolvían sus dientes. Aparentaba cada vez más hermoso y encantador.
—Bueno, por hoy es suficiente hasta aquí.
Dejó su copa sobre la mesa y se puso de pie. Al pasar junto a Cynthia, le extendió la mano.
—Vamos a casa.
Cynthia se puso de pie, sin poner su mano en la suya.
Cristián le dedicó a Cynthia un pulgar hacia arriba detrás de ella, «Ni siquiera le importa dejar mal a Alain, ¡qué crack!».
¡Debía darle el visto bueno a esa mujer que se atrevió a ponerle mala cara a Alain!
Alain miró a Cristián que estaba regodeándose.
Cristián estaba tan asustado que se apresuró a explicar:
—Yo no vi nada, estaba ciego.
Se cubrió los ojos.
No era fácil presenciar las bromas de Alain.
Cristián esperó a que Alain y Cynthia salieron de la habitación privada antes de atreverse a bajar las manos.
—Gallina.
Mauricio tomó un sorbo de vino y se levantó.
—Venga, volvamos.
Cristián asintió rápidamente.
—¿Se pelearon? ¿No estaban bien hace nada? ¿Por qué todo cambió tan repentinamente?
—Quién sabe.
Mauricio tampoco podía entenderlo.
Afuera.
—Has bebido, déjame conducir.
Cynthia dijo.
Alain no le dio la llave del coche, sino que fue directamente al puesto de conductor y puso en marcha el coche.
Cynthia no se subió al coche, solo se quedó a su costado.
Volvió la cabeza para mirar a Cynthia.
—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de sufrir peligros?
—No.
—Entonces, ¿por qué no subes?
Cynthia vaciló, luego abrió la puerta y se sentó.
Alain salió con el coche.
Condujo a una velocidad rápida, pero no estaba yendo de regreso a la villa. Cynthia frunció el ceño.
—¿A dónde me llevas?