Cristián y Chloe estaban sentados en un puesto que estaba junto a la ventana, había unos vasos vacíos en la mesa, parecía que llevaban mucho tiempo sentados.

Cristián tenía aspecto de haber llegado de un largo viaje, viéndolos entrar, se tiró hacia ellos sin tener en cuenta su imagen.

—Por fin regresasteis, llevamos mucho tiempo esperándoos.

Mauricio lo apartó con disgusto.

—¿Te has perdido por el camino? ¿Por qué has tardado tanto en venir?

Hacía mucho de dijo que había salido, en teoría debería haber llegado con tiempo.

Mientras hablaba, miró a Chloe que caminaba hacia Cynthia.

«¿Por qué ha traído a Chloe también?

¿Qué le ha hecho a la chica?».

Cristián estaba preocupándose por otras cosas, por eso no se percató de la mirada ambigua que le dirigió Mauricio. Cuando estaba saliendo lo pilló su abuela, no paraba de preguntarle cuándo se casaba, que si no le daba una respuesta no lo dejaba salir.

Mintió que se casaría a finales del año, solo así consiguió salir de casa.

Esa fue la razón de su retraso.

El principal problema era que ni siquiera tenía una novia seria.

—Ains, es mi abuela, que me pilló al salir.

Al ver lo angustiado que estaba Cristián, Mauricio supo qué le pasaba.

Aunque la familia Vázquez no era una familia opulenta, se consideraba una familia erudita. Dado que los padres de Cristián fallecieron temprano, solo le quedaba una abuela. Ahora Cristián también era un hombre que llegaba a casi a los treinta, era normal que su abuela estuviera ansiosa por su matrimonio.

—¿Ha vuelto a meterte prisas?

Mauricio lo tocó con su hombro.

—Lo sabes bien.

—¿No tienes a una aquí misma?

Mauricio levantó la barbilla hacia a alguien que no estaba lejos, allí Chloe abrazó a Cynthia sin intención de soltarla.

—Por fin te veo. Durante el período de tu desaparición, estaba aterrorizada y temía que estuvieras en peligro. ¿No crees que nuestro regreso al país ha sido demasiado emocionante?

—Venga, no te preocupes más, ¿no ves que estoy bien?

Cynthia le dio unas palmaditas en el hombro.

Cristián miró a Chloe y frunció los labios.

—Esta chica es simpática, pero difícil de ligar.

—¿No puedes conquistarla con tus estrategias?

Mauricio bromeó.

Cristián lo fulminó con la mirada.

—¿Soy ese tipo de personas que usa estrategias?

—Ja, ja.

Mauricio se rio, pensando que ahora iba de buena persona, se preguntaba quién cambiaba de mujer todos los días en el pasado.

Pero Mauricio sabía que no se lo tomaba en serio, que solo eran sus rollos.

—Por cierto.

Mauricio enganchó su cuello y su fue a un lado para susurrarle algo.

—Me he dado cuenta de que Alain y...

—Papá, ¿de qué están hablando?

Alessia estaba apoyada sobre el hombro de Alain mientras miraba a las dos personas que estaban de pie en no muy lejos, esos dos estaban susurrando junto a la ventana.

—No les hagas caso.

Alain la sostuvo en brazos para subir.

Cynthia fue a ayudar a Chloe a llevar la maleta.

—Deberías estar cansada con el largo viaje, sube y descansa.

—Sí.

Chloe no dejó que Cynthia la ayudara con su maleta.

—Yo puedo.

Acarició la parte superior de la cabeza de Álex.

—Álex.

—Chloe, ¿por qué viniste con él?

Álex miró a Cristián y luego a Chloe.

Cynthia también quería preguntar por qué vinieron juntos.

—Fue a la tienda y me dijo que te encontraron. Estaba ansiosa por verte, así que lo seguí. Sin ti, la tienda tampoco consigue pedidos y no hay clientas.

Chloe estaba un poco decepcionada, sintió que su capacidad aún no estaba a la altura, aunque las dos clientas que recibió estaban satisfechas con su diseño, dijeron que no había nada sorprendente en ello y tampoco hicieron más pedido posteriormente.

Ahora Emma estaba cuidando la tienda, por eso estaba allí.

Cynthia le dio unas palmaditas en el hombro para consolarla.

—No pasa nada, con el paso del tiempo se mejoran las cosas.

Cuando consiguiera invitar al maestro que producía gasa de nube cantonés, no tendrían que temer a que no hubiera pedidos.

Chloe le contó a Cynthia sobre lo que sucedió en la tienda durante ese tiempo, las dos hablaron mientras subían las escaleras.

Mauricio organizó una suntuosa cena para dar la bienvenida a Cristián y Chloe.

Alessia tenía sueño, pero solo quería que Alain la abrazara.

—Papá, abrázame hasta que me duerma

La pequeña era buena haciéndose la coqueta, se abrazaba su cuello y no lo soltaba, luego dulcemente lo llamaba:

—Papá.

Alain besó la carita de su hija, era incapaz de negarse, sentía que era la cosa más tierna del mundo.

Alain dijo al oído de Cynthia:

—La llevaré arriba primero.

Cynthia asintió.

Cuando Alain se fue, Cynthia puso comida en el plato de su hijo, Álex le dio un mordisco, luego dejó los palillos y se deslizó de la silla.

—Ya he terminado.

Quería volver a la habitación solo como un pequeño adulto, pero Cynthia no estaba tranquila con eso.

—Te acompañaré hasta arriba.

—No es necesario, ya tengo a gente que me acompañe.

Señaló a los dos guardaespaldas detrás de él.

Como no sabía dónde estaba Flavio, Alain estaba preocupado de que volviera a llevarse a los niños o a Cynthia, por lo que ordenó a que los guardaespaldas los siguieran todo el rato.

—Cynthia, no puedes tratarnos así. Hemos venido desde muy lejos a verte. ¿Quieres dejarnos tirados?

Cristián miró a Cynthia con agravio.

—Al menos tienes que tener en cuenta que te he traído a la señorita Chloe desde muy lejos, ¿qué tal si brindo por ti?

Al principio, quería decir «deberías brindarme una copa», pero como era la esposa de Alain, no se atrevía a decir eso.

Así que cambió las palabras y dijo que la iba a brindar una copa.

Cynthia miró a Cristián y luego a Mauricio y Chloe, tomó el vino que le entregó Cristián y se rio.

—Os brindo esta copa. Gracias por cuidar a la gente de mi alrededor por mí durante mi ausencia.

Lo bebió de una vez. El licor blanco era fuerte, por eso sintió un dolor en la garganta cuanto lo vertió, luego frunció el ceño, dejó el vaso y tomó un sorbo de agua para aliviar el malestar.

Cristián parpadeó.

—Qué buena eres bebiendo, pues también me lo tomaré de una vez.

Como ya había bebido, Cynthia pensó en los dos niños y dijo:

—Continuad vosotros, yo me subiré primero.

Cristián la agarró.

—Cynthia, el inhumano de Alain no sabe hacer nada más que explotarnos, ni siquiera nos trata como humanos, siento agravio, pero no me atrevo a decirlo.

Era la «queja» de Cristián contra Alain.

Cynthia no sabía qué decir al respecto.

«¿Qué tiene que ver conmigo?».

—¿Es realmente tan inhumano?

Cynthia le preguntó a Cristián, que no soltaba su brazo como a un «cachorro» lastimoso.

Cristián frunció la boca, asintió vigorosamente y señaló a Mauricio para probar sus palabras.

—Si no me crees, pregúntaselo.

Sabiendo que deliberadamente estaba molestando a Cynthia para que bebiera con él, Mauricio fingió no haber escuchado nada para girar la cabeza hacia Chloe y preguntar con preocupación:

—Ha sido cansado el viaje, ¿verdad?

Chloe negó con la cabeza.

—No mucho.

—¿Te intimidó ese tío?

Mauricio estaba diciendo algo entrelínea.

Chloe bajó la cabeza, frunció los labios y negó con la cabeza.

—El señor Cristián me ha estado cuidando.

—Ves, ves, ¿te crees que soy el tipo de hombre que solo intimida a las mujeres? ¡Mauricio, me has subestimado!

Cristián se puso de pie y señaló a Mauricio.

—Os habéis largado sin más dejándome a cargo de todo el lío.

Cristián no estaba borracho en absoluto, fingía deliberadamente estar borracho para agarrar a Cynthia y no dejarla ir.

Se quejaba de la cantidad de trabajo que había hecho, pero en realidad, solo quería decirle deliberadamente lo ansioso que estaba Alain durante los días que ella estaba desaparecida.

—¿Sabes? En tu desaparición acompañé a Alain a buscarte por todas partes. Después de saber que estabas aquí, trajo a Mauricio y me dejó tirado en la Ciudad B para que me hiciera cargo del lío de Yaiza, pero puedes quedarte tranquila de que me he ocupado bien del caso, no tendrá más oportunidades de crear problemas...

Cristián se acercó a Cynthia.

—Ha cometido homicidio, será imposible que vuelva a salir de allí.

Cynthia miraba a Cristián mientras muchas emociones pasaban por su interior. Yaiza usó la seguridad de sus dos hijos para que apareciera. Por la seguridad de sus hijos, cayó en una trampa de Yaiza y fue controlada por Flavio.

Le sorprendió que Alain pudiera ir hasta allí para buscarla, encima tomó medidas contra Yaiza.

Cristián sirvió vino a Cynthia y a sí mismo.

—Te ayudado mucho, ¿no deberías tomar una copa conmigo?

Cynthia sabía que él le había dicho eso deliberadamente, pero tomó la copa de vino.

—Veo que de verdad sois muy buenos amigos.

Cristián se quedó desconcertado, fingiendo deliberadamente que lo entendía.

Chloe estaba ansiosa mientras miraba la escena, era obvio que Cristián deliberadamente hizo que Cynthia bebiera.

Quería entrometerse, pero Mauricio la detuvo a propósito.

—Señorita Chloe, deberías estar cansada de haber traído a Cristián para acá, gracias por traer a mi travieso amigo.

Mientras lo decía, puso una copa de vino en la mano de Chloe.

Chloe no supo qué decir

«¿Esta razón de tomarse una copa no es un poco forzosa?».

—Pero…

—Gracias, señorita Chloe.

Mauricio no le dio a Chloe tiempo para negarse dándole las gracias primero.

Ahora no tenía más remedio que beber.

La intención de Mauricio y Cristián era demasiado obvia, a Cynthia le costaba no darse cuenta de ella, pero no rechazaba la idea de emborracharse.

—No es lo que pensáis, Alain y yo no nos llevamos tan bien como aparentemente...

Cristián y Mauricio se miraron, «¿Esta mujer se ha dado cuenta de nuestras intenciones?».

Los dos retiraron la mirada en silencio, haciéndose los tontos.

—Cynthia, ¿de qué estás hablando? El destino os ha unido, estáis hecho el uno para el otro.

Cynthia sonrió.

—Digamos que el destino ha participado algo, pero aparte de eso tengo dudas.

Claro que el destino jugó su papel en su relación, el matrimonio arreglado que tenían desde pequeño era una prueba.

Cristián dijo con cautela:

—¿Todavía estás enojada por el divorcio que te propuso?

De repente Cristián cambió de tema y dijo con seriedad:

—Si me pongo en tu piel, también estaría enojado. No lo perdonaría nunca por haberse divorciado de mí por otra mujer.

El tono de Cristián pronto se suavizó de nuevo.

—¿Qué tal si le das una oportunidad por el bien de los dos niños?

Cynthia tomó un sorbo de vino, pensando en que ellos no estaban enterados de lo que había pasado entre ella y Alain.

La razón por la que no aceptó a Alain de todo corazón no fue por el divorcio que tuvieron. Ya que, en ese momento, no se gustaban mutuamente, solo se vieron obligados a casarse por una promesa de matrimonio de sus madres.

Simplemente no estaba segura de si Alain era bueno con ella por los dos niños.

No estaba segura de si realmente le gustaba, y cuánto le gustaba.

En cuanto a los asuntos de las relaciones de pareja, no le gustaba que los demás la juzgaran.

—En el futuro, no quiero que esto pase de nuevo, la próxima vez me enfadaré con vosotros.

Mauricio fulminó a Cristián con la mirada. Notó la sutil relación que había entre Alain y Cynthia, así que se lo contó a Cristián. A este le surgió la idea de que todo se resolvería emborrachando a Cynthia y llevarla a la cama de Alain.

Pero ahora su plan fue descubierto de un vistazo.

Cristián sonrió con torpeza y murmuró en voz baja:

—Las mujeres que son demasiado listas no atraen a los hombres.

—No emborrachéis a Chloe, voy a subir para cuidar de Álex y Alessia.

Ya que Cynthia lo dejó tan claro, Cristián tampoco podía seguir deteniéndola.

Solo pudo ver a Cynthia irse.

Chloe se enteró más tarde de que Cristián hizo beber a Cynthia deliberadamente, pero no sabía por qué.

—No es muy bueno que hagáis eso.

Chloe miró a Cristián.

—Es muy feo que un hombre deliberadamente emborrache a una mujer. Afortunadamente, Cynthia fue inteligente y se dio cuenta de la intención de un vistazo.

Cristián se sentía realmente agraviado.

«Solo quiero echar una mano a mi amigo.

¿Por qué incluso esta chica me está regañando?».

Apartó la silla y se sentó junto a Chloe.

—¿Tú qué sabes? ¿Cómo te atreves a regañarme?

Se acercó a ella adrede, el aliento con alcohol de cuando hablaba daba en su rostro, ella frunció el ceño.

—¡Aléjate!

—¿Adónde quieres que me aleje? Este lugar solo tiene estas dimensiones.

Cristián estaba a su lado, su boca se acercó todavía más a su rostro.

Mauricio negó con la cabeza, era obvio que Cristián estaba flirteando con la chica, como no quería actuar de sujetavelas, silenciosamente se levantó y salió de la habitación.

Cuando Chloe vio que todos se iban, quiso irse, pero Cristián la retuvo.

—No te vayas, bebe conmigo...

—Estás loco, déjame ir...

Mauricio cerró la puerta y pensó, «Es posible que este tío de verdad se case antes de fin de año».

De hecho, Chloe era una buena candidata siendo joven y hermosa.

Cuando Cynthia subió al piso de arriba, Alessia y Álex ya estaban dormidos. Sonó chorros de agua procedentes del baño, la puerta de vidrio esmerilado estaba entreabierta, la empujó con suavidad y la puerta se abrió.