Aún no había terminado los trámites para la solicitud del divorcio, ya habían pasado seis años, una pareja normal que vivía separados desde hace seis años podía solicitar el divorcio incondicionalmente, ¿no?

Cynthia dejo fingiendo estar tranquila:

—Un matrimonio que conviven separados dos años, ya puede resolver la relación matrimonial automáticamente…

— ¿Quién te enseñó la legislación?

Dijo con sarcasmo Alain.

Hace seis años, esta mujer desapareció de la faz de la tierra, sin dejar ni un rastro.

En la vida cotidiana, ya estaba acostumbrado a tener alguien más en casa; pero desde que se había marchado, el chalé volvió al silencio, sin tener el cariño de la familia, su corazón se quedó vacío también.

Cynthia parecía que era muy sarcástico.

—Te vas a comprometer, ¿aún tenemos la relación matrimonial? Esto no tiene ningún beneficio para ti, ¿acaso no sabes que eso se llama bigamia?—

Alain no estaba enfadado, la dejó terminar lo que quería decir.

No había cambiado nada, seguía siendo tan elocuente.

Su mirada le estaba poniendo nerviosa a Cynthia, sentía como si un peso invisible estuviera aplastando su corazón, sus manos temblaban:

—Tengo trabajo.

Dijo e inmediatamente quería marcharse de este lugar tan angustiante.

Alain la agarró de su brazo, y tiró fuertemente de ella, Cynthia se echó bruscamente hacia atrás, él extendió su brazo y la rodeó por la cintura, sus cuerpos se pegaron íntimamente entre sí. Ella podía sentir la temperatura de su cuerpo y los fuertes latidos de su corazón a través de los tejidos.

Cynthia le miraba enfadada, tenía el cuerpo tieso y no se atrevía a moverse. Seriamente dijo:

—¡Suéltame o te denunciaré!

Alain frotó con las yemas de los dedos la muñeca de Cynthia y llevó su mano a la ropa de él. Entrecerró los ojos y le preguntó con voz ronca:

—¿De qué me denunciarás?

Sin esperar la respuesta, siguió diciendo:

—¿Denunciarme de acoso?

—…

Antes de que ella pudiera reaccionar, el cuerpo de Alian se echó hacia ella, la cogió de la cabeza y le besó en los labios.

La sensación familiar como siempre.

Le resultaba irresistible.

Se le paró la respiración a Cynthia durante un instante, al instante, se enrojeció de cuello hasta las mejillas, como si se hubiera quemado. Sentía como si su corazón fuera a saltar afuera, se forzó a sí misma a tranquilizarse, y rápidamente mordió los labios que estaban patrullando por los suyos.

A Alain le dolía, relajó ligeramente el brazo y Cynthia aprovechó la ocasión para empujarle hacia atrás.

Inmediatamente se dio la vuelta y salió corriendo.

Alain por el empuje se echó un paso hacia atrás y vio la espalda que huía a toda prisa; levantó la mano para limpiarse la boca, el dorso de la mano estaba manchado de sangre.

Esta mujer le mordió, antes no era así.

Pasó con la punta de la lengua el paladar, en el que el aún no se había disipado la presencia de Cynthia, y con ese ligero sabor a sangre, se lo tragó.

—Alain.

Yaiza estaba de pie, inquieta, en la puerta de la escalera.

Al ver su cara debió haberlo visto todo.

Alain levantó la vista, sin importarle en absoluto sus sentimientos, dijo:

—Se cancelará los esponsales, no me casaré contigo.

Yaiza se alarmó y se lanzó a coger su brazo:

—Alain, esto lo habían decidido ambas familias, además, es lo que tú padre quería

Alain la quitó del brazo bruscamente, con tal fuerza que Yaiza no pudo mantener el equilibrio hasta dar varios pasos hacia atrás. Si no fuera por la pared que estaba atrás, se habría caído seguro.

—Ya me encargaré de decírselo a mi padre.

Sin ninguna intención de echarla una mano, levantó el pie para marcharse.

Yaiza se abrazó a su pierna de repente, llorando dijo:

—Alain, ya ha pasado muchos años, ¿por qué no me puedes perdonar?

Alain cerró los ojos, dijo decidido y feroz:

—Debiste pensar en las consecuencias cuando decidiste engañarme.

Hace seis años dijo que había abortado, y él se lo creyó, aunque no la amaba quería responsabilizarse de ella.

Pero le mintió.

Nunca había estado embarazada.

Por eso no se habían casado hace seis años.

Esta vez simplemente había sido por matrimonio concertado

Era una orden de Alejandro Paramés.

Si no estuviera Cynthia, lo habría aceptado, ¡pero ahora no!

—Alain, me equivoqué, me equivoqué, ¿no me podrías perdonar esta vez?

A Yaiza no le importaba su imagen o su dignidad, solo quería recuperar este hombre que tanto amaba y anhelaba.

—Te puedo dar todo lo que quieras, excepto matrimonio.

Se agachó para quitar la mano de Yaiza:

—Eres la hija de la Familia Haba, hay muchos hombres en el mundo, no tienes por qué menospreciarte de esta forma.

—Te lo ruego…Alain...

No importaba cómo suplicaba Yaiza, Alain no aceptó, se fue sin mirar atrás.

Al salir de Diseños LEO, mientras abría la puerta del coche, llamó al asistente Henry para que averiguase cuál era la dirección de Cynthia.

El asistente Henry no había reaccionado al primer instante, cómo apareció de repente este nombre que había desaparecido hace tantos años.

—Presidente Alain, ¿no, no te irás a comprometer pronto? ¿Cómo es que de repente quieres saber su paradero? Ella desapareció hace tanto tiempo, ¿por dónde quieres que yo busque su dirección?

—Henry.

Sonaba tan tranquila la voz de Alain, como la suave brisa de primavera; pero Henry sabía que esa brisa se podía convertir en cualquier momento en un huracán y hacerle añicos.

—Capital de la Nación A.

Dijo y colgó. Antes también había pensado que Cynthia podría estar en la Nación A, por lo que buscó con especial interés los lugares donde solía vivir, pero no había rastro de ella.

Incluso el rastro que dejó al salir del país fue cuidadosamente borrado.

¿Dijo que no se había escondido?

Entonces, ¿quiénes hicieron todo esto? ¿Por qué lo hicieron?

Alain estaba tan concentrada en Cynthia que no se dio cuenta en absoluto de que había alguien en el asiento trasero.

Se enfadó muchísimo Álex al ver cómo Alain manoseaba a Cynthia, pero sabía que no era rival de este hombre que claramente era mucho más fuerte.

Él no tenía músculo, pero tenía cabeza.

Por eso se aprovechó de cuando Alain estaba al teléfono para meterse en el coche.

Álex bajó las ventanillas, se apoyó sobre ella y gritó:

—¡Socorro, socorro, me han secuestrado!

Justamente el coche de Alain estaba pasando por el centro, los gritos de Álex rápidamente atrajeron las miradas del público.

Álex con los ojos enrojecidos:

—Este hombre es un traficante de personas, me quiere vender. Ayúdenme, llamen al 911, llamen a los policías.

Se le puso la cara larga a Alain de inmediato, ¿cuándo se subió este niño al coche?

¿Y a quién estaba llamando traficante de personas?

¿Quién quería venderle?

—Qué niño más lindo, ¿cómo podrá venderle?

Álex con los ojos llorosos, inocente y miedoso, atrajo por fin la atención de la gente. Hay personas que se pusieron enfrente del coche, impidiéndole el paso a Alain.

Por lo que no tuvo más opción que frenar.

Álex fue rescatado, llorando dijo:

—Gracias a todos, de lo contrario, me habrían vendido, a lo mejor me quitarían los órganos…

Cuanto más decía, más miedo tenía Álex y más triste se ponía.

—¡Personas como tú son peores que las bestias!

los traficantes de personas eran objetivos de insulto, sin importar en qué país estuviera.

—Eso que parecía un buen hombre, no espero que sea un traficante de personas.

—¡Las apariencias engañan!

Alain se inundó de insultos y nadie quería escuchar su versión.

Estaban convencidos de que era un mal hombre.

Ya que al fin y al cabo quien le señalaba era un niño, y encima un niño bastante atractivo.

La gente obviamente no iba a cuestionar las palabras de un niño.

Alain fue arrestado por la policía, a Álex también se lo llevaron para investigar lo ocurrido.

Cynthia se encerró a sí misma en el despacho, la repentina aparición de Alain volvió a emocionarla en su interior, que había estado tranquilo durante tanto tiempo.

Apoyó la barbilla sobre la mano, pensaba en buscar un nuevo apartamento para vivir.

No quería ser molestada.

El teléfono que estaba en la mesa empezó a vibrar de repente.

Lo miró atentamente unos segundos, al ver que no tenía intención de parar lo cogió.

—¿Eres la señora Cynthia Flores?

—Sí, soy yo.

—Tú hijo fue secuestrado por los traficantes de personas y fue rescatado por unas buenas personas, ahora está en la comisaría. Pásate ahora..